Luis Beatón

Periodista cubano, ex corresponsal de PL en Estados Unidos

Bolivia, una mirada a las elecciones del domingo 20 de octubre

Como moscas se mueven intereses solapados y abiertos que pretenden sacar a Evo Morales del gobierno por cualquier vía, ya sea desconociendo los resultados en las urnas o promoviendo acciones de violencia.

Las elecciones de este domingo 20 de octubre son un reto para el gobierno del presidente Evo Morales, quien se presenta a buscar un histórico cuarto mandato para dar continuidad a más de una década de éxitos al frente del país.

Sin embargo, sectores externos e internos no están conformes con permitir la continuidad de un proceso que le dio una nueva vida al país y sacó a Bolivia de ser considerada una de las economías más empobrecidas de la región pese a poseer vastos recursos.

Como moscas se mueven intereses solapados y abiertos que pretenden sacar a Morales del gobierno por cualquier vía, ya sea desconociendo los resultados en las urnas o promoviendo acciones de violencia.
 

Un ejemplo de estos aprestos se conoció recientemente cuando medios de prensa alertaron sobre la presencia en el departamento de Santa Cruz de un equipo de expertos civiles y militares encabezados por George Eli Birnbaun, consultor político estadounidense, que llegó a ser jefe de gabinete del primer ministro de (Israel), Benjamín Netanyahu, además de trabajar con Arthur Finkestein, diseñador de estrategias para los republicanos en Estados Unidos.
 
Estos equipos tienen un solo fin, promover las acciones contra el MAS de Morales y los sectores que acuñarían su triunfo en las urnas.
 
¿Cuál es la situación que enfrenta el gobierno?

Según dijo el politólogo brasileño, Emir Sader, de ascendencia libanesa, en declaraciones en Londres a la Agencia de Noticias Prensa Latina “puedes hacer muy buen gobierno y la gente no darse cuenta de que su vida mejoró”, esto a causa de que los logros de la izquierda son ocultados y muchas veces manipulados.

De acuerdo con el analista, un elemento común a todos los gobiernos progresistas que cedieron el poder en América Latina en los últimos años es que perdieron el apoyo de los sectores populares a los que precisamente beneficiaron con sus políticas sociales.

En su opinión, los partidos, sindicatos y movimientos sociales deben esforzarse por explicar a la gente que su mejoría obedeció a una política gubernamental enfocada en ellos, algo que Morales se esforzó en hacer pero, en Bolivia, un alto porciento cercano al 90 de los medios de comunicación están en manos privadas.

El tema ideológico de convencimiento y organización de las masas es muy importante, reiteró el politólogo brasileño, para quien otro elemento extremadamente desestabilizador es la campaña mediática y la manipulación que despliegan la prensa al servicio de la derecha.

Cuáles son los logros de Morales al frente del país?

La economía de Bolivia experimentó una transformación estructural durante su presidencia y el PIB real (ajustado a la inflación) per cápita creció en más de un 50 por ciento en los últimos 13 años. 

Eso equivale al doble de la tasa de crecimiento de la región de América Latina y el Caribe. Aun cuando la economía regional latinoamericana sufrió una desaceleración en los últimos cinco años, Bolivia tuvo el mayor crecimiento del PIB per cápita en América del Sur.

Asimismo, durante la mayor parte de ese tiempo, el país tuvo un superávit en la balanza de pagos, lo que ayudó a mantener la estabilidad macroeconómica. Ese fuerte crecimiento económico contribuyó sustancialmente a la reducción de la pobreza y la pobreza extrema. 

Según estadísticas de organismos internacionales la tasa de pobreza disminuyó por debajo del 35 por ciento (estaba por debajo del 60 por ciento en 2006) y la tasa de pobreza extrema es del 15.2 por ciento cuando en 2006 estaba por debajo del 37.7 por ciento.

Con Evo en el gobierno se produjo la transformación económica del país y, por ejemplo, con la renacionalización de los hidrocarburos en 2006 ocurrió el progreso económico y social de la nación.

