Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

Trump se retira de Medio Oriente: ¿será el fin del imperio estadounidense?

Igual que la batalla de Kursk marcó el fin del Tercer Wish Reich, la repentina retirada estadounidense de Siria, fue una declaración de su fracaso en la gran batalla, que conducirá al fin del imperio estadounidense.

Retirada repentina de EE.UU. de Siria, conducirá al fin del imperio estadounidense.
Retirada repentina de EE.UU. de Siria, conducirá al fin del imperio estadounidense.

En 2010, antes del estallido de la crisis siria, escribí un artículo en la revista Al-Rai Al-Akhar titulado "Oriente Medio 2010 - La batalla decisiva", en el que predije que habrá una batalla decisiva en Siria y que tendría implicaciones para Estados Unidos, al estilo de lo ocurrido cuando el fracaso de la Alemania nazi en la Batalla de Kursk en 1943 frente a la Unión Soviética, o bien así como Stalingrado constituyó la batalla en la que se detuvo el avance alemán en el este, o Irak que detuvo la expansión de Estados Unidos hacia el este. Asimismo, igual que la batalla de Kursk marcó el fin del Tercer Wish Reich, la repentina retirada estadounidense de Siria, fue una declaración de su fracaso en la gran batalla, que conducirá al fin del imperio estadounidense.

La retirada estadounidense de Siria, fue una declaración de su fracaso en la gran batalla.


Tanques rusos y alemanes se mezclan hasta el horizonte en los alrededores de Kursk (Bundesarchiv). Foto: Archivo
Tanques rusos y alemanes se mezclan hasta el horizonte en los alrededores de Kursk (Bundesarchiv). Foto: Archivo

Kursk 1943: La batalla decisiva para Alemania

Retomando partes del artículo publicado en 2010, en la ciudad rusa de Kursk, cerca de Ucrania, hace sesenta y siete años, el mundo esperaba la batalla de tanques más grande de la historia entre el ejército alemán y el ejército ruso. Alemania sufrió su primera derrota en la Segunda Guerra Mundial cuando su ejército asediado se rindió en Stalingrado en febrero de 1943, cuatro meses antes de la Batalla de Kursk. Hasta esa fecha, los ejércitos alemanes habían derrotado y ocupado Polonia en el otoño de 1939. Luego se dirigieron a  Dinamarca y Noruega en abril de 1940, y luego a  los Países Bajos, Bélgica y Francia en junio de 1940. Tales invasiones convirtieron a Alemania en la reina indiscutible del continente europeo excepto algunas acciones británicas que no  amargaban  el humor  del Führer Adolf Hitler.

En el este, un acuerdo entre el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Joachim von Ribbentrop, y el ministro de Relaciones Exteriores soviético, Viacheslav Mólotov, compartió la influencia en Europa del Este entre rusos y alemanes. Pero esto no fue satisfactorio para el caudillo alemán, ya que el líder soviético Joseph Stalin se negó a renunciar a la influencia tradicional rusa en los Balcanes. Hitler aceptó las condiciones de Stalin en 1939 porque tenía la intención de atacar a Francia. Pero después de lograr sus objetivos en Occidente, tuvo que recuperar lo que vio como influencia vital en los Balcanes. Por eso, dos millones de soldados alemanes, respaldados por miles de tanques y aviones, invadieron la Unión Soviética el 22 de julio de 1941.

Durante casi dos años, los ejércitos alemanes deambularon por las llanuras rusas en busca de una victoria decisiva que hiciera rendirse a la Unión Soviética. Los generales alemanes decidieron  en septiembre de 1942 asestar un golpe decisivo al frente de Moscú. Pero Hitler decidió atacar  el frente sur hacia Stalingrado. El Führer consideró que la conquista de Moscú sería una victoria simbólica pero no decisiva, y tenía en mente la experiencia de Napoleón hace 130 años atrás cuando el emperador francés que se apoderó de Moscú, pero al final terminó perdiendo la guerra.

Pero el hecho de dirigirse a Stalingrado habría permitido a Alemania privar a los soviéticos de los campos petroleros del Cáucaso y sobrepasar con artimaña  a Moscú cruzanso los Montes Urales y Siberia y separar a los rusos de las repúblicas islámicas en Asia Central.

Si Hitler hubiese tenido éxito, su imperio se habría extendido desde el Océano Atlántico a lo largo de la línea que se extiende desde Alemania, Dinamarca, los Países Bajos, pasando por Bélgica y Francia, llegando hasta el Océano Pacífico en el este, a lo largo de las costas del estado soviético desde la Península  Kamchatka hasta la Isla de Sajalín.

