El viaje de Rex Tillerson por América Latina

Enrique Román

Periodista, académico y comunicador cubano, analista de política internacional.
Rex Tillerson viaja por América Latina. Poco a poco, aun desde antes de comenzar su periplo, se fueron delineando los objetivos del viaje del secretario de Estado estadounidense:
“China está teniendo éxito en su acceso a América Latina..." (Foto tomada de Getty Images)
“China está teniendo éxito en su acceso a América Latina..." (Foto tomada de Getty Images)
- Incrementar sus acusaciones a varios países de la región por el tráfico de drogas hacia Estados Unidos, con acápites tan riesgosos como afirmar que, luego de los procesos de paz en Colombia, la producción de estupefacientes se ha incrementado en ese país.

Por supuesto, de sus incriminaciones está ausente la vieja y repetida verdad: sin el enorme y siempre creciente mercado estadounidense, el negocio de la producción de drogas entraría en una picada insalvable.

- En segundo término, alertar a América Latina con un aviso sorprendente: China aumenta su presencia económica en el continente con el peligro de que este caiga en una peligrosa dependencia del país asiático.

“Hoy”, dijo, “China está teniendo éxito en su acceso a América Latina.  Está utilizando su habilidad económica para llevar a la región a su órbita”.

“América Latina no necesita otro poder imperial.”

Bueno, esto hay que releerlo con calma. 

¿De quién habla Tillerson? ¿De China, que como han declarado ministerio de Relaciones Exteriores, en respuesta al dirigente estadounidense, basa su política en los “intereses comunes y en las necesidades mutuas”, sustento de cualquier relación económica.

Y añade: “China es un comprador mayor en el área internacional de las materias primas latinoamericanas, e importa cada vez más productos de la agricultura y de gran valor añadido de la región”.

Pero que ha agregado  la perspectiva de una inversión en el continente de 250 mil millones de dólares en un plazo medio.

China, sobre todo, no tiene contigüidad territorial con Latinoamérica.

En realidad las precauciones de Tillerson no hacen más que recordar la situación de extrema dependencia económica del continente a Estados Unidos, que ha intentado y logrado históricamente encerrarlo en su órbita no solo por las vías de la economía, sino de la fuerza.

¿Otro poder imperial? A confesión de partes, relevo de pruebas. Estados Unidos es  el único imperialismo que ha conocido la región desde hace más de cien años.

La obsesión venezolana y una OEA de bolsillo

Las declaraciones de Tillerson llegan a extremos alarmantes
Las declaraciones de Tillerson llegan a extremos alarmantes
- En tercer lugar, abordar en los países que visitará, la situación de Venezuela.  O mejor, del cerco que se aprieta sobre el país sudamericano, con la complicidad de numerosos gobiernos del continente y – extraña cosa – de otros como España, que ha convertido el apoyo a la contrarrevolución venezolana en causa del partido que allí gobierna.

Las declaraciones de Tillerson llegan a extremos alarmantes, no por novedosos, sino porque desde hace décadas no se oía a un dignatario del país norteño alentando a las fuerzas armadas de una nación del continente a alzarse contra el orden establecido.

O aconsejar al presidente de uno de nuestros países que renuncie y tome el camino del exilio.

Tillerson dijo que Maduro "podría elegir simplemente irse”.

Y lo más grave:

"En la historia de Venezuela y en la historia de otros países latinoamericanos, casi siempre son los militares quienes se hacen cargo de esto, que cuando las cosas están tan mal, la cúpula militar se da cuenta de que no pueden servir a los ciudadanos;  entonces se hacen cargo de una transición pacífica. Si este es el caso o no, no lo sé".

No son declaraciones aisladas.  Los países implicados en el recorrido de Tillerson formaron parte de una maniobra perversa implementada hace pocos días.

