Luis Beatón

Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela

La agresión contra Venezuela, una alternativa existente pero…

Una agresión contra la República Bolivariana de Venezuela es una alternativa existente dentro del arsenal de Estados Unidos, su ejecución sería ilegal y algunos aliados estarían asustados por sus consecuencias.

El presidente Nicolás Maduro

Así lo estiman  analistas cuando valoran los peligros y las asechanzas existentes contra la patria de Bolívar, incluso la de una agresión imposible de legalizar  contra el país luego que se consume la casi segura reelección del presidente Nicolás Maduro.

 

Las teorías y las opiniones de personas sensacionalistas, y también de personas muy serias, sostienen que luego de consumarse la victoria de Maduro, a causa del voto popular, puede producirse una “intervención humanitaria”, ese invento de Washington arropado por un sector de la derecha local.

 

Esa variante, puede ocurrir en las “viñas del señor”, donde el gobierno estadounidense no respeta derechos ni principios que en cierta forma permitieron a la humanidad llegar hasta nuestros días,  pese a dos conflictos mundiales y un sinnúmero de guerras de diferente intensidad.

 

Se habla de una intervención humanitaria, la misma que pide el diputado Julio Borge y un número creciente de “lideres” de la derecha que viven en el exterior y sirven de voceros a los planes estadounidenses. Ese invento sería con balas y tropas, según denuncias.


SouthCom

Recientemente la periodista y escritora argentina, Stella Calloni reveló que el SouthCom (el tristemente célebre “Comando Sur”) tiene planificada una operación militar contra Venezuela, antes de la elección presidencial del 20 de mayo.

 

Basándose en un documento interno del Pentágono, la analista pone al desnudo la implicación de Argentina, Colombia, Brasil, Guyana y Panamá en ese proyecto de derrocamiento de un poder democrático, nacido del voto popular. Es un plan de destrucción de toda una sociedad. Las fuerzas armadas de Estados Unidos están de regreso contra los pueblos en Latinoamérica, precisa en su enfoque.

 

Algunos hablan de derrocar a Maduro, desconocer el poder soberano de la Asamblea Nacional Constituyente y recurrir a la Asamblea Nacional (en desacato) para que ocupe el vacío presidencial, mientras se preparan elecciones que dirigiría ese órgano con la asesoría de la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

Esa es una posibilidad de la que algunos hablan pero que no convence a la mayoría de los venezolanos, incluso a muchos identificados como de derecha.

 

Con respecto a la teoría de la agresión, el analista político y académico venezolano, Sergio Rodríguez Gelfenstein, dijo a Prensa Latina:

“Yo creo que siempre está presente, sobre todo en la lógica de la actual administración estadounidense. Estados Unidos se caracteriza por utilizar todos los instrumentos que tiene en su arsenal y este es uno de ellos”.

La impronta guerrerista del gobierno en Washington no tiene antecedentes en la historia, precisó.

 

“Además de eso, el derecho internacional, las instituciones, el estado de derecho, la democracia representativa y toda esa parafernalia está en su punto más bajo de la historia”, puntualizó Rodríguez.

 

“La ONU, subrayó,  ha perdido toda validez en este contexto y el sistema internacional paralelo que se pretendió construir ha sido destruido, por lo que existen todas las condiciones para una intervención”.

 

Hay que recordar que la OEA está en manos de un recalcitrante (Luis Almagro), la ONU tiene como secretario general a un representante de un país de la OTAN (Portugal) y las condiciones internacionales facilitarían una medida como ésta, porque ella no depende de factores internos, sino externos y en este momento, la mayoría de ellos están a su favor, añadió al recrear un escenario bélico contra su país.

 

En todo caso, tendría que ser ilegal como en Siria, porque creo que Rusia vetaría cualquier decisión del Consejo de Seguridad en este ámbito, subrayó el académico al cuestionar la legalidad de cualquier agresión externa que promueva la Casa Blanca contra el pueblo venezolano.

 

Pese a estimar que la agresión es una opción entre todas las herramientas que utiliza Estados Unidos para tratar de mantener su hegemonía mundial, Rodríguez puntualizó que “tampoco creo que el hecho de que esa posibilidad exista, sea una realidad que se vaya a aplicar. Los gobiernos latinoamericanos tienen temor de una estampida de millones de  personas hacia sus países”, consideró.


El francés Romain Migus

Sobre Venezuela existen otras teorías como la del francés Romain Migus, quien en un reciente artículo abordó, desde su perspectiva,  los preparativos mediáticos  para una intervención en este país.

 

Migus señala que el actual mandatario venezolano tiene hasta ahora todos los números a su favor para mantenerse en el poder por otros seis años pese a la oposición de derecha cuyos candidatos encabeza Henri Falcón, ex gobernador de Lara, con 22 por ciento de apoyo, cifra que duplica Maduro con 52 por ciento, según sondeos.

