El Líbano: intereses, conflictos y renovación del sistema confesional

Ismail Ibrahim

Escritor libanés y analista de política árabe e internacional
La Constitución del Líbano tiene una larga historia que data desde la época de los otomanos y el mandato francés, donde la afiliación religiosa es la que se toma en cuenta para la representación popular, hasta llegar a la Constitución de la Independencia de 1943, que estableció una representación confesional sectaria por cada 6 puestos para los cristianos dio 5 para los musulmanes, tanto en el parlamento, como en el gobierno y los puestos públicos, y otorgó al presidente de la República (cristiano) poderes y atributos muy amplios.
La Constitución del Líbano tiene una larga historia que data desde la época de los otomanos y el mandato francés
La Constitución del Líbano tiene una larga historia que data desde la época de los otomanos y el mandato francés
La presidencia del Parlamento les tocó a los musulmanes chiitas mientras que los musulmanes sunitas tuvieron el puesto del Primer Ministro pero sin el derecho a celebrar una reunión del Consejo de Ministros bajo su presidencia, sino bajo la presidencia del Presidente de la República. Después de la levantamiento (Intifada) de 1958 (donde alrededor de 2000 personas perdieron la vida), la representación se modificó y pasó a la fórmula llamada “6 y 6 repetidos”. Los cristianos maronitas controlan los puestos claves y de toma de decisiones en el Estado y la Economía, algo que llevó a los musulmanes a exigir una participación mayor y más activa. Por su parte, el Movimiento Nacional Libanés exigió la abolición del sistema sectario confesional que garantiza los privilegios confesionales, sectarios y clasistas. Los partidos de derecha cristiana, que son los falanges y los liberales, rechazaron cualquier enmienda a la Constitución por considerarla “sagrada”. En ese momento, la Resistencia armada palestina había entrado al Líbano para luchar contra Israel, y con ella, tanto los musulmanes como las fuerzas patrióticas de izquierda (compuesta por musulmanes y cristianos) se sintieron más fuertes. Ante este nuevo escenario, la derecha cristiana (compuesta en aquel entonces por el Partido de las Falanges, el Partido Nacional Liberal y la Iglesia) se apresuró para declarar la guerra en Defensa de los privilegios y la Constitución, y amenazó con dividir El Líbano y establecer un Estado cristiano sobre una parte de su territorio.


Así comenzó la guerra civil que duró quince años
Así comenzó la guerra civil que duró quince años
Así comenzó la guerra civil que duró quince años, (guerra que cobró casi 100.000 vidas de libaneses y residentes en El Líbano). La guerra civil terminó con el Acuerdo de Taef, que estipuló la enmienda de la Constitución y redujo muchos de los atributos del Presidente de la República y fortaleciendo los de los Presidentes del Parlamento y del Gobierno, así como consagró el carácter confesional de las tres presidencias y mantuvo la repartición del 50% por 50% entre cristianos y musulmanes en los cargos a partir de Director General y más arriba en el escalafón estructural de los rangos.

 

Cabe señalar que esta nueva Constitución (la del Taef) ha abierto varios canales y ventanillas para su desarrollo y mejoría por la vía de la eliminación gradual del Régimen sectario confesional en un período de tiempo llamado período de transición, conforme con lo estipulado en los artículos 22, 24 y 95. Es decir, Elegir un Consejo de Diputados (Parlamento) fuera del Registro Confesional y abolir el confesionalismo político a la hora de nombrar a candidatos para el cargo de Director General y más abajo en rango mediante la implementación del principio de competencia, formación y especialidad, eliminando por completo la consideración confesional al elegirlos.


La histórica Beirut se ha convertido en una propiedad de una sola empresa privada
La histórica Beirut se ha convertido en una propiedad de una sola empresa privada
Han pasado 28 años y las autoridades no han dado ni un solo paso en el camino hacia este objetivo nacional, y es más, la Constitución ha sido violada, ignorada y aplicada de manera selectiva y circunstancial lo que llevó el país a sumergirse en una atmósfera de corrupción generalizada y robo de dinero y propiedades públicas. Los cuerpos y organismos de supervisión han sido obstaculizados, y la exigencia de rendición de cuenta y de castigos por vías jurídicas dejó de ser aplicada (11 mil millones de dólares fueron extraviados sin que nadie haga nada al respecto). El caos y el clientelismo caracterizaron el modus operandi para la obtención del empleo y la histórica Beirut se ha convertido en una propiedad de una sola empresa privada.


Todas las autoridades del sistema político del Líbano, repiten una frase que los une: "las confesiones religiosas son una gracia, pero el confesionalismo sectario es una desgracia" pero nadie de ellos ha hecho un movimiento serio para librar al país de la corrupción, las cuotas repartidas entre los favorecidos, los privilegios, la democracia distorsionada y la falta de justicia y de igualdad. Esto se debe a que los representantes de las sectas religiosas junto a los “tiburones” del dinero así como algunas autoridades religiosas conforman una clase social que este sistema sectario confesional propiamente se encarga de protegerle sus intereses. ¿Acaso es posible que una comunidad religiosa escave bajo los cimientos de un sistema que le garantiza sus intereses?   