La derrota en Stalingrado privó a Hitler de su sueño y abrió el camino por primera vez para hablar sobre una inevitable derrota de Alemania en la guerra.

Y para evitar tener ese destino, los alemanes tenían que lograr una victoria en el primer frente del este y a lo largo de una línea que se extiende desde Leningrado en el norte hasta Crimea en el sur.

Para lograr este objetivo, tuvieron que establecer su control en la ciudad de Jarkov logrando una victoria decisiva alrededor de la ciudad durante la batalla que se conociera luego como la Batalla de Kursk.


Estados Unidos se basa en el saqueo
Estados Unidos se basa en el saqueo

Estados Unidos se basa en el saqueo

En 1991, el Campo Socialista liderado por la Unión Soviética colapsó después de décadas de Guerra Fría con los Estados Unidos y sus aliados de Europa occidental. Este acontecimiento  le abrió el camino a Washington para soñar con ser el indiscutible líder mundial. Este liderazgo global fue vital para los Estados Unidos no solo para garantizar un alto nivel de bienestar para los estadounidenses sino también para mantener presente a los Estados Unidos.

Hace ciento cincuenta años, los ejércitos estadounidenses libraron la guerra más grande de su historia: la Guerra Civil estadounidense. Los estados del noreste habían comenzado la industrialización desde principios del siglo XIX. A mediados de ese siglo, se necesitaron nuevos mercados. El naciente capitalismo estadounidense recurrió a la búsqueda de nuevos mercados y lugares  para expandir los asentamientos a medida que se expandía la inmigración hacia los Estados Unidos. Los Yankees (norteamericanos) vieron a los estados del sur como un nuevo mercado para sus bienes y un conducto para su expansión hacia el oeste.

Hasta entonces, la unión de los 13 estados que se independizaron de Gran Bretaña en 1776 fue una confederación débil que mantuvo prácticamente a los estados casi completamente independientes. Pero para la expansión del mercado estadounidense necesitaban un centralismo mayor y por tanto limitar la autonomía de los estados hasta eliminar las barreras en el comercio interno, algo que llevó a una guerra civil debido a la negativa de los estados del sur en cuanto a renunciar a sus derechos políticos.

Seis años después, los norteños lograron ganar la guerra asfixiando la economía del sur después de imponer un bloqueo que le impidió exportar su algodón a las fábricas británicas.

Pero más tarde, y con el fin obtener la satisfacción del sur dejaron que los sureños participen en las ganancias económicas que comenzó a producir la industrialización. Compartir beneficios económicos ha sido desde entonces la fórmula para fortalecer la unidad estadounidense. Esta fórmula hizo que los Estados Unidos se basaran en  el "saqueo", y desde entonces la unidad de los Estados Unidos se ha vinculado orgánicamente con  la distribución entre sus ciudadanos de los beneficios que vienen de dicho saqueo. Y para lograr el saqueo, Estados Unidos tuvo que expandirse y lanzando sus guerras, hacia lograr tener un papel imperialista.

Desde su inicio en 1865, la unidad de los Estados Unidos se ha asociado con su transformación en una superpotencia. El sistema "democrático" fue solo el instrumento para lograr este objetivo, y dice Peter Gran que el sistema democrático es el mejor sistema para administrar una economía de guerra.

Después de la Guerra Civil, los estadounidenses comenzaron con las guerras indias en la que mataron a millones de indios y confiscaron sus tierras. La última de estas guerras terminó con la derrota del líder indio Gerónimo a fines del siglo XIX, hasta que los estadounidenses tuvieron otra guerra con España, y esta última se tuvo que salir del Caribe y se apoderaron de  sus colonias en Filipinas, que se quedaron luego bajo el control estadounidense.

Tras este período, Estados Unidos aplicó la política de la zanahoria y el palo con el fin de imponer su control político en los países latinoamericanos. Esto fue seguido por la participación de estadounidenses en la Primera Guerra Mundial, que fue el primer indicador  de que Estados Unidos buscaba convertirse en la primera superpotencia del mundo sucediendo a Gran Bretaña, algo que se logró después de la Segunda Guerra Mundial.

Después de esa guerra, Washington se convirtió en el estado militar y económico más fuerte y las potencias coloniales como Gran Bretaña, Francia y otras se convirtieron en sus segundarias. El período extendido  entre 1945 y 1990 fue un período glorioso en la historia de los Estados Unidos y solo se vio afectado por el desafío planteado por la influencia de la Unión Soviética y sus aliados.

 

El sueño de liderar al mundo

La victoria de Estados Unidos sobre la Unión Soviética fue el resultado del agotamiento económico de la URSS en la carrera armamentista. Esto llevó a los soviéticos a gastar sus ahorros en armas sin un valor económico, algo que los llevó al abismo.

