El regreso de James Monroe

Enrique Román

Periodista, académico y comunicador cubano, analista de política internacional.
La invocación de la doctrina Monroe por el secretario de Estado Rex Tillerson, poco antes de su viaje a América Latina, no debe pasar inadvertida.
Rex Tillerson reivindicó la vigencia de la siniestra Doctrina Monroe, poco antes de iniciar su viaje a América Latina.
Rex Tillerson reivindicó la vigencia de la siniestra Doctrina Monroe, poco antes de iniciar su viaje a América Latina.
Hacía mucho tiempo que el nombre de James Monroe había desaparecido del discurso político estadounidense.  Mucho más, en el caso de los diplomáticos de ese país que debían tratar con América Latina.

La doctrina por la cual pasó a la historia el quinto presidente de Estados Unidos (1817 a 1825), había servido para justificar todas las intervenciones del gran país del norte en los territorios al sur de sus fronteras.

Ahora, el secretario de Estado Rex Tillerson ha reivindicado la vigencia de esta pieza siniestra de la diplomacia de su país, poco antes de iniciar su viaje a América Latina, frente a la creciente presencia económica de China y, en menor escala, de Rusia, en el panorama del continente.

A primera vista pareció un dislate de Tillerson.  Pero la resurrección de la infausta pieza de la política expansionista e injerencista norteamericana es demasiado seria para dejarla pasar.

“Tillerson”, dijo Daniel Larison en Foreign Policy, “es un mal diplomático, y este episodio ayuda a ilustrarlo muy bien. Primero, Tillerson falló  completamente al no anticipar como sus comentarios podrían ser interpretados en la región que iba a visitar”.

Y el más conservador Hal Brands, de Bloomberg, quien atribuye méritos a esta doctrina, reconoce que al declarar Tillerson que esta ha sido “claramente un éxito” y que se mantiene “tan relevante hoy como el día en que fue escrita”,  no ha hecho más que “incentivar la crítica internacional, particularmente en América Latina, donde la doctrina Monroe es vista a menudo como anacrónica, como una imposición neocolonial”.


Kissinger: "Al amparo de la Doctrina Monroe, los Estados Unidos podían aplicar unas políticas que no diferían mucho de los sueños de cualquier rey europeo, como ampliar su comercio y su influencia o anexionarse territorios…”
Kissinger: "Al amparo de la Doctrina Monroe, los Estados Unidos podían aplicar unas políticas que no diferían mucho de los sueños de cualquier rey europeo, como ampliar su comercio y su influencia o anexionarse territorios…”
¿Una simple pifia diplomática, una más en un funcionario estadounidense?

El origen de la doctrina

John Quincy Adams, además de presidente de Estados Unidos, fue secretario de Estado.  Fue él quien propuso los fundamentos de la doctrina al presidente Monroe.  Entonces se trataba de establecer los principios para legitimar las acciones del país frente a dos problemas fundamentales: la expansión territorial del país norteño, a menos de medio siglo de su independencia, y la detención de cualquier intento de injerencia militar contra lo que ya se veía como parte del espacio vital de Estados Unidos, las tierras que se extendían al sur de sus fronteras.

Henry Kissinger, en su obra Diplomacy,  lo refiere de esta manera:

“La Doctrina Monroe dio el siguiente paso al declarar que Europa no debía inmiscuirse en los asuntos de América.” “Audazmente, advirtió  a  las  potencias  europeas  de  que  la  nueva  nación estaría  dispuesta  a  ir  a  la  guerra  para defender la inviolabilidad del continente americano.”

“Los Estados Unidos daban la espalda a Europa y, al mismo tiempo, obtenían la libertad para conquistar el continente americano. Al amparo de la Doctrina Monroe, los Estados Unidos podían aplicar unas políticas que no diferían mucho de los sueños de cualquier rey europeo, como ampliar su comercio y su influencia o anexionarse territorios…”

La doctrina fortalecería más su carácter intervencionista casi un siglo después, cuando Theodor Roosevelt, un presidente inteligente y duro, creador de la política del “gran garrote”, le añadió una nueva interpretación, el llamado “corolario Roosevelt”. Afirmaba que no solamente debía impedirse la colonización del hemisferio occidental por las potencias europeas, sino que Estados Unidos tenía la responsabilidad de proteger la vida y las propiedades en estos países.
 Por supuesto que quien hace la ley, hace la trampa.  Cuando no convino, la doctrina Monroe no se aplicó: 
 Estados Unidos miró para otro lado cuando en 1833 los ingleses ocuparon las islas Malvinas, cuando España ocupó la República Dominicana entre 1861 y 1865, cuando Inglaterra se estableció en la costa caribeña de Nicaragua.  O cuando las tropas francesas invadieron México e impusieron a Maximiliano de Austria como emperador. Entre otros acontecimientos.