Imposibilitados de llevar adelante la conspiración anti bolivariana en la OEA, Luis Almagro, su desacreditado secretario general, y un grupo de países que representan la resurrección derechista en el continente, crearon el llamado Grupo de Lima (ojo:  ha habido otras agrupaciones con la misma denominación y otros propósitos en décadas pasadas) y, en reunión reciente de esta OEA  de bolsillo, se unieron a la oposición venezolana para pedir la anulación de las elecciones presidenciales ya convocadas, por no resultar “transparentes ni creíbles”.

La espiral de la injerencia en los asuntos soberanos de Venezuela, apoyada por un altisonante coro mediático, recibe ahora del secretario de Estado estadounidense un vigoroso respaldo.


De alquilar balcones

Tillerson tiene otra tarea.  Preparar las condiciones para la participación de Donald Trump en la próxima Cumbre de las Américas
Tillerson tiene otra tarea. Preparar las condiciones para la participación de Donald Trump en la próxima Cumbre de las Américas
- Tillerson tiene otra tarea.  Preparar las condiciones para la participación de Donald Trump en la próxima Cumbre de las Américas, a celebrarse en Lima, Perú, en el mes de abril.

Allí las cosas no serán tan placenteras. 

En ese foro Trump tendrá que ver ofendida su vanidad por las palabras que seguramente pronunciarán presidentes como Evo Morales, Daniel Ortega, Sánchez Cerén o el propio Nicolás Maduro.  O por las inevitables quejas de otros presidentes, atentos a las necesidades de sus países, o simplemente a los estados de opinión que sobre esta administración priman en sus pueblos.

Desde México, pueblo ofendido una y otra vez por Trump en su más íntima dignidad nacional hasta El Salvador, incluido despectivamente en los últimos y tan comentados pronunciamientos racistas del presidente de Estados Unidos. O las islas caribeñas.

Trump allí será “the ugly american”, como lo han sido otros presidentes antes que él, aunque, hay que reconocerlo, menos pintorescos. Y mejores políticos.

¿Qué hace Tillerson en este gobierno?

¿Qué hace Tillerson en esta tragicomedia en que se ha convertido el gobierno de Donald Trump?
¿Qué hace Tillerson en esta tragicomedia en que se ha convertido el gobierno de Donald Trump?
Sin embargo, confieso una preocupación personal: ¿Qué hace Tillerson en esta tragicomedia en que se ha convertido el gobierno de Donald Trump?

Hablamos de un hombre inexpresivo, aislado, a quien se le han fugado en masa más de 100 funcionarios del departamento de Estado, incluidos algunos renombrados diplomáticos, y un número mayor de otros empleados.  Departamento al que por una razón u otra – reducción arbitraria del presupuesto o indecisiones del Secretario o del propio Presidente – le faltan cargos claves por cubrir, incluido el de subsecretario a cargo de los asuntos de América Latina. Y quien ha estado sometido al fuego de la propia Casa Blanca desde casi sus inicios en el cargo.

De una persona que no tenía nada que ganar, sino la satisfacción de su ego, al aceptar este cargo: Tillerson fue, durante diez años, director ejecutivo, es decir, el jefe en la práctica, de Exxon Mobil.  Y Exxon Mobil, heredera del imperio petrolero de John D. Rockefeller, es nada menos que la quinta mayor empresa de Estados Unidos.

Allí ha trabajado Tillerson desde que comenzó a ejercer como ingeniero en su juventud.  Es decir, que de petróleo y negocios vinculados con él, es una indiscutible autoridad.

De política internacional y de su manejo, delicado, sinuoso y sofisticado, no parece saber gran cosa. 

No es el hombre para corregir las frecuentes faltas de su jefe o para sustentar sus también frecuentes mentiras.

Poco colaborará el periplo latinoamericano de Rex Tillerson a mejorar la decadente imagen de Estados Unidos en la región.  Poco, a limpiar el rostro racista e injerencista de su jefe.

Allí los veremos en los embates de la Cumbre de Perú. 

Será el espectáculo del año. 

“Para alquilar balcones” se dice en Cuba de un acontecimiento en la calle que usted no se debe perder, aunque tenga que pagar a los vecinos para contemplarlo desde el balcón de sus casas. 

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.