Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

¿Sangre en El Líbano como en Irak?

El caos que se trata de imponer durará hasta que terminen las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Washington reorganice su agenda preparándose para importantes y grandes arreglos y compromisos.

Al inicio de la tercera semana de manifestaciones en E Líbano, y siete días después de su renuncia al cargo de primer ministro, Saad Hariri se reunió con el ministro de Relaciones Exteriore del gobierno en funciones, Gebran Bassil.

La información que se filtró de dicha reunión indica que se celebró a puertas cerradas por la mediación del director general de Seguridad, Abbas Ibrahim, y que ha sido positiva.

De esto se desprende que los dos hombres tienen la esperanza de renovar el acuerdo logrado entre ambos en vísperas de las elecciones presidenciales, y producto del cual fue elegido en aquel entonces el general Michel Aoun como presidente de la República, y también hacer revivir el gobierno aunque con ciertas modificaciones.

Esto objetivos son de interés para los dos hombres cuyo futuro político está en juego. Si ambos logran este compromiso nuevamente, también le darían al Partido Socialista Progresista de Walid Jumblatt y a las Fuerzas Libanesas lideradas por Samir Geagea la cuota de carteras ministeriales que desean para así recoger la situación de acuerdo con la fórmula libanesa, "sin ganador ni perdedor".

Tanto uno cimo otro están apostando a que se apague el movimiento de protesta que estalló después de que tres partidos se retiraron de las plazas: Futuro, PSP y Fuerzas Libanesas. Todos ellos pueden desilusionar a un público amplio e independiente debido a que este último carece de una dirección o liderazgo central.

Pero ambos se sorprenderán de que todo lo que ofrecerán a las Fuerzas Libanesas y el PSP será rechazado, porque las instrucciones de los estadounidenses a estos dos partidos son de rechazarlo todo, porque lo que Washington quiere es el caos tanto en el Líbano como en Irak, porque de esa manera pretende drenar a Siria a través de El Líbano e Irán a través de Irak.

A medida que fueron apareciendo elementos partidistas en forma de una mafia bloqueando carreteras, no es de descartar que surjan también en cualquier momento francotiradores disparando contra manifestantes en aras de provocar un baño de sangre.

Ambos hombres se enfrentarán solos al peso de la sangre derramada, incluso si son inocentes. El caos que se trata de imponer durará hasta que terminen las elecciones presidenciales en Estados Unidos y Washington reorganice su agenda preparándose para importantes y grandes arreglos y compromisos.


Las ideas y opiniones expresadas en esta artículo son las de los autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen