Max Lesnik

Max Lesnik. Es un periodista y político cubano radicado en Miami, Estados Unidos, desde 1961, conocido como El Polaco, que combatió la corrupción, la demagogia política, los vicios, los crímenes y opresión de los gobiernos de la etapa anterior a 1959.

La penúltima “trumpada”

La historia enseña que todos los imperios, por poderoso que fueren, se han derrumbado por obra y gracia de sus propios gobernantes, más que por la acción de los enemigos externos.

¿Cuáles serán las consecuencias de esta penúltima “Trumpada” del presidente de Estados Unidos?

El presidente de Estados Unidos Donald Trump no ha hecho otra cosa que hacer realidad lo que había prometido en su campaña presidencial al abjurar, a nombre de su país, al tratado que mantenía Washington con la República Islámica de Irán para la no proliferación de las armas nucleares.

Un acuerdo que había firmado conjuntamente con otras naciones de Europa, entre ellas Francia, Alemania y Reino Unido, los tres grandes aliados de Norteamérica en el escenario mundial.

Arabia Saudita e Israel aplauden a Trump mientras el resto del mundo, preocupado por las consecuencias observa absorto como Estados Unidos, se aleja del multilateralismo global, la base fundamental de la política exterior norteamericana después de la segunda guerra mundial.

Adopta la línea de aislacionismo que se resume en el eslogan “trumpista” de “América First” es decir “América Primero” y que los demás se vayan al diablo y se las arreglen como puedan.

Es la renuncia al imperio global para hacer de Estados Unidos lo que fue hace ya muchos años, una república aislacionista que mira solo hacia adentro sin importarle mucho el resto del planeta tal como fue antes de la presidencia de Franklin Delano Roosevelt y la II Guerra Mundial.

¿Cuáles serán las consecuencias de esta penúltima “Trumpada” del presidente de Estados Unidos?, -digo penúltima porque de seguro que vendrán más– eso nadie lo puede predecir con exactitud. Pero lo que sí es evidente es que estamos viviendo en un mundo peligroso y convulso nunca antes visto, como no fuera cuando los tiempos de la “Guerra Fría” o el ascenso de Adolfo Hitler en 1933 al asumir el cargo de “Fuhrer” del III Reich alemán.

La historia enseña que todos los imperios, por poderoso que fueren, se han derrumbado por obra y gracia de sus propios gobernantes, más que por la acción de los enemigos externos.

Estados Unidos está en una encrucijada. ¿Imperio o República? Ser o no ser. Ahí está el dilema tal como puso Shakespeare en esa interrogación en boca del príncipe Hamlet.

La penúltima “trumpada” nos indica por dónde van los tiros.