La Enmienda Platt permitió a EE.UU. intervenir en Cuba política y económicamente.
La Enmienda Platt permitió a EE.UU. intervenir en Cuba política y económicamente.
Solo algunos ejemplos a recordar
 La  doctrina y su corolario fueron la razón política  que justificó, con ayuda de gobiernos genuflexos a veces – sobre todo cuando se utilizó como instrumento jurídico a la OEA – o por simple decisión propia, un surtido considerable de intervenciones de todo tipo en el continente al sur del Río Bravo. 
Un somero botón de muestra:

- 1846: Estados Unidos emprende una guerra contra México, y lo fuerza a ceder la mitad de su territorio, incluidos Texas y California. 
- 1854: La marina yanqui destruye el puerto nicaragüense de San Juan del Norte, después de un intento oficial de poner impuestos al yate del millonario norteamericano Cornelius Vanderbilt. 
- 1855: El aventurero estadounidense William Walker, operando en interés de los banqueros Morgan y Garrison, invade Nicaragua y se proclama presidente. Walker restauró la esclavitud en los territorios bajo su ocupación. 
- 1898: Los Estados Unidos declaran la guerra a España y ocupan la isla de Cuba, así como los territorios de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai.
 - 1901: Las fuerzas norteamericanas de ocupación hacen incluir en la Constitución de la nueva República de Cuba la Enmienda Platt, mediante la cual Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir en los asuntos cubanos cada vez que estimara conveniente, lo cual volvió a hacer en 1906. Cuba también fue forzada al arrendamiento de varios puntos del territorio nacional, entre ellos el ocupado por la Base Naval de Guantánamo.
 - 1904: La infantería de marina estadounidense desembarca en República Dominicana. El presidente Theodor Roosevelt declara que Estados Unidos sería "el gendarme" del Caribe.
 - 1908: Tropas norteamericanas intervienen en Panamá. En la próxima década lo hará cuatro veces más.
 - 1910: Los marines yanquis ocupan Nicaragua.
 - 1911: México: Para "proteger" a ciudadanos norteamericanos, el presidente William Taft envía 20 mil soldados a la frontera sur y ocho buques de guerra frente a las costas de California.
 - 1912: Los marines norteamericanos invaden Nicaragua e inician una ocupación  que se mantendría casi continuamente hasta 1933. El Presidente William Taft declara: "No está distante el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como es ya nuestro moralmente." 
- 1914: La Marina de Estados Unidos bombardea la ciudad portuaria de Veracruz. Cien soldados mexicanos, varios cadetes de la Escuela Naval y grupos civiles resisten con heroísmo. Hay 300 muertos. Los ocupantes permanecen durante varios meses.
 - 1915: Los marines ocupan Haití para "restaurar el orden". Se establece un protectorado que permanecerá hasta 1934. El secretario de Estado William Jennings Bryan comentó: "Imaginen esto: negros hablando francés" 
- 1916: Marines ocupan la República Dominicana y permanecen allí hasta 1924. 
- 1918: En Panamá los marines ocupan la provincia de Chiriquí, para "mantener el orden público".
 - 1924: La infantería de marina invade a Honduras para "mediar" en un enfrentamiento civil.
 - 1933: Estados Unidos abandona Nicaragua y deja el control del país a Anastasio Somoza y su Guardia Nacional.
 - 1954: La CIA orquesta el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Jacobo Árbenz en Guatemala. Siguieron casi 40 años de violencia y represión que culminaron en la política de "tierra arrasada" de los años 80. Más de 150 000 personas perdieron la vida.
 Y así. El listado, proporcionado por la red Voltaire, es mucho mayor, poco recordado y menos divulgado. 

Solo en el caso cubano, habría que añadir, entre otras muchas agresiones, la invasión de Bahía de Cochinos, el apoyo a bandas armadas en las montañas cubanas, los atentados terroristas y los planes de asesinato contra Fidel Castro y, muy en especial, el odioso y férreo bloqueo económico, que se mantiene por más de medio siglo.


¿El pretexto?  La presencia en Cuba y la posible expansión hacia América Latina de un poder foráneo, que en el esquema de la guerra fría había tomado el relevo de los enemigos externos, la Unión Soviética. 
 
El enemigo de hoy
 Ahora el peligro lo encarnan China y Rusia. 
 Quizás lo mejor que tiene esta administración es que no oculta su barbarie.  De ahí que la reemergencia de la doctrina Monroe, nos alerte sobre la continuidad entre dos frases históricas, de fatídicas resonancias:
 “América para los americanos” fue el lema que distinguió a la política injerencista inaugurada por Monroe.
 “Hagamos a América grande otra vez”:   es la divisa de Donald Trump.
 Hay que tomar entonces muy en serio los enunciados de Rex Tillerson.

Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente el punto de vista de Al Mayadeen.