 

Esta misma clase, y bajo la presión de los partidos progresistas, la sociedad civil y los sindicatos, tuvo que adoptar un sistema electoral para las próximas legislativas, de forma tal que se ha elaborado una ley basada en la proporcionalidad, pero con detalles que vacían dicha proporcionalidad  de su contenido. Entre las desventajas  de dicha ley está el fortalecimiento del discurso religioso y sectario confesional que divide la sociedad a costa de un discurso nacionalista patriótico unificador.

 

Los libaneses en términos de afiliaciones religiosas y sectarias se dividen en 18 comunidades, sectas confesionales, entre las cuales hay cinco que son sectas principales y cada una se ha convertido en un mini-estado dentro del gran estado de todas las sectas. Cada comunidad religiosa tiene escuelas, universidades, hospitales, medios de comunicación y propiedades. Y los representantes de las sectas religiosas, cada uno por su parte, halan la cubierta hacia sí mismo, en nombre de la comunidad que representa, en defensa de sus intereses sectarios…

El presidente Michel Aoun
El presidente Michel Aoun
Lo que está sucediendo ahora en El Líbano, tomando formas de conflictos y tensiones, no es un conflicto entre musulmanes y cristianos. Los presidentes Michel Aoun y Nabih Berri y sus organizaciones políticas, la Corriente Patriótica Libre y el Movimiento Amal, se mantienen bajo el paragua de la Constitución aunque las diferencias entre ambas partes tienen raíces y antecedentes que se remontan a la guerra civil y a la posición de la presencia siria en El Líbano. El presidente Aoun había combatido contra los sirios y había rechazado el Acuerdo del Taef por haber estipulado dos puntos:

1)   Restringir los poderes y atributos del Presidente de la República.

2)   Programar la retirada siria en etapas del Líbano, lo que llevó al envío de Aoun al exilio a en Francia durante 15 años, acusado de haber “cocinado” las condiciones propicias para la emisión de la Resolución 1559 que impuso la retirada del ejército sirio del Líbano y el desarme de las milicias.

 

En torno a los intereses, existe otro diferendo sobre los recursos del gas y el petróleo, cuyo proceso de acuerdos de exploración se encuentra actualmente en curso, y que terminó compartiéndolos de cierta manera. También había surgido el conflicto sobre el servicio de la electricidad y los barcos generadores de corriente eléctrica que han sido alquilados y también sobre  las  licitaciones y la igualdad de cuotas en cuanto a las plazas de empleo que son en la jerarquía estructural por debajo  del cargo de Director General, y este último se contradice  con la Constitución específicamente con el artículo 95.

 

El conflicto continuó a fuego lento quedándose braza bajo cenizas hasta el día del famoso decreto de promoción de oficiales del ejército y las Fuerzas de Seguridad Internas llamado “Decreto de Antigüedad”, entonces fue que salió el conflicto cubierto a flote, esta vez con un manto constitucional, entre el Presidente "fuerte" y el Presidente "protector de la Constitución". Los desafíos comenzaron, el ministro de Asuntos Exteriores y de Emigrados y actual jefe de la CPL y yerno del presidente Aoun pronunció términos impropios y ofensivos contra  el Presidente Berri. Luego se desencadenaron hechos y acontecimientos dentro y fuera del Líbano.

 

El sistema político confesional que no fue capaz de trabajar para mejorar el Acuerdo de Taef,  como está estipulado, a lo largo de un cuarto de siglo, los libaneses vivieron bajo la presión del movimiento civil de protestas de partidos, sindicatos y asociaciones del Líbano, con una  ley electoral proporcional, pero con una relatividad  distorsionada. Desde  sus primeros resultados avivó el discurso confesional sectario y la división sobre esa base a costa de un otro discurso nacional patriótico. Todo para lograr reforzar y exacerbar el fanatismo electoral, como política típica en la renovación del mismo sistema sectario y confesional y fortalecer la lealtad a los liderazgos tradicionales de las comunidades que maldicen  el confesionalismo y el sectarismo verbalmente todos los días pero que trabajan  prácticamente todos los días para  mantenerlos.


El sistema sectario confesional marca una división entre los libaneses, mientras que la unidad del pueblo es un trabajo diario por la unidad. La pregunta que se mantiene es: ¿Acaso este conflicto amenazará el gobierno y las elecciones?


No creo que las cosas se están moviendo en esta dirección, todas las partes están conscientes de las amenazas israelíes en la frontera sureña  y contra  las reservas de petróleo y gas frente a la ciudad de Tiro y Naqoura.

 

El Líbano atraviesa de vez en cuando un estado de polarización o tensión política entre las diferentes partes que controlan el poder con el fin de ratificar su liderazgo sectario a costa  de las aspiraciones de los libaneses a alcanzar una unidad sólida.


Dichas partes están más preocupados por  preservar sus  interesados  al adherirse cada vez más al sistema sectario confesional que sirve a los intereses de la clase gobernante, un sistema que divide y establece mini-estados dentro del Estado Libanés, que a veces tambalea en sus crisis pero  no se cae hasta que las fuerzas democráticas patrióticas sean capaces algún día de hacer el cambio y establecer un sistema nacional  democrático no sectario ni confesional donde reinan la libertad, la justicia, la ciudadanía y la igualdad efectiva de derechos y deberes entre todos los ciudadanos sin distinción.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.