Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

La persecución de los palestinos... es una necesidad libanesa

¿Cómo podemos entender las voces que se lanzan en contra del asentamiento de los palestinos en El Líbano?

La persecución de los palestinos... es una necesidad libanesa
La persecución de los palestinos... es una necesidad libanesa

Wadih Haddad nació en 1927, en la ciudad de Safed, en Palestina ocupada. Vivió su infancia y adolescencia en la ciudad de Haifa, donde su padre era maestro de idioma árabe.

En 1948, las pandillas sionistas obligaron a su familia y a muchas más a abandonar el país. La familia de Haddad se mudó a Beirut, donde Wadih se matriculó en la Universidad Americana para estudiar medicina. Allí conoció a George Habash, quien más tarde fundó el Movimiento Nacionalista Árabe. Wadih Haddad se convirtió también en uno de sus fundadores.

Más tarde, Haddad encabezó la rama externa del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), conocido por realizar operaciones en todo el mundo contra los intereses estadounidenses e israelíes.

En 1978, Wadih murió en Alemania Oriental y se dice que fue envenenado por el Mossad israelí.

Wadih Haddad era ciudadano libanés. La familia de Haddad adquirió la nacionalidad libanesa durante la época del fallecido presidente Camille Chamoun, quien trató de nacionalizar a los palestinos cristianos.

En aquel tiempo, un gran número de familias palestinas ricas habían adquirido la ciudadanía libanesa, entre ellos: Yousef Baidas, fundador del Banco de Antra, del casino de Lebanon, la aerolínea  Middle East Airlines, y del Estudio de Baalbek; Hasib Sabbagh y Said Khoury, fundadores del consolidado contratistas de la empresa CCC; Rafat Al Nemer, fundador del banco Federal Árabe,  el banco comercial de Beirut y First International Bank; Bassem Fares y Bader Fahoum, fundadores de la Compañía de Seguros Árabe; Zuhair al-Alami, fundador de la Compañía de Khatib y Alami; Kamal Al-Shaer, fundador de Dar Al-Hadasah; Rimon Odeh, fundador del Banco Audi; Tawfiq Gargour, propietario del agente de Mercedes, y Lecico, entre otros.

Cabe señalar que varios cristianos palestinos que han adquirido la nacionalidad libanesa se unieron más tarde a las fuerzas libanesas para "defender a El Líbano frente al extranjero palestino".

El 1ro de octubre de 1987, un hombre armado con un silenciador irrumpió en la casa del diputado Najah Wakim en un intento fracasado de asesinarlo. Wakim logró dispararle primero y le dio muerte.

Más tarde, se descubrió que quien vigilaba la casa del ex diputado era Jamal Jahshan, un cristiano palestino miembro de las fuerzas libanesas, que vivía en el edificio frente a la casa de Wakim.

Entonces, ¿Cómo podemos entender las voces que se lanzan en contra del asentamiento de los palestinos en El Líbano?

Mientras tanto, el estado libanés ha vivido varias etapas de transformación que condujeron al establecimiento de su versión actual. Este país árabe fue creado a mediados del siglo XIX cuando los franceses necesitaban una entrada al Levante para su comercio.

Desde entonces, el puerto de Beirut a partir de 1830 empezó a lucir como una alternativa al puerto de Sidón y Tiro, que estaban controlados por una élite comercial pro-otomana. Y como los franceses necesitaban un puerto propio, tomaron a Beirut como un centro de tránsito para trasladar su comercio al interior sirio. Por lo tanto, la ciudad, que no tenía más de mil habitantes en 1820, se convirtió en una ciudad próspera en 1860 con aproximadamente 60 mil habitantes. Desde entonces, el camino de Sham fue pavimentado para facilitar el transporte de mercancías desde Beirut a Damasco. Fue así que esta ciudad emergente atrajo a familias ricas de Damasco como Fattal, Sahnawi, Khabaz, Bakdash, Barazi, Qabbani, entre otras.

En aquel tiempo, era necesario dar una importancia geográfica a este puerto rodeado de montañas desde todos los lados. Y entonces fue creado el Gran Líbano por el General Guru en 1920, que incluyó las áreas fértiles en Akkar, Bekaa y el sur de El Líbano para asegurar las necesidades de alimentos.

Más tarde, los sunitas se organizaron como una secta que jugó el segundo papel más importante en El Líbano; mientras en la década de 1960 los chiítas se organizaron como una secta independiente, donde El imán Musa al-Sadr desempeñó un rol clave en la preparación de los chiítas a través del establecimiento del Consejo Supremo Islámico chiíta y el Consejo del Sur, lo que condujo a la independencia chiíta de los sunitas.

En aquel momento, el papel de los drusos se redujo al cuarto lugar en términos de importancia después que había establecido el Principado del Monte Líbano, que fue adoptado por los historiadores libaneses a pesar de que fueron los propios drusos los que fundaron el Principado del Monte Líbano y que esa figura jurídica inspiraría luego la legislación que daría luz a la entidad libanesa.

Los "negros" de El Líbano

La jerarquía sobre la que descansaba la estructura de El Líbano se basaba en una jerarquía de discriminación, llena de contradicciones que impedían el surgimiento de una identidad nacional libanesa efectiva. Por lo tanto, era necesario crear la identidad libanesa en contradicción con otra identidad.

