Carlos Aznárez

Especialista en política internacional y director del periódico Resumen Latinoamericano

Premiar a ONG opositora venezolana en Argentina es una doble provocación ​

PROVEA es una entidad que insistentemente, desde que Hugo Chávez asumiera el gobierno en 1999, se ha dedicado a atacar, denostar, mentir y fraguar incidentes con el objetivo de demostrar que en Venezuela Bolivariana se violan los derechos humanos.

PROVEA practica un cinismo a prueba de balas y se jacta de ser “independiente” cuando es todo lo contrario.

La insistencia del gobierno argentino por meter cizaña y algo más contra la Revolución Bolivariana de Venezuela no tiene descanso. Ahora, vía la Cancillería, se han inventado una nueva y doble afrenta, tanto para el heroico pueblo venezolano como para quienes hicieron de la defensa de la libertad y la justicia en Argentina un modo de vida. Así es, en los próximos días, más exactamente el jueves 15, pretenden entregarle el Premio Internacional de Derechos Humanos que lleva el nombre de Emilio Fermín Mignone a la ONG PROVEA (Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos), tristemente conocida por los luchadores y luchadoras venezolanas.

Pero vamos por partes para poder entender por qué este premio que lleva tan insigne nombre se convierte en un contrasentido al pretender otorgárselo a estos destinatarios sacados de una galera por la derecha macrista.

Para quienes no lo recuerden: Emilio Mignone fue un escritor, educador y abogado argentino, vicepresidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Buenos Aires, fundador y primer presidente del Centro de Estudios Legales y Sociales, quien documentó y denunció los abusos cometidos por los militares argentinos durante la dictadura de 1976-1983. Pero hay algo más importante para Mignone, que le cambió la vida y lo llevó a impulsar con valentía y plena dedicación la defensa de los derechos humanos: su hija, la militante social Mónica Mignone, fue detenida por comandos de la Marina y llevada al campo de exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada. Mónica, tenía 24 años y se desempeñaba como psicopedagoga y asistente social en la parroquia Santa María del Pueblo en el barrio del Bajo Flores, donde residían y aún residen miles de familias en condiciones precarias. Durante las vacaciones se trasladaba a la Patagonia para una tarea semejante en poblaciones aisladas, hogares escuelas y poblaciones indígenas. Como tantos otros jóvenes, Mónica amaba a los pobladores de las “villas miseria” y se identificaba con las alegrías, los dolores y los problemas de sus habitantes.

Los secuestradores le dijeron a su padre que al día siguiente podría visitarla.Emilio le aconsejó que confiara en la institución legal que la requería. Nunca volvió a verla y muchas veces se reprochó no haber opuesto resistencia para que no se la llevaran. El resto de su vida, Mignone y su esposa Chela, se dedicaron, primero, a buscarla, y después a tratar de evitar que otras y otros militantes de la vida como Mónica pudieran desaparecer injustamente.

Ahora veamos qué se sabe de PROVEA. Se trata de una entidad que insistentemente, desde que Hugo Chávez asumiera el gobierno en 1999 se ha dedicado a atacar, denostar, mentir y fraguar incidentes con el objetivo de demostrar que en Venezuela Bolivariana se violan los derechos humanos. De esta manera PROVEA y su equipo dirigente formado por su Coordinador General Rafael Uzcategui y sus adláteres Marino Alvarado y Carlos Patiño han agitado las brasas de todos los últimos conflictos provocados por la oposición violenta de la MUD y sus “soldados” que asesinaron a decenas de chavistas y otras personas que no lo eran pero que les criticaban sus guarimbas y ataques criminales. En todos los casos PROVEA se encargaba de dar informes y publicitarios en el exterior, acusando de paso al gobierno de Nicolás Maduro de “dictadura sangrienta” que asesinaba a “un pueblo indefenso”. Estos “papers” servían a los guarimberos para agitar más la calle y perseguir a quienes no pensaban como ellos, quemando vivos a jóvenes que lucían camisetas rojas o linchando hasta morir a vecinos que los enfrentaban.


PROVEA recibe cientos de miles de dólares de la National Endowment for Democracy (NED), una institución ligada a la CIA que recibe fondos del Congreso de los Estados Unidos.