En los primeros ocho años del primer presidente indígena de la nación, los ingresos del Gobierno nacional por hidrocarburos aumentaron casi siete veces, pasando de 731 millones a 4.95 mil millones de dólares.

Cabe destacar, además, el compromiso del Gobierno con la inversión pública fuera de las recetas convencionales dominantes en la actualidad que la sitúan al tope de América Latina. Durante los últimos cinco años (2014-2018), los niveles de inversión promediaron el 21.8 por ciento del PIB anual.

En los planes para una nueva etapa las autoridades bolivianas promueven importantes inversiones en políticas de soberanía alimentaria, con el fin de hacer del país una potencia agrícola para diversificar la economía.  

Asimismo, atrae inversiones para industrializar sus materias primas, con el objetivo de llegar a ser un líder mundial en la exportación de baterías de litio sin descontar su política de gas y petróleo, entre otros rubros, según un informe publicado por el Center for Economic and Policy Research (CEPR).
 
Al hacer una valoración del voto de este domingo, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, dijo que la opción es la de convertirse en potencia económica o dar marcha atrás como el cangrejo.
 
El titular aseguró que con Morales como mandatario hasta 2025 el Estado Plurinacional tiene el destino de convertirse en una de las mayores potencias de América Latina.

La nación suramericana concurrirá a las urnas este 20 de octubre para elegir a 352 autoridades nacionales, presidente, vicepresidente, 36 senadores, 130 diputados y nueve representantes ante organismos supraestatales, cada uno con sus respectivos suplentes.

En disputa están los votos de siete millones 315 mil 364 personas, de las cuales seis millones 974 mil 363 están habilitadas para ejercer el sufragio en el territorio nacional y 341 mil uno en el extranjero, el primero de ellos en el lejano Japón.

De un lado, está  el Movimiento al Socialismo-Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) que propone un programa denominado Agenda del Bicentenario (se conmemorará en 2025), con 13 pilares, que se definió en un debate nacional con todos los sectores de la sociedad.

De otro lado está la oposición encabezada por la Comunidad Ciudadana, representada por Carlos Mesa; Bolivia Dice No, encabezada por Oscar Ortiz, y el Partido Demócrata Cristiano, cuyo candidato es el médico cirujano de profesión y pastor evangelista de origen coreano, Chi Hyun Chung.

Según comenta Prensa Latina, con diversos matices, estos tres candidatos a la presidencia se muestran como nuevos rostros, pero en realidad constituyen expresiones del neoliberalismo que hoy fracasa en países como Ecuador, Chile, o Brasil.

En opinión del periodista estadounidense Zeeshan Aleem en la revista The Nation,  los éxitos de Morales muestran “que los proyectos socialistas pueden ayudar a las sociedades a salir de la pobreza, en lugar de condenarlas a ella”.

"Bolivia podría ser el país más exitoso del mundo que se autodenomina socialista, escribió a principios de este año Noah Smith, columnista de economía de Bloomberg News.

No obstante, el analista Omar G. Encarnación, opina que el destino de Morales y su legado son inciertos, aunque el presidente espera que la fuerza de la economía le dé otra victoria, y se compromete a seguir cumpliendo la visión que inspiró su primera carrera.

Este 20 de octubre los bolivianos enfrentan un voto histórico cuando Morales se encuentra a la cabeza de las encuestas y la mayoría de los analistas políticos predicen que tiene muy buenas posibilidades de ser reelegido.

No obstante, según un comentario de Sulkata M. Quilla, analista asociada al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico, la derecha boliviana, apoyada por Estados Unidos y Colombia, y grupos ideológicamente similares de Venezuela y Nicaragua, apuesta a generar un ambiente de convulsión social que ponga en duda la legalidad y la legitimidad de una victoria de Morales, para así alentar un escenario de desestabilización, similar al creado contra el gobierno de Caracas.
 
 
 


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