 

Plantea el análisis que las elecciones que tendrán lugar en Venezuela  se desarrollan en  medio de una  terrible guerra de cuarta generación, cuya batalla de la  (des) información es uno de los ejes centrales.

 

Muestra, según su exposición, como una continuada campaña sicológica trató de crear un escenario en el cual  la opinión pública internacional aceptara que en la tierra de Bolívar se produjo  “un cambio de régimen por la fuerza tras la elección de una Asamblea Constituyente, el 30 de julio de 2017”, tema muy de moda en los medios occidentales en esa época.

 

Migus considera que la unidad del pueblo venezolana dio al traste con ese propósito pero, la propaganda desplegada en ese momento consiguió hacer admitir como verídicas toda una serie de matrices de opinión falsas.

 

Es a partir de este terreno fértil, advierte,  que el sistema mediático se prepara de nuevo para tratar de hacernos aceptar como lógica una intervención antidemocrática contra el gobierno de Venezuela, tal vez, estiman otros análisis, alegando fraude en los comicios del 20 de mayo u otra matriz de opinión como la trabajada “crisis humanitaria”.

 

“Nunca la posibilidad de un ataque militar había sido tan propicia como en la actualidad. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no lo excluyó”, plantea, a lo que había que agregar que el gobernante actúa sin freno y se considera juez y señor del mundo.

 

Señala el comentario del analista francés que “tras el fiasco de la intervención en Siria, un derrocamiento del Gobierno bolivariano podría realzar el prestigio militar de EE.UU en lo que considera como su feudo. A su vez, también es un buen medio para Washington de probar la determinación rusa de defender un mundo multipolar  y de saber en cuántos teatros de operaciones el Kremlin puede estar presente simultáneamente”.


La oposición decidió entonces boicotear la elección

En estos momentos las mentiras contra Venezuela prosiguen haciendo su obra para justificar una intervención, ya sea “humanitaria” o de otra índole, lo que marcha parejo a una intensificación de la guerra económica, la búsqueda del caos, el ataque a la moneda y a los precios de los productos de primera necesidad. Es el plan para presentar al país como un estado fallido, según denuncias.

 

Cabe destacar en este escenario la rápida reacción del gobierno de Maduro y la maquinaria popular.  La desarticulación de los mecanismos creados contra la moneda venezolana a través de  la Operación Manos de Papel que término con la intervención por 90 días de la institución bancaria Banesco, utilizada para realizar ilícitos contra la economía venezolana, y la detención de centenares de contrarrevolucionarios participantes en la trama.

 

En el escenario resurgió también el llamado a cambiar la fecha del 20 de mayo para los comicios presidenciales. Ahora, hasta los sectores más recalcitrantes de la derecha dan marcha atrás a su no participación  y piden volver a diciembre de 2018 para efectuar los comicios.

 

En enero de 2018, parecía haberse encontrado un acuerdo con respecto a una vieja demanda de opositores y su comparsa externa: la convocatoria a una elección presidencial anticipada. El acuerdo se refería a las garantías electorales y la fecha de la elección, inicialmente prevista para abril, ya eso se les olvidó a los adversarios del pueblo de Bolívar.

 

Este plan fracasó pese a que el sector más radical de la oposición decidió entonces boicotear la elección para hacer creer que Nicolás Maduro se presentaba solo en la carrera al Palacio de Miraflores, sede gubernamental.

 

Sin poder precisar cómo,  surgieron otros antagonistas, Henri Falcón, Javier Bertucci, un pastor cristiano devenido en político, entre otros, sirvieron como balón de ensayo para enfrentar a Maduro.

 

Esto al parecer tomó por sorpresa a algunos en el campo de la derecha y en el exterior pero, según se observa en los últimos días, no se espera sea posible concretar una candidatura opositora única pues tanto Falcón como Bertucci creen deben ser los elegidos por la oposición.

 

Estas candidaturas terminaron con el argumento de que se amañaron las elecciones, pues los hechos están ahí, hay un trabajo del Consejo Nacional Electoral, reconocido por todos los concursantes que aspiran a llegar a Miraflores, que muestra que las condiciones están perfectamente reunidas para unas elecciones democráticas y transparentes.

 

En la actualidad la situación se  tensa en Venezuela, clima que debe intensificarse cuando los comicios están al doblar de las esquina, y  todo indica que Maduro ganará.

 

Los enemigos de la Revolución Bolivariana aumentarán la campaña mediática, la posibilidad de una agresión estará latente, no hay que descartar que la orden esté dada pero, de igual forma,  no debe descartarse la reacción popular que pudiera hacer del llamado “patio trasero” de Estados Unidos, un infierno para los agresores.