Venezuela sigue en la mira

Omar Rafael García Lazo

Analista politico internacional
Antes de partir a una gira que lo llevará por Argentina, México, Perú, Colombia y Jamaica, el empresario petrolero Rex Tillerson, Secretario de Estado de Estados Unidos, realizó un llamado a los militares venezolanos para que solucionen “pacíficamente” la “crisis” en Venezuela.
Rex Tillerson
Rex Tillerson
La inusitada convocatoria podría ser una de las variantes militares que tiene Washington bajo la manga para terminar con la Revolución Bolivariana.

 

Después de probar con planes subversivos violentos, acciones paramilitares, intentos de asesinatos y de explorar la posibilidad de una intervención militar extranjera bajo el pretexto de una “crisis humanitaria”, Estados Unidos podría estar incidiendo para que desde adentro, militares venezolanos propicien un Golpe de Estado.

 

Ciertamente, las opciones de Washington para derrocar en un corto plazo al Presidente Maduro se han reducido. La llamada oposición venezolana fue incapaz de convertir su victoria electoral en diciembre de 2015 y su conquista legal de la Asamblea Nacional en un factor a su favor.

 

La torpeza política, la soberbia y las apetencias de poder los llevaron a una situación de división y de ilegalidad inaceptables en cualquier país con un estado de derecho sólido, y la vía de golpe parlamentario se les hundió.

 

Tampoco Estados Unidos pudo lograr sus objetivos tras respaldar con equipamiento, financiamiento, entrenamiento y cobertura mediática y diplomáticas a los sectores terroristas que organizaron las protestas callejeras en 2014, 2016 y 2017 con el fin de desestabilizar el país. Todas fueron reducidas por la estrategia política del Gobierno venezolano basada en el diálogo, el respeto a los derechos humanos y la defensa de la paz.

 

Ni siquiera la vía judicial, con la fiscal Luisa Ortega pasada a las filas contrarrevolucionarias, pudo ser utilizada por la derecha venezolana, carente de legitimidad y respaldo popular.


OEA
OEA
En la OEA, revitalizada con el giro político de la región, Estados Unidos y sus aliados de la zona se vieron también impotentes frente a la defensa de la legalidad internacional por varios países opuestos a que se crearan las condiciones para una intervención de cualquier tipo, incluida la militar, en Venezuela.

 

Ante tantos obstáculos, el mayor de ellos la resistencia del pueblo y la Revolución Bolivariana con Nicolás Maduro al frente, es evidente que Estados Unidos prepara una nueva oleada de acciones antivenezolanas para intentar dar el tiro de gracia a un proceso que es más fuerte de lo que la prensa trasnacionalizada se esfuerza por presentar. Es por ello que el llamado de Tillerson a un golpe de Estado, y su conminación a que Maduro se rinda y se exilie en Cuba, es solo la punta de iceberg.

 

El Gobierno bolivariano ha anunciado que desarrollará en abril las elecciones presidenciales previstas por la ley para el año 2018. Tamaña noticia no se la esperaban y una vez más la campaña mediática contra la “dictadura bolivariana” se ha quedado sin piso.

 

Tanto la CIA como el Departamento de Estado están convencidos de que el chavismo tiene la capacidad, la legitimidad y el respaldo popular suficientes para encadenar su cuarta victoria electoral en menos de un año. En este sentido los guiones de la campaña antivenezolana han tenido que ser readecuados.

 

Sin que mediara un minuto de meditación, los entusiastas presidentes que hacen parte del Grupo de Lima salieron en Chile a rechazar, con el mismo pundonor que las exigieron, las elecciones presidenciales convocadas en Venezuela. Si no es una actitud paradójica, pareciera esquizofrénica, pero todos sabemos que no es lo uno ni lo otro. Se trata de intereses.

 

Definitivamente, la Revolución Bolivariana mantiene la iniciativa política, pero la gira de Tillerson busca el consenso para una arremetida contra Venezuela como preámbulo para nuevos ataques contra la economía del país. El sector financiero y de exportación de petróleo siguen en la mira y no se pueden descartar otras maniobras que intenten facilitar acciones de tipo militar. La Cumbre de las Américas en Lima se convertirá entonces en un nuevo escenario de fuertes confrontaciones y definiciones.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.