Para crear una identidad blanca fue impuesta la discriminación contra negros y personas de color. En El Líbano, las élites políticas necesitaban de esto, y entonces fue creada la teoría del "extranjero”, quien siempre es responsable de los problemas que enfrenta el país.

Y debido a que esta jerarquía era tanto política como económica, entonces los refugiados se vieron obligados a enfrentar una situación trágica.

Si bien, antes, los palestinos ricos y cristianos habían sido aceptados y nacionalizados en El Líbano, ahora se han convertido en una clase paria que ocupa el fondo de la pirámide política, social y económica.

Lo que llama la atención respecto a este tema, es que, durante los 50 años de la historia posterior a la independencia de El Líbano, los ministros de todos los ámbitos de la vida se han unido para imponer leyes discriminatorias contra los palestinos, especialmente en el área del empleo.

En 1982, inmediatamente después de la invasión israelí a El Líbano, el Ministro de Trabajo, Dr. Adnan Marwa, emitió el Decreto Nº 189/1 que prohíbe a los palestinos practicar 65 profesiones, además de las que los libaneses pueden ejercer; mientras la ley les permitía ejercer trabajos "inferiores" como la agricultura, la construcción, la limpieza y el servicio doméstico.

En 1993, durante el mandato del ministro de Trabajo baazista, Abdullah al-Amin, la ley anterior fue enmendada por una decisión que aumentaba el número de profesiones prohibidas para los palestinos a 75, lo cual fue confirmado por el ministro del Partido Social Nacional sirio, As'ad Hardan, quien emitió la resolución No. 1/621 en 1995, adoptando la decisión de su predecesor.

Los casi 400 mil palestinos no naturalizados que se encuentran distribuidos en 12 campamentos fueron una fuente de mano de obra barata y atractiva, especialmente porque se les impedía organizarse en sindicatos que los protegieran de la persecución del empleador.

Por lo tanto, el estatus de los palestinos en estas categorías injustas también los convierte en una herramienta para reclutar trabajadores libaneses (Si el palestino no le satisface su modesto salario, sería despedido sin el reconocimiento de ningún derecho. Si el trabajador libanés exige un aumento en su salario y sus derechos estipulados en la ley, se le amenaza con reemplazarlo por el trabajador palestino que ya está prohibido de sus derechos laborales).

Mientras tanto, este tipo de hegemonía política coincide con el modelo de hegemonía política basado en el sectarismo y el tribalismo.

Los límites de las sectas se dibujan con sangre palestina

La década de 1960 fue escenario de complejos acontecimientos políticos, económicos y sociales.

Las políticas adoptadas por la élite libanesa en las décadas de 1950 y 1960 se centraron en la economía de servicios a expensas de la agricultura y la industria, lo que condujo a la concentración de la riqueza en manos de un pequeño porcentaje del pueblo libanés y al empobrecimiento de más del 50 por ciento de la población que vive principalmente en el campo, hecho que condujo al desplazamiento de más del 45 por ciento de la población rural a zonas de miseria en las ciudades, donde y casualmente estas zonas eran adyacentes a los campamentos de Cuarentena, Nabaa, Dabiya y Shatila.

Mientras tanto, las décadas de 1960 y 1970 se caracterizaron por un fuerte movimiento político que eliminó las barreras sectarias a cambio de una solidaridad entre las clases sociales medias y pobres. Por lo tanto, el respaldo a la causa palestina por parte de grandes sectores del pueblo libanés en ese momento fue una expresión de solidaridad social con las clases pobres, donde, los palestinos de los campamentos ocupaban la clase más baja de la pirámide social.

La guerra libanesa ha contribuido a la restauración de la estructura sectaria libanesa que se rompió en las décadas de 1960 y 1970 como resultado de este movimiento social. Mientras, la violencia en esta guerra solo fue protagonizada por las élites dirigida contra la clase media y los pobres. Por lo tanto, no es sorprendente que los palestinos fueran siempre víctimas de esta violencia porque pertenecían a la clase más miserable de la sociedad libanesa.

La primera fase de la guerra ha representado un intento maronita para volver a dibujar los límites de la comunidad maronita, una colectividad que había sido interrumpida debido a la simpatía de muchos cristianos de clase media y pobre con los similares de otras comunidades. La violencia entonces fue dirigida contra los "izquierdistas cristianos y los musulmanes que viven en áreas de mayoría cristiana y contra los palestinos". Y esto condujo a las masacres de Nabaa, Cuarenena y Tal El Zaatar, donde resultaron víctimas miles de palestinos.

En la segunda fase de la guerra, Walid Jumblatt dibujó las fronteras de la comunidad drusa. En esta etapa, los drusos no dirigieron su violencia contra los palestinos porque estos representaban la munición de la guerra drusa contra los cristianos.

Mientras, hubo una tercera y última fase: la guerra de los campamentos, uno de cuyos objetivos era separar a los pobres chiítas y palestinos mediante la difusión de las semillas del odio entre ellos. Esta guerra lanzada por el movimiento de Amal contra los palestinos duró tres años y solo fue interrumpida por la voz del levantamiento (Intifada) palestino.

En el período posterior a Taif, los palestinos se vieron obligados a vivir así para devolver la unidad al Estado libanés.


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