Ulises Canales

Periodista y Corresponsal de PL en El Líbano

Omán, favorecido por convulsión regional

La moderación de Omán ante crisis regionales, proporcional a su peso entre las monarquías árabes del golfo Pérsico, ayuda al sultanato a sacar dividendos no sólo beneficiosos para su diplomacia, sino incluso para el sector aeronáutico.

Muscat

Aunque miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), esta nación no forma parte de la coalición militar árabe-islámica que lidera Arabia Saudita, y ese hecho, unido a su posición geográfica, incide en que sea una plaza asequible para los beligerantes en Yemen, en especial los rebeldes.


Impedimentos para ingresar a su país tras fracasar las negociaciones de paz en Kuwait, atribuidos a bloqueos de la coalición pro-saudita, hicieron que Muscat se convirtiera en alojamiento transitorio de los delegados del movimiento Ansar Allah y del Congreso General del Pueblo (CGP).


Los rebeldes houthies y sus aliados del CGP, el partido del ex presidente yemenita Alí Abdulah Saleh, también utilizan la capital omaní de sede para los contactos periódicos con el enviado especial de la ONU para Yemen, Ismail Ould Cheikh Ahmed, en su afán por acercar posturas a favor de la paz.


Pero, además de Yemen, el entorno del golfo Pérsico atraviesa por una coyuntura de crisis políticas, guerras sangrientas, ofensivas antiterroristas y fricciones entre países que han compulsado a muchas aerolíneas a ver en el espacio aéreo omaní un resquicio de seguridad. En declaraciones a medios periodísticos de su país, el jefe de Torre y Radar de Aproximación en el aeropuerto internacional de Muscat, Khamis al Zadjali, destacó que el espacio aéreo del país se tornó muy ocupado debido básicamente a la situación militar de Siria e Iraq.


Según Al-Zadjali, algunas empresas reconsideraron los itinerarios de vuelos para evitar que sus aviones surquen zonas de guerra y los reprogramaron sobre Omán, habida cuenta de que este estado de la península Arábiga "comparte relaciones cordiales con todos los países".


Eso le dio una ventaja extra para que las aerolíneas se inclinen por el espacio aéreo omaní, explicó el funcionario al añadir que la selección de los itinerarios se basa en la preferencia por rutas directas cuando sea posible, pues así ahorran costos de combustible y otros gastos.


"Si hay una zona de conflicto, las aerolíneas tienen que reprogramar los vuelos para evitarla, y esto puede significar viajar distancias más largas", apuntó el directivo, citando ejemplos que en el pasado también resultaron provechosos para el sultanato.


A raíz de la guerra en Afganistán en 2001 se cerró el espacio aéreo de la nación asiática y muchas compañías modificaron sus rutas a través de la Región de Información de Vuelo de Muscat (Muscat FIR, en inglés).


Al-Zadjali y otras autoridades sostienen que esa ventaja posee una importancia añadida por el hecho de que el espacio aéreo omaní se ubica en la intersección de las rutas entre Europa y Asia, y entre Asia y África. Además, todos los aeropuertos del sultanato -en particular los seis más grandes- disponen de equipos y tecnología modernos para asumir con fluidez varias operaciones, y "un espacio aéreo bien equipado atrae a los consumidores", valoró el funcionario.


En ese sentido, el ministro omaní de Transporte y Comunicaciones, Ahmed Mohammed Salem Al-Futaisi, encomió la capacidad del nuevo Centro de Control de Tráfico Aéreo de Muscat para reforzar la seguridad aérea y optimizar el uso del espacio aéreo nacional con la aplicación de tecnología de punta.


La compañía multinacional Indra tiene a su cargo proyectos de modernización aeronáutica en el sultanato destinados a supervisar mejor el espacio aéreo, entre los que destaca el despliegue de su sistema de control de tráfico desde Muscat para todo el territorio omaní.


El aeropuerto de Muscat, Omán

El nuevo sistema es pionero en el monitoreo del espacio aéreo, apoyo a vuelos en ruta y proveer servicios de control de acercamiento en el aeropuerto internacional de la capital del sultanato y a la torre de control y aproximación de la terminal aérea de Salalah.


Según expertos, esa solución distingue herramientas de gestión de planes de vuelos avanzados, sistemas de cálculo de trayectoria de vuelos y detección de conflictos, lo cual brinda al centro de control mayor capacidad de manejo y ayuda a las autoridades a ajustar el creciente tráfico en ese país.


Los controladores aéreos en Muscat también utilizan una estación de trabajo integrada conocida como ICWP que mediante una pantalla de 56 pulgadas permite a los operadores desplegar rápidamente cualquier aplicación.


La novedosa estación ofrece acceso rápido y fácil a la información de radar, datos meteorológicos, planes de vuelo y otro detalle relevante, que anteriormente estaba disponible en sistemas independientes y fragmentados.


Baste como ejemplo, que el gobierno de la India mantiene una política de cielos abiertos que permitió a operadores entrar en el mercado facilitando más vuelos desde y hacia ese país vía Muscat FIR.


Las normas internacionales estipulan que cuando un país abre sus cielos necesita proveer tecnología actualizada con personal bien entrenado, lo que es un costo añadido para las economías nacionales.


Según el jefe de Torre del aeropuerto de Muscat, Omán es un Estado signatario de los documentos y anexos de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI) y, por lo mismo, su política de tráfico aéreo se corresponde con esas normas.


Omán

Por otro lado, el país mantiene estrecha relación con sus otros cinco socios del CCG e incluso con Iraq e Irán, dos naciones -árabe, la primera, y persa, la segunda- que dado su alineamiento político y su predominio chiita suelen protagonizar fricciones diplomáticas con el bloque sunita.


Valoraciones de expertos foráneos permiten a las autoridades omaníes presentar su espacio aéreo como "una de las zonas más seguras", entre otras cosas porque afortunadamente tampoco hay incidentes de relevancia provocados por negligencia de los controladores del tráfico.


Al respecto, Al-Zadjali reconoció que se han producido fallas y percances en el engranaje de aterrizaje y otros temas técnicos, pero sin que ningún pasajero resultara herido.


Recordó que en el accidente que sufrió en agosto un avión de la compañía Emirates mientras aterrizaba en Dubai, Omán fue de los primeros en ayudar a Emiratos Árabes Unidos para reprogramar muchos de los vuelos.


El aeropuerto de Muscat aceptó incluso algunos arribos por desvíos desde Dubái debido al siniestro que no provocó víctimas entre los 300 pasajeros que iban a bordo, aunque un bombero falleció mientras sofocaba el incendio.


Siempre es bueno cooperar con países vecinos y con la región en su conjunto para mejorar la capacidad de maniobra, sostienen las autoridades omaníes al reconocer que los controladores no pueden permitirse cometer errores, pero el ser humano no es infalible.


Aunque es encomiable su seguridad en ese ámbito, Omán ha registrado incidentes como ataques con láser en aviones, actividades de drones intrusos, hechos que se investigan conforme a los principios de la OACI.


Mientras círculos diplomáticos internacionales tantean al sultanato como hipotética sede de futuras negociaciones inter-yemenitas, Omán se erige en fecundo pescador en un entorno regional revuelto y con conflictos cuya complejidad hacen hoy intangibles y distantes las posibles soluciones.