Guadi Calvo

Escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central

Somalia: Sin lugar para los débiles

Somalia desde la guerra civil de 1991, tras el derrocamiento de Mohamed Siad Barré, se ha convertido en el epítome de lo que se conoce como Estado Fallido, controlada de manera parcial por milicias wahabitas, señores de la guerra, tribus y bandas de traficantes. Los enfrentamientos de todos estos grupos dieron como resultado la actual situación somalí.

Somalia: Sin lugar para los débiles
Somalia: Sin lugar para los débiles

En 2006 emergió el movimiento Harakat al- Shabab al-Muyahidín,  mejor conocido como al-Shabbab, (Los muchachos) tras de la convulsa desintegración de  la Unión de Tribunales Islámicos, como el sector más radical de aquellos Tribunales…. 

Al-Shabbab se convirtió desde entonces en la fuerza más letal que opera en nombre del integrismo musulmán en el Cuerno de África, y más desde el 2012 cuando juró lealtad a al-Qaeda global. Si bien durante 2015, hubo algunos sectores de al-Shabbab, particularmente los que  operaban en el norte de país, que pretendieron pasarse al Daesh, la migración no tuvo éxito y tras una purga sangrienta la organización siguió fiel a  la jefatura del heredero de Osama bin Laden, el médico egipcio Aymán al-Zawahirí.

Frente a las amenazas del nuevo sheriff de la Casa Blanca el grupo somalí, fiel a sus antecedentes, a cualquier crisis al-Shabbab radicaliza más sus acciones. La envergadura de las dos operaciones militares de la semana pasada  han dejado claro que no están dispuestos a ceder en nada, ni a preservarse de las posibles medidas que Trump pueda implementar, para exterminar el terrorismo wahabita, como lo ha prometido.

En lo que ya es una marca de estilo, una brigada de combatientes de al-Shabbab penetró en el hotel Dayah, próximo al Parlamento, en pleno centro de la capital somalí: Mogadiscio, después que un suicida se inmolara tras embestir la puerta de entrada del edificio, con un vehículo cargado de explosivos.

Aprovechando la confusión, el comando abrió fuego con sus Kalashnikov, donde se encontraba reunido un importante grupo de parlamentarios, discutiendo el tortuoso proceso electoral que se está desarrollando en el país y que culminaría con un nuevo presidente, si Dios y al-Shabbab lo permiten, el próximo el 8 de febrero, después de 48 años sin autoridades “democráticas”.

El incremento, en estos últimos meses de las acciones del grupo wahabita, se atribuye justamente al intento de boicotear las distintas fases del alambicado comicio, que ya ha elegido: autoridades regionales, 275 diputados y 72 senadores.

El ataque contra el hotel Dayan, que dejó 28 muerto y 50 heridos, ha sido un calco de otros perpetrados por la banda terrorista en diferentes hoteles de la capital somalí.

El 27 marzo de 2015, el ataque contra el hotel Maka al-Mukarama, dejó 21 muertos; en noviembre de ese mismo año el hotel Sahafi, fue blanco del ataque produciendo 18 nuevas víctimas. En enero de 2016, el  Beach View, y poco más de un mes después el SYL, fueron atacados con la misma metodología, dejando casi 50 muertos entre ambos atentados. El último que se había registrado fue en junio de 2016, contra el hotel Ambassador, donde se produjeron otras 16 víctimas mortales.

El grupo al-Shabbab también atacó, con la misma metodología, en octubre de 2016 el hotel Bisharo en la localidad keniana de Mandera, asesinando a 12 personas.

Pocas horas después del ataque contra el Hotel Dayan, otro comando de al-Shabbab penetró a la base militar de tropas keniatas perteneciente a la Misión para Somalia, (AMISOM), en cercanías de la ciudad de Kulbiyow, en la región del bajo Juba fronteriza con Kenia, a unos 700 kilómetros al sur de Mogadiscio, lo que revela claramente su capacidad operativa y su poder de fuego.

Según el vocero de la organización terrorista Abdiaziz Abu Musab, el ataque produjo 57 muertos, además de haber capturado una indeterminada cantidad de vehículos, equipos de comunicación y armamento.


Tornados en el Cuerno de África

AMISOM
AMISOM

Desde que en 2007 la Unión Africana junto a Naciones Unidas, implementó la Misión para Somalia, (AMISOM) en la que desplegó 22 mil hombres de los ejércitos de Kenia, Uganda, Etiopía, Djibouti y Burundi, que le han hecho perder posiciones importantes, el grupo que con sus 7 mil hombres, se ha mantenido activo en el centro y sur del país.

Tras la muerte de Ahmed Abdi Godane,  en 2014, el nuevo líder de al-Shabbab, Ahmad Umar, (Abu Ubaidah) ha dispuesto una estrategia de confrontación total contra las fuerzas de la AMISOM y particularmente con las keniatas.

Kenia y Somalia comparten una frontera de casi 900 kilómetros  de terrenos pocos controlados y fáciles de transitar lo que ha permitido que al-Shabbab, opere con regularidad y particular saña en Kenia, los hechos más trascendentes fueron la toma de Centro Comercial Westgate, en septiembre de 2013, en pleno centro de Nairobi, por un comando somalí que produjo 67 muertos y el ataque a la Universidad de Garissa en abril de 2015 donde fueron asesinados cerca de 150 personas en su mayoría estudiantes.Son ya incontables las acciones de al-Shabbab, en las cercanías de la frontera keniata, donde no solo ha atacado unidades militares, sino centros vacacionales, transportes públicos y obradores, en los que han sido asesinadas más de 500 personas.

Frente a la cantidad y espectacularidad de las acciones del grupo somalí, es inevitable preguntarse cómo y quién las financia.

El año pasado ha sido denunciada la firma brasileña Taurus Forges, el mayor fabricante de armas de América Latina, de haber realizado una operación de 8 mil pistolas, al tiempo que se negociada otra entrega de 11 mil armas más,  con el traficante de armas y drogas yemení Mohammed Mana'a, al que se le envió el embarque a Djibouti, aparentemente para la policía de ese país. Es justamente desde Djibouti  donde se abren las rutas de tráfico hacia Yemen, en guerra desde 2015, y hacia Somalia.

La investigación sobre la Taurus ha detectado negocios de gran envergadura con Mana'a desde el año 2013, incluido desde 2010 en la lista de Naciones Unidas de traficantes de armas.

Mana'a ha sido acusado por el organismo internacional de ser uno de los traficantes que operan con el grupo al-Shabbab. Otros de los sospechosos de abastecer de armas al grupo wahabita es Eritrea, socio en la región de Israel.

Es justamente en Israel, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes, y hasta hace unos pocos meses Turquía, donde hay que colocar la atención a la hora de buscar los financiadores, no solo de al-Shabbab, sino de todas las organizaciones terroristas que operan en Medio Oriente y extienden sus desde California al Sudeste Asiático, pasando por África, Europa, Medio Oriente, Afganistán y un cúmulo de organizaciones, que con diferentes nombres operan en la misma dirección, atacar fundamentalmente los intereses de los enemigos de sus financistas, como los fue la Libia del Coronel Gadaffi, la Siria de los al-Assad, el chiismo representado por Teherán, Rusia y también China y presionar a los países que en algunos casos podrían intentar distanciarse de los conflictos como ha sucedido en Francia o Alemania. De lo que se desprende que en el conflicto somalí, una muestra homeopática, de lo que sucede en el resto del mundo sin lugar para los débiles.