Pero esta carrera armamentista también ha agotado a los Estados Unidos propiamente. Washington descubrió que mientras se enfocaba en derrotar a Moscú, otras potencias como Japón y Alemania que, privados del armamento, se enfocaban en desarrollar sus medios de producción para que fueran de mejor calidad y más baratos. En vísperas de la Gran Victoria, Estados Unidos descubrió que estaba tres décadas detrás de Alemania y Japón en el desarrollo de los medios de producción. Al mismo tiempo, China estaba a punto de convertirse en una gran potencia económica, y Rusia buscaba recuperar su equilibrio, logrado con la llegada al poder de Vladimir Putin en 1999.

¿Cómo puede sobrevivir una superpotencia en un mundo donde la economía se ha convertido en el primer criterio de poder?

Estados Unidos tuvo que encontrar la manera de ponerse al día con relación a Alemania y Japón haciendo que sus producciones sean más caras. El camino ha sido el monopolio del petróleo, principal fuente de energía en el mundo durante los próximos  siglos. Estados Unidos también tuvo que reorganizar las esferas de influencia del mundo de acuerdo con sus intereses para convertirse en el principal relator en un mundo multipolar.

En su libro Gran tablero de ajedrez, el asesor de seguridad nacional del ex presidente Jimmy Carter describió la política de Washington posterior a la Guerra Fría. En este libro, Zbigniew Brzezinski argumentó que Estados Unidos debería controlar el Medio Oriente que se extiende desde el Atlántico hasta la frontera china. Este control permitirá a Estados Unidos controlar las fuentes de petróleo y hacer que chantajee a las economías de Japón, Europa y China. También este control evitaría la formación del polo euroasiático por la adhesión de Rusia a Europa, y permitiría que Europa se aislara de África, para luego facilitar el control de Europa al mantener un área explosiva que amenaza la seguridad europea en los Balcanes, y proporciona el control de Rusia al vincularla económicamente con los Estados Unidos. Al controlar estos dos polos, será más fácil controlar África y Asia, especialmente a la luz de la cultura china, que siempre ha empujado a los chinos a replegarse.
A lo largo de la década de 1990, Estados Unidos intentaba alcanzar su objetivo estratégico mientras que otras potencias intentaban bloquear ese esfuerzo o defender sus intereses, pero sin políticas estratégicas claras. La situación era muy similar al conflicto entre Alemania y la Unión Soviética en las llanuras rusas.

Una estrategia alemana trata de lograr sus propósitos militares y políticos, controlando a Europa hasta los Urales, y otra estrategia rusa basada en la defensa y la reacción en un intento de obstaculizar el esfuerzo alemán y reducir sus pérdidas.

Alemania, al igual que Estados Unidos, ha estado siguiendo su estrategia frente a las fuerzas que se bastaban con solo reaccionar ante los hechos, tratando de obstruir sin entrar en una confrontación decisiva con los Estados Unidos.

 

El liderazgo pasa por Afganistán e Iraq

En los albores del nuevo milenio, los estadounidenses tuvieron que tomar decisiones decisivas para resolver su liderazgo sin oposición de forma tal que se proporcionaría a Estados Unidos un nuevo botín que se distribuiría entre los estadounidenses producto de los nuevos saqueos. Esta distribución del botín era  para asegurar que las costas occidentales americanas en el Océano Pacífico no cayeran bajo la influencia de China en esa región.

Ese saqueo es el que tenía que ofrecer beneficios económicos a los estadounidenses de la costa este para no caer en el encanto de una Europa culturalmente atractiva. Ese  saqueo es el que estaba destinado a satisfacer a los estados del sur, que siempre han estado tratado de separarse del norte mediante sobornos económicos. Ese saqueo es el que debía silenciar las voces de las minorías hambrientas, como españoles, negros y asiáticos.

Así como la Segunda Guerra Mundial era necesaria para crear áreas vitales que permiten el crecimiento de la población y la industria alemana, también la guerra contra el terrorismo fue esencial para que Estados Unidos pudiera tomar el control de Medio Oriente. Así como Alemania sintetizó en septiembre de 1939 los "ataques polacos" con soldados alemanes vestidos como soldados polacos en las aldeas fronterizas alemanas en un falso vivo y como pretexto para la guerra en aquel entonces, También Estados Unidos utilizó los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York para invadir a Afganistán e Irak.  La guerra de Afganistán en el otoño de 2001 fue una oportunidad para que Estados Unidos determinara hasta qué punto aspiraba a controlar este Medio Oriente. Con la guerra a Irak Estados Unidos buscaba la oportunidad de profundizar su control en este Medio Oriente, así como de apoderarse de su petróleo. El siguiente paso era tratar de  derrocar o adaptar o domesticar a Irán y Siria para completar el control del Medio Oriente. Los golpes de estado que apoyó en Georgia y Ucrania fueron para proteger sus alas delanteras en el Medio Oriente.