Financiada por estructuras del imperialismo, PROVEA practica un cinismo a prueba de balas y se jacta de ser “independiente” cuando es todo lo contrario. Reciben cientos de miles de dólares de la National Endowment for Democracy (NED), una institución ligada a la CIA que recibe fondos del Congreso de los Estados Unidos. La propia NED confíesa que apoya económicamente a grupos que diseminan la ideología del Imperio, y PROVEA tiene destacado rol en esa actividad de traidores a la Nación venezolana.

Otros “donantes” de PROVEA son: una organización fundada por el parlamento canadiense denominada Rights & Democracy, la Fundación Ford, fachada filantrópica de la CIA durante los años de la Guerra Fría, y que oculta sus intenciones injerencistas financiando en algunas oportunidades a organizaciones de DDHH y no pocas que se dicen de “izquierda”.
Además, PROVEA también recibe subsidios de la La Fundación Open Society, de Soros, el multimillonario especialista en financiar las llamadas “revoluciones de colores” o generar, con sus colaterales invasiones de territorios de pueblos originarios.

Si faltara algún detalle para cerrar el círculo de enemigos del pueblo venezolano que alimentan económicamente a PROVEA, están los aportes, asesoramiento y otras variantes similares que le otorga al grupo timoneado por Uzcátegui, la embajada inglesa. Estos fondos provienen de la antinomia de los derechos humanos ya que los británicos han intervenido en cuanta guerra, masacre o torturas que sus tropas han lanzado por el mundo junto con sus pares estadounidenses.

Teniendo en claro estos benefactores que la protegen, ahora es necesario referirse a la última “hazaña humanitaria” de PROVEA. Recientemente, salió con los botines de punta a acusar al gobierno de Maduro de haber asesinado a Oscar Pérez y su banda paramilitar. Pérez es ni más ni menos un ex policía desertor que aterrorizó al país, secuestrando un helicóptero y arrojando granadas en varios puntos de Caracas, es el mismo que luego atacó dos cuarteles militares convocando a rebelarse contra el gobierno democráticamente elegido. Un buen día, la Inteligencia venezolana detectó sus pasos, lo cercó, le intimó rendición y recibió como respuesta una lluvia de balas de los terroristas a sueldo de Washington. En el enfrentamiento fueron asesinados dos patriotas bolivarianos y también cayeron Pérez y varios de sus compinches. PROVEA no dijo nada de los dos primeros pero sí salió en defensa de quienes por la vía violenta quieren destruir la democracia bolivariana y retornar a la Cuarta República donde EE.UU era dueño y señor de las riquezas del país caribeño.

Cuando un país está en guerra, como es el caso de Venezuela Bolivariana, no se puede exigir que el Gobierno ande con sutilezas para defenderse. Cuando, como viene ocurriendo desde hace años, los enemigos del chavismo no solo utilizan la mentira o el boicot económico, la desestabilización de la moneda, la presión internacional a través de gobiernos derechistas y fascistas, como son los que manipula Estados Unidos en Latinoamérica o los de la Unión Europea, no se puede exigir que el pueblo se quede pasivo y ponga en peligro todas las conquistas que le quieren arrebatar. Cuando de un lado se hacen esfuerzos para el diálogo y la paz, y del otro surgen cíclicamente violentas guarimbas conducidas por sicarios, grupos terroristas que asaltan cuarteles, queman vivos a ciudadanos, asesinan a guardias nacionales o proclaman “la insurrección armada” para “derrocar a Maduro”, nadie en su sano juicio puede, cuando le conviene, apelar al “respeto de los derechos humanos”, defendiendo a través de esta jugarreta a quienes los vulneran a diario.

Por todo ello, resulta una auténtica provocación que ahora la Cancillería argentina quiera utilizar el nombre de uno de los nuestros, como siempre fue Emilio Mignone, para galardonar el accionar de una organización pro imperialista y defensora de las acciones terroristas y desestabilizadoras de grupos opositores a los que el chavismo derrotó y nuevamente derrotará en las urnas el 20 de mayo.

Enfurecido por los repetidos cánticos que lo apuntan en estadios y conciertos multitudinarios Macri busca huir hacia adelante atacando a Venezuela y a su Presidente, al que no le llega ni a la suela de los zapatos. Pero ni él, ni PROVEA con sus mentiras podrán con la dignidad bolivariana. Quienes conocimos y reivindicamos a Mignone, tenemos todo el derecho de decir: no manchen su nombre con tan hipócrita actuación. No en nuestro nombre.