Qasem Ezzeddine

Investigador, Diploma en Estudios Antropológicos de la Universidad de Sorbonne en París. Escritor en varios periódicos.

¿Iría Washington más allá que la intimidación a Irán?

Las condiciones difíciles de cumplir anunciadas por Mike Pompeo bajo la denominada "nueva estrategia", apuestan a la guerra económica para obligar a Irán a negociar y someterse; pero Irán, la cual posee opciones económicas alternas, tal vez amenace con voltear la mesa.

Mike Pompeo, secretario de Estado de EE.UU. Foto: Reuters

Las condiciones estadounidenses denominadas por Mike Pompeo una "nueva estrategia", tienen formas variadas, pero se centran en una sola apuesta, y es el hecho de que son las sanciones más fuertes de la historia, según su propia expresión y buscan al fin de cuentas someter a Teherán para “cambiar su conducta” y esto se enmarca dentro del contexto de llamados anteriores lanzados por la administración de Bush junior.

Estas condiciones que fueron descritas por el analista de asuntos de seguridad del periódico israelí Maariv como la cúspide de los anhelos de Netanyahu, no superan el hecho de ser meros deseos y no estrategias para el enfrentamiento a Irán, la cual se caracteriza por su orgullo nacional bien arraigado y ha tenido muchas experiencias con respecto al asedio y las sanciones.

El presidente del Consejo Nacional Iraní - Americano, Trita Parsi, señala que estas condiciones no han podido ser revisadas por Irán; más bien, según aclara,  el propósito de las mismas es intentar congregar una coalición del lado de Estados Unidos; pero aquellos que apoyan a Trump y Pompeo en esta escalada contra Irán son menos que el número de dedos de una sola mano y los encabeza Israel junto con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Bahrein; en este contexto, Netanyahu hizo un llamado a todos los aliados para que actúen de acuerdo con la política estadounidense con el fin de garantizar la seguridad en la región.

Los países de la Unión Europea que junto con la administración estadounidense le exigen a Irán que ponga fin a sus actividades regionales y al desarrollo de sus misiles balísticos, difieren de Trump y Pompeo en que quieren negociar con Irán y rechazan la escalada que se produce en el ámbito de la seguridad, de esa manera lo expresó el presidente francés; y según lo aclaró la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad Federica Mogherini, “no tenemos otra solución que lograr un acuerdo con Irán sobre los problemas pendientes”.

China, que mantiene lazos económicos muy profundos con Teherán, no quiere prescindir del petróleo y del gas iraní y quizás la Unión Europea, que se adhiere al acuerdo nuclear, concuerda con China en relación con la importación del petróleo y el gas, a pesar de la retirada de las compañías petroleras europeas a causa de las sanciones estadounidenses, como la Total, que se encuentra ligada al Tesoro de los Estados Unidos; pero ahora la Compañía Nacional China, que la reemplaza en el desarrollo del campo offshore de Faris, puede garantizar las necesidades petroleras del mercado europeo.

El portavoz del presidente ruso, Dmitry Peskov y luego de afirmar que Rusia continúa con el acuerdo nuclear, comentó las exigencias de Estados Unidos al señalar que “lo más importante ahora es conocer la postura de Teherán sobre las reclamos de Washington”; pero esta postura ya fue anunciada por el presidente Hassan Rouhani ante una concentración de profesores, cuando expresó su desprecio por el secretario de Estado designado por Trump, quien procede de la Agencia Central de Inteligencia, así como expresó su enojo al preguntar a Washington con desdén “¿Quiénes son ustedes para decirnos a nosotros y al mundo qué tenemos que hacer?”

El ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, parece confiado en que Irán está trabajando con nuevos socios con el fin de encontrar soluciones para después de la salida de Estados Unidos, y calificó de vergonzosas las declaraciones de Washington y su retorno a los viejos hábitos de políticas fallidas.

En este contexto, el Ministerio de Exteriores iraní señala que las corrientes radicales no conocen la historia y son incapaces de asimilar sus lecciones; al mismo tiempo el presidente del Consejo iraní de al Shura, Alí Larijani, declaró que estas amenazas absurdas no merecen una respuesta.

Lo que se imagina la administración estadounidense al apostar a sus demandas, fue aclarado por el ministro de Energía israelíYuval Steinitz, quien dijo que se espera -después de varios meses de endurecimiento de las sanciones- que Irán tenga que negociar con Washington. Lo mismo pronosticó Pompeo al señalar que Teherán tendrá que elegir entre salvar su economía interna o continuar con sus políticas regionales y sus amenazas a Israel.

Los especialistas y expertos no tienen ilusiones sobre la efectividad de las condiciones impuestas por Estados Unidos contra Irán; los engañosos centros de estudios de inteligencia los cuales le habían insinuado a la anterior administración de George W. Bush que la guerra económica contra Irán sería capaz de someter a Teherán, vuelven ahora a su antigua trama; pero algunos países de Europa, que se dejaron llevar por estas apuestas antes de ponerlas a prueba, se han alejado de la “nueva estrategia” dejándosela a la nueva alianza de Trump, o sea a Israel, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein.