Opinión

Algunos expertos parecen coincidir en que los últimos anuncios de la administración de Donald Trump confirman un verdadero interés económico sobre el país sudamericano, y no la supuesta restauración de la democracia promovida por la Casa Blanca.

Latía con mucha fuerza el corazón ese fin de semana del 2 y 3 de febrero, la patria estaba más amenazada que nunca. No era para menos, la operación psicológica estaba en pleno desarrollo y parecía ganar terreno.

Otra vez, la supuesta crisis humanitaria en Venezuela está en el centro del conflicto político. Desde un lado del cuadrilátero, Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Legislativa, mostró de qué lado masca la iguana y deslizó la posibilidad de una incursión militar en Venezuela, con el pretexto de brindar ayuda humanitaria. Y desde el otro, el presidente Nicolás Maduro denunció esa asistencia como un show para justificar una intervención extranjera en su país.

En la Cámara de Representantes, dominada por los demócratas tras su victoria en noviembre de 2018, están en marcha investigaciones que el mandatario trata de minimizar y considera ridículas dado su ego de emperador de los estadounidenses.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en entrevista exclusiva a RT, ofrece su visión de la actual coyuntura que vive su país.

A diferencia del año 2002, cuando el gobierno de Bush trabajó clandestinamente para promover el golpe contra Chávez, Trump lo está haciendo a plena luz del día.

Todo, absolutamente todo lo que está ocurriendo en Venezuela se debe a la voracidad con que el capitalismo y su principal brazo ejecutor, el imperialismo occidental, necesitan apoderarse de las enormes riquezas que posee el país caribeño. El resto de lo que se habla habitualmente, como ser: las acusaciones de “dictador” a un presidente legítimamente elegido, la designación desde Washington de un presidente títere, o los llamamientos que se hacen desde la secretaría general de la OEA y los arrodillados países del Grupo de Lima, es solo un operativo de distracción mediática para encubrir el objetivo principal. Vienen por más territorios, más dinero, más poder. Es su esencia y plataforma de sobrevivencia a futuro.