La victoria estadounidense en Afganistán, y especialmente en Irak, no fue concluyente. El nuevo estilo de guerra adoptado por los Estados Unidos durante la Guerra Fría contra la Unión Soviética fue aprendido por otras potencias y adoptado para bloquear el proyecto estadounidense. Entonces, Irán y Siria apoyaron a la resistencia iraquí contra  la ocupación de  Washington. Rusia  apoyó a los contragolpes, asedió al presidente Mikheil Saakashvili en Georgia y destituyó a Viktor Yushchenko del gobierno en Ucrania. Esto fue acompañado por una crisis económica en los Estados Unidos que fue el factor más destacado que llevó a la elección de Barack Obama como el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos.


La pérdida de Siria de las manos de Washington marcará el comienzo del fin del control absoluto estadounidense de los asuntos del mundo.
La pérdida de Siria de las manos de Washington marcará el comienzo del fin del control absoluto estadounidense de los asuntos del mundo.

Hacia el Kursk estadounidense

Con Obama, los estadounidenses se han dado cuenta de su capacidad limitada, por lo que están presionando por un acuerdo político con un gobierno iraquí leal para aliviar el peso que llevan sus tropas para que estas puedan concentrarse en fortalecer su control sobre Afganistán.

Por otro lado, Irán se ha beneficiado del tropiezo estadounidense, no solo para evitar la amenaza a su régimen islámico, sino también para extender su influencia en varios lugares estratégicos, ya sea en el Líbano a través de Hizbullah, en Gaza a través de Hamas o en Yemen al apoyar a los huthíes contra las fuerzas del gobierno de Yemen y Arabia Saudita. La situación de los Estados Unidos hoy es similar a la de Hitler después de la Batalla de Stalingrado. Tal como Hitler perdió su esperanza de llegar al corazón de Asia y al Pacífico después de que su ejército se rindiera en las orillas del Volga, también los estadounidenses supieron que su proyecto para el Gran Medio Oriente hasta las fronteras de China ya estaba fuera de su alcance. Pero cuando Hitler en la batalla de Kursk intentó estabilizar su posición en Europa del Este para mantener allí un papel de liderazgo global, Estados Unidos también es consciente de que debe estabilizar los límites más inferiores del Medio Oriente que desea al mantener el control en la Península Arábiga y la región de la llamada “Media Luna Fértil” que incluye a  Irak, Siria, Líbano, Palestina y Jordania. Para esto, Estados Unidos debía librar una batalla final y decisiva contra las fuerzas opositoras.

Hay muchos análisis de que una guerra inminente tendrá lugar en el Medio Oriente.

Las predicciones abundan en un ataque estadounidense o israelí contra Irán con el pretexto de violar las leyes de no proliferación. También hay muchas explicaciones sobre  la naturaleza del curso de esta guerra. Sobre todo, Estados Unidos debe responder a la expansión de Irán que goza del apoyo implícito de China y Rusia. Pero la guerra no tomará la forma tradicional como lo hizo con Irak y Afganistán porque sería demasiado costoso para Estados Unidos, sino una nueva forma de guerras asimétricas y desequilibradas. El apoyo a los "reformistas" en Irán en las últimas elecciones presidenciales fue un aspecto de esta guerra, y las guerras civiles locales en lugares donde hay influencia iraní como en El Líbano, Palestina y Yemen, además de las sanciones económicas contra Irán y sus aliados, pueden constituir otros aspectos de esta guerra porque el fortalecimiento de esa influencia iraní amenazaría el control de Estados Unidos sobre el Medio Oriente, privándolo del papel de liderazgo total, que en caso de no lograrlo, o de eliminarlo, el saqueo en el que se ha basado Estados Unidos ya no será factible, y el botín que se puede distribuir a los estadounidenses se secaría, lo que llevará al surgimiento de movimientos secesionistas y separatistas a elevarse y por tanto a amenazar la unidad de la entidad estadounidense.

Obama y luego Trump podrían no haber estado dispuestos a entrar en esa guerra por su alto costo, pero lo harán otros porque sino, Estados Unidos desaparecería tal y como Hitler fue derrotado en la Batalla de Kursk.

Por lo tanto, la pérdida de Siria de las manos de Washington marcará el comienzo del fin del control absoluto estadounidense de los asuntos del mundo, que se moverá cada vez más hacia un sistema multipolar.


Las ideas y opiniones expresadas en esta artículo son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen