Shuayrat, símbolo del sometimiento esperado de Trump a la línea de la razón imperialista

Yerko Ortega

Analista político internacional
El ataque misilístico estadounidense sobre la base militar siria de Shuayrat ha desencadenando una sería de reacciones interesantes en el campo político, mediático y militar.
Trump no es un hombre de Estado, es un millonario excéntrico
Trump no es un hombre de Estado, es un millonario excéntrico
Lo primero que expresa este bombardeo, es que la implacable lógica imperialista acabó con imponerse en la Casa Blanca. Lo que en algún momento pareció una división profunda de las elites estadounidense acabó con la capitulación del campo “rebelde” ante la presión permanente y en todos los frentes de la fracción mayoritaria de la oligarquía. Esta última fue tomando poco a poco las posiciones estratégicas del grupo de Trump acorralándolo y obligándole a darle la espalda a sus promesas de campaña y a sus socios más importantes, como Flynn y Bannon. Pero ojo, tampoco fue que le presionaron mucho. Un poco más de 70 días tardó la fracción mayoritaria de la oligarquía en obligar al actual presidente a desdecirse en casi todo, a votar un aumento de 54 mil millones para el aparato de dominación militar imperial, darle libertad de acción a los generales y a deshacer lo acordado con las autoridades rusas en aras de derrotar a Daesh y esto sin darle un golpe de Estado ni asignar al presidente a residencia en la Trump “Datcha” Tower

Es que Trump no es un hombre de Estado, es un millonario excéntrico que le robó las elecciones a la oligarquía con la retórica antiglobalización, antinmigrante y nacional-económica de su Munzenberg personal, Steve Bannon. 

Con esto se desmorona toda esa nueva derecha (Alt Right) que pretendió que el capitalismo desarrollado a su mayor nivel de dominación global imperialista podría replegarse a nivel nacional. Qué lindo hubiera sido una revolución que organice el repliegue pacífico (sin guerra civil en los EEUU) del mayor imperio que la humanidad haya conocido, pero parece que la correlación de fuerza no les dio para tomar el cielo por asalto, así que se consolarán  asaltando al planeta, con sus amigos republicanos y demócratas.

El imperialismo justificó el ataque sobre la base militar siria por la necesidad de castigar a Damasco por un supuesto ataque químico sobre la población civil. Fue un ataque ilegal según las leyes internacionales y estadounidenses, basado en una mentira. Es decir, se trata de la enésima repetición de una obra ya demasiado repetida. Esta nueva y siniestra puesta en escena no es el gesto espontáneo de un hombre impulsivo. Hubo planificación y cálculos de las posibles reacciones y consecuencias que generaría. No se trata de un posible error o de una irracionalidad. 

Esta operación tiene profundidad estratégica pues corresponde a la necesidad de patear la mesa ante los triunfos sucesivos del ejército sirio y de sus aliados extranjeros que anunciaban una derrota inminente de Daesh. Para el imperialismo, es fundamental poder impedir la conexión entre lo que sus Principales teóricos en geopolítica de dominación global, Spykman y McKinder llaman el Rimland y el Heartland. Es decir, para el imperialismo es fundamental frenar la integración de Europa y Asia, promovida por China y Rusia, que desplaza poco a poco el centro de gravedad económica mundial hacia Asia dejando a los EEUU por fuera! Concretamente, en Siria y la región, está en disputa el control de las rutas comerciales y energéticas desde y hasta los grandes centros de producción en competencia entre sí. 

Entonces, al haber demostrado no ser capaces militar y económicamente de mantener los países invadidos bajo su control, es fundamental para el imperialismo estadounidense y sus aliados, mantener un caos permanente que impida o frene esa lógica de integración. Todo esto, obviamente, evitando el enfrentamiento directo con Rusia y China que tendría consecuencias nefastas para los negocios y para la humanidad. La progresión del gobierno sirio y sus aliados es demasiado rápida para EEUU que no ha logrado desarrollar lo suficiente, su estrategia para la toma del Este de Siria. El ataque  a la base aérea de Shuayrat fue un intento de diezmar la capacidad y velocidad de despliegue de las fuerzas pro Al Asad en su progresión hacia Raqqa y Deir Ezur. Intento, porque solo 23 de los 59 Tomahawk lanzados impactaron en la base, y ésta ya está operando de nuevo. Circulan, a este propósito, interesantes teorías sobre el uso de aparatos de guerra electrónica por las fuerzas rusas capaces de deshabilitar los sistemas de navegación de dichos misiles. Pero como Rusia no tenía mandato legal para abatirlos, ni le conviene a este punto asumir la responsabilidad política de este supuesto derribo. Los Tomahawk se perdieron.

