Luis Beatón

Periodista cubano, ex corresponsal de PL en Estados Unidos

Trump apuesta a la agresión más sutil contra Venezuela

Algunos analistas estiman que si bien Trump despidió a Bolton, sus ideas acerca de una confrontación con Caracas están vivas e incluso ganan terreno a otros enfoques de sectores de la administración estadounidense que apoyarían el diálogo.

El presidente de Estados Unidos apuesta a una política “más sutil” contra Venezuela y tras la despedida de su asesor de Seguridad Nacional John Bolton acude a una carta ya probada en Bolivia y otras naciones como su recién llegado embajador en Colombia, Philip Goldberg, una eminencia gris de la subversión y la conspiración contra gobiernos fuera de la esfera de influencia de Washington.
Si Bolton esgrimía la presencia de fuerzas cubanas en la nación andina, entre 20 mil y 25 mil tropas, dígase médicos y otros cooperantes, ahora es posible que Goldberg, prosiga con esos argumentos pero de seguro intensificará la agresión “sutil” en componenda  con la derecha venezolana,  los narcoparamilitares, los cascos blancos, asesores israelíes y una gran cantidad de comparsas preparadas por la Casa Blanca para retomar el petróleo y otras riquezas que atesoran los hijos de la patria de Simón Bolívar.
Algunos analistas estiman que si bien Trump despidió a Bolton, sus ideas acerca de una confrontación con Caracas están vivas  e incluso ganan terreno a otros enfoques de sectores de la administración estadounidense que apoyarían el diálogo.
Un reciente artículo publicado por Misión Verdad, “Philip Goldberg: la "navaja multiuso" de EE.UU. para la guerra llega a Colombia” desgrana con exactitud el currículo del “diplomático” en la nación neogranadina convertida en portaviones terrestre de la política agresiva de la Casa Blanca.
Precisa el grupo que la versatilidad de Goldberg servirá para atizar el proceso de guerra que activa contra Venezuela a través de Colombia, más ahora que activaron el TIAR, se espera tenga como principal objetivo aumentar la tensión en la frontera mediante falsos positivos, provocaciones o impulso hacia actores criminales.
¿Es la frontera colombo-venezolana nuevo objetivo a balcanizar? No tengan duda. Goldberg sabe de eso, sostiene la publicación.
Goldberg, el diplomático que cuenta entre sus apoyo con una Oficina para Venezuela en Colombia, un diseño parecido al usado desde Florida contra Cuba a inicios de la revolución en ese país,  podría agilizar el empuje de una eventual agresión desde la OEA, con el TIAR ya activado, o a través de la OTAN ya que la figura de "socio global" de Colombia le permite solicitar a los socios permanentes determinados apoyo en caso de producirse una situación de conflicto bélico, alerta Misión Verdad.
Tratando de cerrar el capítulo y retirarse ordenadamente del "Efecto Guaidó", la élite que actúa detrás de Washington y Bogotá intenta imponer el negocio de la guerra a través de uno de sus operadores más experimentados.  El sujeto tiene un amplio repertorio en la injerencia y la conspiración contra gobiernos no alineados, señalan los estudiosos del siniestro personaje ya expulsado de Bolivia y otras naciones.
El flamante representante estadounidense fue coordinador del Plan Colombia en la Embajada de Estados Unidos en Bogotá, por lo que no le falta experiencia en los trajines agresivos contra América Latina, pues el Plan Colombia, escondido en la lucha contra el narcotráfico,  fue ideado como punta de lanza contra las naciones vecinas y para facilitar el control de la Amazonia.
El nuevo hombre en Bogotá “lideró en el terreno aquella estrategia antinarcóticos que Estados Unidos financió desde 2001 hasta 2015, con casi 10 mil millones de dólares en ayuda, de los cuales el 71% se destinó a las fuerzas de seguridad colombianas y a la compra de armamento y equipamiento militar en Estados Unidos”, plantea el grupo al abundar sobre su currículo.
Las denuncias recientes de las autoridades de Caracas sobre la confabulación de sectores opositores con paramilitares de la nación vecina apuntan a que Goldberg fue elegido por  Trump para el cargo por su "experiencia" en la región. Grupos paramilitares como Los Rastrojos representan la vigencia de su legado.
Las denuncias califican al funcionario como “balcanizador y promotor del fascismo en Bolivia” dada su experiencia cuando desde Kosovo trabajó en la separación de los Estados de Serbia y Montenegro, que se produjo en junio de 2006, como el último paso en la desintegración de Yugoslavia.
En el caso concreto de Venezuela, desde hace muchos años sectores entreguistas aupados por potencias extranjeras sueñan con una Balcanización que incluya a los estados de Táchira, Mérida y Zulia.
Por ejemplo, Zulia comparte más de 700 kilómetros de frontera con Colombia, entre ellos límites con el departamento de La Guajira, conocido por sus reservas de gas natural, carbón, hulla y oro. No sería ilógico que aun existan mentes con calenturas que busquen crear la República del Zulia, algo que los venezolanos no permitirán.
Goldberg tiene experiencia en esos trajines conspirativos pese a su fracaso en Bolivia donde intentó usar las luchas interétnicas y los conflictos nacionales al interior de un mismo Estado" para sacar del poder al presidente legitimo de ese país, Evo Morales.
Según Misión Verdad, en esa época el gobierno boliviano acusó a Goldberg de fomentar las protestas sociales tras reunirse con la oposición para que realizaran manifestaciones antigubernamentales; el fin era activar un golpe suave, como se pretende en la actualidad.
Como ilustración de la política de la Casa Blanca hacia la región, Misión Verdad aborda el papel del “diplomático” en el “Show sónico en Cuba”.
En 2018, agrega, ya con Donald Trump como presidente, Goldberg llegó a La Habana en febrero, luego de que el magnate presidente anunciara que revisaría y congelaría el acercamiento entre los dos países que había llevado a cabo Obama.
Estuvo poco menos de seis meses en la isla y fue uno de los denunciantes de los llamados "ataques sónicos" que personal de la oficina de intereses de Estados Unidos enfrentó en la isla, argumento que sirvió de excusa para que la administración Trump tomara medidas unilaterales que afectan los nexos entre los dos países, en especial el cierre casi total de su Embajada y de los servicios consulares.
En el caso de Venezuela, sin dudas Trump luego de una política que fue de fracaso en fracaso, apela a todo el arsenal que no solo se despliega en la vecina Colombia. Hay aprestos con “adornos” en Guyana y en Brasil, por citar solo dos ejemplos, donde se prioriza la preparación de agresiones contra la República Bolivariana. Ciertamente Goldberg es una “navaja multiuso” pero difícilmente los venezolanos se dejen afeitar.