Arleen Rodríguez: Fidel es un desafío

Daylén Vega Muguercia

Periodista cubana. Colabora con Cubadebate y otros sitios digitales.
Arleen Rodríguez Derivet, es una periodista cubana, conductora del programa de televisión “Mesa Redonda", Premio Nacional de Periodismo José Martí y Premio Abril. Como ella misma define, su labor periodística ha estado asociada al periodismo político, y estrechamente vinculada al Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Sobre su vida, Cuba, la Revolución y Fidel Castro, dialogó en exclusiva con Al Mayadeen Tv Español.
Arleen Rodríguez
Arleen Rodríguez
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“Yo nací con la Revolución. Nací en 1959, mi vida está marcada por la Revolución. Nací en Guantánamo, y allí hice mi vida hasta los 27 años. Estudié como toda mi generación. Soy la primera intelectual de mi familia, la primera universitaria de la familia; lo que indica el cambio de época: lo que significó Fidel para nosotros.”

MIS PRIMEROS RECUERDOS DE FIDEL NO SON MÍOS, SINO DE MIS PADRES

Fidel Castro en Guantánamo, el 3 de febrero de  1959. Foto: Archivo
Fidel Castro en Guantánamo, el 3 de febrero de 1959. Foto: Archivo

“Lo primero que recuerdo de Fidel, no es a Fidel mismo, sino lo que mi mamá me decía. Mi mamá hablaba con mucha emoción sobre la primera vez que Fidel fue a Guantánamo, el 3 de febrero de 1959. Ella estaba embarazada de mí y fue hasta el parque 24 de Febrero, que quedaba cerquita de la casa. Dice que había una multitud tremenda y ella lo que siempre me decía era: tiene una piel de manzana. Ella se quedó muy impactada mirándolo. Y ese es el primer recuerdo que tengo de Fidel.

“Luego de niña oírlo, verlo, como el líder de la Revolución; pero nunca pensé que lo vería o estaría cerca de él. Tampoco pensaba estudiar periodismo, yo siempre quise ser actriz. No me imaginaba que mi mundo iba a estar cerca de Fidel, pero siempre tuve ese recuerdo.

“Mi padre también me hablada de él. Mis primeros recuerdos sobre Fidel, están relacionados con mis padres. Con mi madre contándome que ella fue con 4 ó 5 meses de embarazo para ver a Fidel y que se quedó completamente enamorada del líder que es Fidel. Luego mi padre, que cada vez que Fidel hablaba, lloraba de emoción. Él siempre ha dicho que Fidel es el hombre que le quitó el miedo a Cuba, y le dio dignidad a su generación.

“Mi padre trabajaba en la Base Naval de Guantánamo, y el hecho de trabajar en la Base Naval cambiaba nuestras vidas; es decir, mientras todo el mundo en Cuba, descansaba el 26 de Julio, mi padre trabajaba el 26 de Julio y descansaba el 4 de julio, por ejemplo. Eso siempre fue una circunstancia terrible en nuestras vidas, porque para algunos eso era como no ser revolucionario, y mi padre siempre argumentaba que fue el propio Fidel el que les orientó a ellos cómo comportarse trabajando en la Base y siendo revolucionarios o patriotas, o simplemente sintiendo por su país. Y Yo siempre creí que era un poco la imaginación de él, de mi padre, que se lo había inventado como justificando trabajar en la Base en época de la Revolución.

“Y un día busqué y encontré ese discurso, donde Fidel les decía: hay que tratar de tener la relación menos confrontacional posible, es importante que ustedes no sean fuente de ningún conflicto, o sea, cuidar que la Revolución no fuera la que tirara la primera piedra, como se suele decir.”


EN MI LIBRETA HABÍA UNA FRASE DE FIDEL

Fidel Castro Ruz. Foto: Mesa Redonda
Fidel Castro Ruz. Foto: Mesa Redonda

“Cuando estaba en la secundaria, me gustaba ponerle a mis libretas un pensamiento relacionado con la materia de la que trataba, por ejemplo ponía un pensamiento de Da Vinci en la de matemática o de física, y la primera frase de Fidel que a mí me impacta, la recuerdo en mi libreta de historia.

“Fue una frase de Fidel que me impresionó mucho, decía: ser revolucionario es el desinterés, lo que caracteriza a un revolucionario es la falta de egoísmo, la solidaridad, el sentido de que todos los problemas de los demás son tuyos. No recuerdo con exactitud ahora la frase, pero era más o menos así.