En este marco, la decisión de Rusia de poner un término a los acuerdos  de colaboración con los Estados Unidos (Memorándum of understanding on air operations) firmados en el 2015 que suponían un intercambio de  información de inteligencia, una coordinación que evite los riesgos de colisión entre aviones rusos y estadounidenses, pero sobre todo, la voluntad de ir consolidando una plataforma militar en común para la lucha contra Daesh como enemigo principal, demuestra que Moscú entendió que las  esperanzas basadas en un cambio positivo en Washington quedaron en nada.

Igor Konashenkov, reconoció la urgente necesidad para el gobierno sirio de fortalecer sus defensas antiaéreas
Igor Konashenkov, reconoció la urgente necesidad para el gobierno sirio de fortalecer sus defensas antiaéreas
Por otro lado, Igor Konashenkov, vocero del ministerio de defensa ruso, reconoció la urgente necesidad para el gobierno sirio de fortalecer sus defensas antiaéreas. Esto significa que ante el regreso oficial a los planteamientos de la administración Obama, sobre la salida obligatoria de Bashar Al Assad y los planes de partición de Siria, el Kremlin entiende que alguien debe hacer respetar el espacio aéreo sirio y el único ente legitimo para dicha tarea, es el gobierno sirio.  

Cabe recordar aquí que Moscú nunca asumió oficialmente la defensa aérea de Siria. Sus aparatos S300 y S400 tienen desde un principio, la tarea de defender las instalaciones y el personal rusos prestando servicio en el país levantino. Estos llegaron al país luego del derribo por parte de cazas turcos, de un Su-24 ruso en plenas tareas antiterroristas y lograron, efectivamente,  disuadir a los turcos. Hubo mucho descontento e incomprensión cuando Israel bombardeó ilegalmente, en varias oportunidades, territorio sirio. Las miradas se tornaron inquisidoras y hasta sarcásticas hacia Rusia y la eficiencia real de los tan promovidos sistemas antiaéreos rusos S300/400. De concretarse la transferencia de tecnología hacia las fuerzas armadas sirias de material de defensa antiaérea moderno, la responsabilidad de defender su espacio aéreo de ataques provenientes de los norteamericanos, de los trucos y de los israelíes, recaería en su dueño legítimo, el gobierno sirio.

Finalmente, vale la pena mencionar aquí a un extraño incidente mediático originado por esta crisis. Varios portales serios y menos serios publicaron que la comandancia conjunta de Rusia, Irán y las fuerzas militares que apoyan a Siria  había declarado que, a raíz del bombardeo de la base de Shuayrat, las fuerzas aliadas en favor de Siria responderían militarmente a cualquier agresión. 

El vocero de la presidencia rusa, Dimitri Peskov desconoció el comunicado de la comandancia conjunta y negó que Rusia respondería abatiendo a los intrusos. Ciertamente, la decisión de responder militarmente a EEUU es demasiado trascendental para que la anuncie un ente de coordinación militar de las fuerzas que apoyan al gobierno sirio y de tomarse la decisión, ésta debería ser anunciada por el presidente Putin. Peskov asegura que la información fue difundida por Reuters. Diversas fuentes aseguran que la información efectivamente provenía de la comandancia conjunta y el Kremlin tardó más de 24 horas en comunicar al respecto. Por lo tanto, cabe preguntar si se trata de una descoordinación en el campo antiimperialista o de una operación sicológica mediática rusa en el marco de la agudización de las tensiones con los norteamericanos.

El imperialismo en si es irracional, irresponsable, imprudente, en una palabra, es criminal
El imperialismo en si es irracional, irresponsable, imprudente, en una palabra, es criminal
Sin duda alguna, vivimos tiempos complejos y la cautela debe estar omnipresente en los círculos del poder, pero no esperemos cautela en la Casa Blanca ni en el Pentágono. Esto último, no porque Trump sea el presidente, sino porque el imperialismo en si es irracional, irresponsable, imprudente, en una palabra, es criminal. La voltereta de 180° que dio Donald Trump en torno a Siria y Rusia será imitada en su momento,  por los medios imperialistas que lo combatieron. Poco a poco, el trato hacia su persona y sus políticas será menos agresivo a medida que este vaya asumiendo la línea. 

Por ahora, seguirán los comentarios en cuanto a su irracionalidad e impulsividad, seguirán personalizando la política exterior norteamericana imponiendo al relato de un enfrentamiento personal entre los egos de Obama y Trump, todo esto con el objetivo de esconder detrás de un manto de supuesto ejercicio de libertad de crítica y de democracia absoluta, la naturaleza imperialista de la política exterior norteamericana, pero sobre todo,  su decadencia y su imperiosa necesidad de impedir la derrota de Daesh, la normalización de Siria, del Medio Oriente y su declive definitivo en favor de nuevos centros de poder.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.

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