“Y ahí fui familiarizándome con él, escuchándolo y entendiendo, que lo que me gusta del pensamiento de Fidel, que va más allá del pensamiento propiamente político, de la vida política de Cuba, que tiene que ver con un sentido universal. Con los años, y el periodismo más político, más asociado a la obra de Fidel, fui entendiéndolo mejor.
 
“Tú revisas los discursos de Fidel, desde el primero que se haya publicado hasta hoy, y sientes que hay una corriente invariable de un pensamiento asociado a la falta de egoísmo, al desinterés, a la solidaridad, a todo eso que a mí me llamó tanto la atención y me hizo ponerlo en una libreta mía cuando estaba en la secundaria.”

PERIODISMO POLÍTICO, PERIODISMO CERCA DE FIDEL

Fidel Castro leyendo el periódico Juventud Rebelde. Fotos: fidelcastro.cu
Fidel Castro leyendo el periódico Juventud Rebelde. Fotos: fidelcastro.cu

“Como corresponsal de Juventud Rebelde en Guantánamo tuve mi primera cobertura con Fidel. Recuerdo que fue a inaugurar el plan del médico de la familia en la montaña, fue en Playitas de Cajobabo; impresionante para mí cubrir aquello, yo estaba recién graduada. Eso fue en el año 1984. Yo me había graduado en el 82 y empezado a ejercer casi en el 83.

“Ya en el año 1996, para el 70 cumpleaños de Fidel, se produce la primera convocatoria de Guayasamín para un concurso, y yo compito con una crónica que se llamaba  Cerca de Fidel, porque yo sentía, de las veces que había estado cerca de él – recuerda que en esa época yo era la directora de Juventud Rebelde-, pues sentía, que estar cerca de él o haber estado cerca de él, te marcaba para siempre. Te convertía en una seguidora hasta la muerte de las ideas de Fidel. Es decir, poder acceder, no solo al discurso del líder que se para en la tribuna, sino a la persona,  al ser humano.”

Arleen recuerda la cercanía con Fidel, en los momentos en que trabajaba en Juventud Rebelde, y era inminente la llegada del período especial, por lo que se toma la decisión a nivel de país de recortar las tiradas de los periódicos, pasándolos de diario a semanario, y donde algunas publicaciones, como la de las Fuerzas Armadas, desaparecieron.


“Juventud Rebelde iba a pasar a semanario, y Fidel llama al periódico. La que estaba de guardia era yo.  Y habla conmigo. Fue una conversación lindísima, porque yo le expresé mis dudas, incluso sobre lo que estaba pasando en la Unión Soviética, el personaje de Gorbachov, lo negativo que yo creía podía ser; y siempre Fidel fue muy ético.

“Dijo: yo creo que honestamente están queriendo cambiar las cosas, quizás se les ha ido de la mano, pero nosotros tenemos la obligación de tomar nuestras propias medidas.

“Fue entonces al otro día al periódico, no lo olvido nunca: 30 de septiembre.

“Pero deja contarte algo. El 23 de agosto de 1990 yo voy a un acto en el laguito, invitada por la Federación de Mujeres Cubanas , que me había otorgado la orden 23 de agosto, y Fidel me ve que estoy muy quemada por el sol y me dice: Varadero, ese color es Varadero.

“Yo le digo que no es Varadero, que yo estaba en la agricultura. A lo que responde que no me lo puede creer, entonces le enseño la mano que la tenía toda quemada por el limón que me había hecho daño con el sol.

“Luego pasó el tiempo, yo me olvidé de eso, porque me curaron y pasó.

“Entonces, volviendo al 30 de septiembre, es decir, un mes y medio después, es cuando él llama al periódico y cuando se da cuenta que soy yo la que sale al teléfono - que tampoco habíamos hablado mucho antes, él no me conocía, o al menos así creía yo-, entonces me dice: y cómo está tu mano? Mi mano? le pregunto, porque ya yo misma no me acordaba bien de eso. Entonces vuelve a preguntar y me dice: la tenías quemada. Digo, verdad Comandante, ya se me curó. Y continúo preguntándome cómo había sido el tratamiento, el proceso.

“En fin, ese ser humano que no se olvida de un problema tuyo. Tú te imaginas, en medio de una crisis, como la del período especial que estaba comenzando, las medidas que se iban a decir, él iba a hablar a los periódicos y se acordó que yo tenía la mano quemada. Ya eso me mató para siempre.

“Volviendo a ese día en que va al periódico, ahí se vio otra dimensión del Fidel Castro ser humano. Él nos dice a nosotros, hay que reubicar a la mitad del personal porque ustedes van a necesitar menos del cincuenta por ciento del personal para hacer un semanario, y los puede desmoralizar  tener tanta gente para hacer tan poca cosa. Vamos a reubicarlos en la radio, en la televisión; pero les quiero decir una cosa: No olviden nunca estas personas, porque este período va a pasar y ellos van a volver y ustedes tendrán que reconstruir esos colectivos. Nunca se olviden de sus compañeros.

“Nosotros cometimos muchos errores, porque en la supervivencia de aquellos años de trabajar para producir un semanario en esas condiciones especiales, muchos olvidamos a esos compañeros. Y un día esos compañeros volvieron. Fidel lo supo ver. Y Fidel nos ayudó enormemente, con ideas para poder desarrollar proyectos que permitieran autofinanciarnos, y recuperar las redacciones que se nos estaban cayendo. Y como parte de todo ese propio proceso en el 1994 volvieron muchos de esos compañeros como lo había dicho el Comandante.

“Fidel era esa persona pendiente siempre del ser humano, no el hombre que iba y daba un discurso, sino el hombre que iba y escuchaba y dialogaba contigo. Ese era Fidel.

“Yo recuerdo, algo que me impresionó mucho en los años que se realizaban aquí los eventos de globalización. Una vez Atilio Borón nos dijo que se pasaba la vida pensando en qué iba a pasar cuando Fidel no estuviera. Yo le pregunté que por qué, y me dijo que porque era el único líder en el mundo que escuchaba a los intelectuales, que los demás líderes en el mundo solían ir a los eventos de intelectuales a hablar y luego marcharse, pero que Fidel escuchaba y luego hablaba.”

LA MESA REDONDA DE FIDEL

Fidel Castro en el programa televisivo Mesa Redonda. Foto: Internet
Fidel Castro en el programa televisivo Mesa Redonda. Foto: Internet

"La Mesa Redonda es el programa de Fidel, porque es él quien lo crea. Quien sugiere que se haga un programa mesa redonda donde se discuta en qué tiempo se puede cambiar la mente de un niño, a raíz del secuestro de Elián Gonzalez. Lo que pasa que llega a tener un rating tan alto cuando se empieza a hablar de temas tan importantes que la gente empieza a sentir la necesidad de que todos los temas en que hubiera ansias informativas pues que se hiciera una Mesa Redonda. Y llegó a ser más vista incluso que la telenovela. Y a veces empezaba a las 6 de la tarde y pasaba las 8 de la noche y seguíamos en la Mesa."

“Fidel estaba permanentemente allí. Era su programa. Y en los días de Elián, Fidel no faltó prácticamente a ninguna Mesa Redonda."


Arleen Rodríguez junto a Fidel Castro en la Mesa Redonda. Foto: Internet
Arleen Rodríguez junto a Fidel Castro en la Mesa Redonda. Foto: Internet

“Mi primera experiencia en la Mesa fue tremenda. La primera a la que voy, hablo de Elián, del secuestro, ya nos habíamos reunido los periodistas y nos habíamos puesto de acuerdo sobre el enfoque que íbamos a abordar. Al terminar la Mesa, yo recuerdo que Fidel hablaba con nosotros.

“Siempre estaba muy atento a lo que decíamos, o no decíamos. Y recuerdo que siempre nos decía: Nunca, nunca una mentira, y el día que por error lean algo o comenten algo, que no es de ustedes pero que luego verifiquen que no era así, después vengan y expliquen, rectifiquen. Porque no pueden dejar una mentira, algo que no sea exacto, que no sea verdadero. El principio es la verdad."

“Fidel siempre ha tenido claro que la verdad es demoledora en una Batalla de Ideas."


“Y yo recuerdo que me toca mi primera Mesa, y al terminar, él se para con nosotros a conversar y le dice algo a Lázaro Barredo, luego comenta con Taladrid y a mí no me había dicho nada aún. Luego se vira y me dice: mija – porque él me decía así cariñosamente-, mija ¿tú de qué hablaste?, porque cuando hablabas yo me puse a escribir, a redactar el editorial de mañana de Granma y no te escuché.

“A lo que yo respondí que por favor no me hiciera repetirlo, porque en ese tema tengo más preguntas que respuestas. Me dice Fidel: bueno, pues si tienes más preguntas que respuestas, pues vas para el banco, porque este programa es para dar respuestas.

“O sea, él siempre tuvo claro, el objetivo de la Mesa Redonda. Fidel lo concibió como un programa de información y de análisis para ayudar a la gente a tener información, como dice nuestro lema, más allá de la noticia."

Fidel leyendo en la Sierra Maestra, 1957. Foto: Internet
Fidel leyendo en la Sierra Maestra, 1957. Foto: Internet

“Fidel era un gran consumidor de información, porque sabía que es la información lo que le permite al ser humano tomar partido, de qué lado estar, o qué hacer. Y es por eso que siempre estuvo cerca de la Mesa Redonda. Tú sentías que él estaba siempre ahí, aunque no estuviera sentado, y siempre estábamos pensando en nuestro juez Fidel, qué dirá de lo que yo he dicho, pero pensando también en lo que él nos decía, de que pensáramos en las personas, en cómo hacerles llegar mejor la información de forma que la entendieran.

“Y en aras de brindar esa información de calidad al pueblo, es que Fidel nos decía que invitáramos a intelectuales, a investigadores, a especialistas, científicos. Manteniendo siempre el principio de que la línea principal del programa fuera con periodistas para llevar la interpretación de los sucesos, del acontecer."

“Esa permanente sintonía con la necesidad de la gente, incluso en materia de información, es lo que yo creo ha hecho de Fidel, esa persona tan, tan pegada al sentimiento popular.”


FIDEL ES UN DESAFÍO

Fidel Castro. Foto: Internet
Fidel Castro. Foto: Internet

“Para mí, Fidel es la síntesis de Cuba. Una síntesis que incorpora a Carlos Manuel de Céspedes, a José Martí, a Antonio Maceo, a Villena, a Guiteras, a Mella; es la síntesis de todo eso en su punto más alto.

“Es el hombre que ha podido ver realizado sus sueños, pero no como un regalo de la vida, sino como la prueba  de que las personas que luchan, que tienen como principio la lucha, pueden ver realizados sus sueños. Carlos Marx lo dijo, la felicidad está en la lucha. Para Fidel es eso. Tiene como de misionero, el cumplir una misión en la tierra de que se puede cumplir luchando. Fidel es un desafío, es hasta qué límites puede llegar la vida humana.

“Yo escribí hace unos años una crónica que se llamaba Los años de Fidel, a partir de que los periodistas extranjeros, se pasaban la vida, marcando los años de Fidel, que si tenía tanto o más cuanto. Y yo siempre he pensado que Fidel es un hombre sin edad, es un hombre que lo mismo podía conversar con un niño, un adolescente o un joven, y ellos podían sentirlo como de su edad. Y podía conversar con un anciano, siendo Fidel joven, y el anciano sentirlo como de su edad.
 
“La energía, el motor interior de Fidel es lo único que puede explicar, por ejemplo, que cuando Elián, Fidel a penas dormía. Pasó días enteros sin dormir, y lo veíamos que enseguida se recuperaba. Reposaba no sé, cinco minutos y ya, se recuperaba.

“Recuerdo haberlo visto una vez salir de una reunión de toda la madrugada, para ir a una pequeña reunión con nosotros, por una Mesa Redonda que se iba a hacer, y pedirle a uno de sus ayudantes una toallita húmeda caliente, se la puso sobre el rostro y dijo denme cinco minutos. Se tomó un té delante de nosotros, no es que fue a otro lugar, no, delante de nosotros, pidió cinco minutos; y tras lo cinco minutos se quitó la toallita de la cara y era un hombre nuevo. ¿De dónde sacaba esas energías? De esas cosas que él creía aún no estaban hechas, cumplidas. Y de ese impulso que siempre fue muy superior a su edad, a su físico, a todo."

“Para mí Fidel es la Revolución. Yo podría sintetizarlo en eso. Aunque no es solo eso, es altruismo, generosidad, solidaridad, es no mentir jamás. Es como un decálogo de valores.”


LA GENERACIÓN DE FIDEL

“Yo soy hija de la generación de Fidel. Como una vez se llamó la Generación del Centenario de José Martí, también nosotros podríamos decir la generación de Fidel: todos los que vivimos la época de Fidel. Soy una hija, una discípula, una oyente, aprendiz de Fidel. Que vamos por el mundo con la misión de expandir sus ideas, su visión, su preocupación por el ser humano, por el más pobre.

“Recuerdo que no hace mucho, Roberto Chile, me mostró unas imágenes que conforman uno de sus más recientes documentales, en los que se ve a Fidel al otro día de la operación. Se ve su mano hinchada de los sueros, y desde la cama le dice a alguien que tiene, evidentemente,  el rostro contraído por verlo convaleciente. Y desde la cama Fidel le dice que no tienen que preocuparse, que lo que hay es que luchar, que la Revolución, nunca se pierda, que no la dejen perder.

“Eso te pone, ufff, sigue desafiándote en cualquier circunstancia. Fidel es un motor que hala un país, y que lo sigue halando."


Fidel en medio de la multitud, durante el "Maleconazo". Foto: Internet
Fidel en medio de la multitud, durante el "Maleconazo". Foto: Internet

“Hoy hablamos del Período Especial como una época muy dura, pero cuando tú recuerdas cada minuto del período especial más duro, estoy hablando del año 94, el malecón lleno de gente, los disturbios que hubo en el malecón.

“Yo recuerdo que nosotros fuimos para allá, la juventud y entramos en medio de una manifestación, e íbamos avanzando por Prado arriba y de repente la marcha se detiene. Yo le digo a un compañero mío, qué pasó, nos acobardamos, pensando porque allí los palos y las piedras volaban. ¿Qué pasó?  volví a preguntar, y recuerdo que un compañero me dijo: ¡qué dicen que Fidel está aquí!

“Y ahí mismo, toda aquella gente que en algún momento estaba tirando palo y piedra, bajó a gritar Viva Fidel. Porque sintieron que él estaba allí, viéndolos, oyéndolos. Y Fidel y su escolta estaban allí, sin un arma. No había un arma por ninguna parte. Bajó del jeep y se puso allí, entre la gente a hablar. Y viró todo, lo viró literalmente. Y quizás podamos decir que ese día se hizo hasta la primera Mesa Redonda, porque esa noche hubo un análisis en la televisión con Fidel sobre lo que había pasado.

“Fueron días terribles, de no dormir, o de dormir todos en la redacción de Juventud Rebelde porque no había carro para trasladarnos, o de movernos en bicicleta. De uno ver cómo tu padre o tu madre enflaquecían porque no había nada. De pasar hambre. Fue así, yo recuerdo un día parada en el balcón de mi casa mirando la noche con un apagón, y pensar tengo un hambre, teniendo comida porque tenía arroz, frijoles, pero ya no podía comer lo mismo todos los días. ¿Y qué te hacía resistir y además salir al otro día a hacer un periódico, un programa de radio que hacíamos en Radio Rebelde?  Fidel. Que siempre estaba ahí haciéndote resistir.

“Y siempre con la verdad por delante. Yo recuerdo en el año noventa, en el Congreso de la Federación, que nos dijo: cuiden el vestidito tan bonito que tienen puesto, porque quizás les va a durar diez años, vas a estar diez años con la misma ropa.  Fidel nos ha enseñado la verdad por sobre todas las cosas.

Arleen Rodríguez sostiene foto de Fidel en la Sierra. Foto: ACN
Arleen Rodríguez sostiene foto de Fidel en la Sierra. Foto: ACN

“Fidel es una presencia permanente, cercana. Hay millones de personas en el mundo que nunca lo vieron, que solo lo han leído o conocen de él y lo quieren tanto como yo. Entonces, lo que quiero decir, es que quien haya conocido al ser humano que habita detrás del líder, puede decir como mi amiga Peti, que Fidel es el Cristo de nuestra época. Aunque algunas mentes demasiados ortodoxas piensen que estamos haciendo comparaciones que no caben en un marxista o en un religioso. El religioso sentirá que Cristo es intocable, pero los revolucionarios también sentimos que Fidel es intocable para nosotros.
 
“Lo mejor es que su vida, también ha sido una suerte para nosotros, por eso hay millones de personas que siempre vamos a bendecir su vida. Fidel llegó para liberarnos, aunque sus enemigos siempre se han empeñado en asociar la obra de Fidel a la falta de libertad, yo creo que lo que más nos ha dado Fidel es libertad. Libertad de pensar, de crear, de trabajar, de ser personas, seres plenos. Y de que Cuba se haya reconocido en el mapa del mundo.”


Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.