Luis Beatón

Corresponsal Jefe de Prensa Latina en Venezuela

La realidad de lo que esconde la crisis humanitaria en Venezuela

Factores imperialistas e intervencionistas hacen llamados a decretar una supuesta crisis humanitaria en Venezuela, denunció el 22 de mayo la viceministra de Redes de Atención Ambulatoria de Salud de Venezuela, Indhriana Parada, en Ginebra, Suiza, durante la plenaria de la 71º Asamblea Mundial de la Salud (AMS).

La viceministra de Redes de Atención Ambulatoria de Salud de Venezuela, Indhriana Parada

“Piden canales humanitarios pero, a su vez, bloquean la posibilidad de adquirir medicamentos y alimentos para el pueblo venezolano“, dijo Parada, al mostrar una minúscula parte de la agresión que enfrenta su país, y que detrás de ese escenario, el de la crisis y la “ayuda humanitaria”,  esconde maquinaciones y planes de intervención armada largamente cebados por Estados Unidos y aliados.

Según Marco A. Gandásegui, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA),  Washington tiene dos escenarios bélicos muy calientes en la actualidad pero, también está Venezuela.

Por un lado, plantea,  Trump amenaza a Corea del Norte que presuntamente tiene que someterse, con negociaciones o sin negociaciones. Por el otro, el secretario de Estado Pompeo hace un llamado a que el pueblo de Irán se levante contra los ‘Ayatolas’. Pretende que una “alianza entre árabes y el Estado Israel acabe con el gobierno de Teherán”.

Sin embargo en América del Sur, la Casa Blanca cree que con aliados como Argentina, Brasil y Colombia puede invadir a Venezuela. “Estos países, indica Gandásegui,  darían el primer impulso para dejarle el camino abierto al Comando Sur que ya tiene tropas especiales en las islas holandesas del Caribe, Panamá, Honduras y Florida”, algo que hace mucho dejó de ser un secreto y es parte de la urgente necesidad estadounidense de apuntarle una victoria a la agenda del presidente Donald Trump.

Todo hace pensar, que tras el  triunfo electoral del presidente Nicolás  Maduro,  los estadounidenses insistirán en dar la batalla en otro plano pero, el  pueblo venezolano sabe defenderse y, si el reconocimiento internacional a la victoria en las urnas del chavismo se transforma en apoyo material y humano,  los agresores encontrarán un escenario bien complejo, tipo avispero, y revuelto.

En este escenario de denuncias, manipulaciones y amenazas, se inscribe además la reciente expulsión del encargado de Negocios de la embajada de Estados Unidos, Todd Robinson,  y del operativo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y jefe de la Sección Política, Brian Naranjo.

Aunque Todd rechazó categóricamente las acusaciones que hace el primer mandatario contra él y Naranjo,  son públicas sus declaraciones y actividades injerencistas que se apartan de sus funciones diplomáticas en Venezuela.

El mandatario denuncio “la conspiración en el campo militar, económico y político” del funcionario estadounidense y de su jefe de la sección de política.


William Serafino

Según el columnista del sitio  misionverdad.com, William Serafino, la decisión del gobierno venezolano “se tomó bajo el recurso de reciprocidad, en respuesta diplomática a las últimas sanciones de la Administración Trump, emitidas el día de ayer, las cuales están dirigidas a la asfixia de PDVSA a nivel internacional.”

Ambos funcionarios actuaron en el marco de una operación política para reducir la afluencia de votos el domingo de las elecciones presionando a los candidatos opositores, puntualizó el mandatario al anunciar la medida.

Asimismo aseguró que los próximos días presentará pruebas sobre una conspiración en el campo económico, político y militar dirigida por estos funcionarios.

Es sumamente significativo que el primer acto político del recién electo Presidente de la República vaya dirigido a expulsar a dos altos funcionarios de la embajada estadounidense, lo cual  lleva a suposiciones de que las relaciones se tensarán aun más y que desde Miraflores, donde está la sede del gobierno,  la mano no temblará en responder a las amenazas,  de la misma forma que existirá disposición al diálogo.

Los estadounidenses aprietan en sus declaraciones, sanciones y represalias, incluyendo la Orden Ejecutiva de Trump, pero al frente hay un gobierno que no parece dispuesto a retroceder en un pulseo que debilita la presencia de Washington en el escenario de la política domestica,

Al respecto, Serafino considera que “el escenario delineado por esta primera acción de Maduro va confirmando la tesis de que la etapa del conflicto que deriva de las elecciones presidenciales se jugará en el tablero geopolítico”.

Los venezolanos ya mostraron que en ese terreno saben mover sus piezas, sino que lo diga Luis Almagro, el secretario general de la OEA, quien fue silenciado con maniobras bien diseñadas y apegadas a la verdad absoluta que le impidieron  legitimar internacionalmente las  sanciones contra esta nación suramericana.

Plantea Serafino, por otro lado, que las reacciones venideras de parte de Washington están enmarcadas en una paradoja: un mayor aislamiento del sistema financiero occidental implica una aceleración para que Venezuela eleve sus alianzas con Rusia y China, representa un poderoso incentivo para seguirse incluyendo como actor fundamental debido a su peso energético y geopolítico a nivel regional.

Aquí habría que hablar también del Petro, la criptomoneda lanzada por Caracas, y que amenaza con impulsar  una nueva arquitectura financiera internacional diseñada para desplazar la hegemonía del dólar.

La muerte del dólar como patrón del orden internacional occidental surgido después de la Segunda Guerra Mundial, actualmente en profunda crisis, preocupa a Wall Street.

El “Jaque” a Todd, agrega Serafino, va cerrando progresivamente las opciones  de posibilidades a la Administración Trump, forzándola a optar por una intervención militar o asumir la derrota política de seguir sancionando sin obtener la efectividad esperada.

Esas alternativas también la enfrenta la Unión Europea, que al parecer, a través de España, busca el camino de la negociación, según estiman comentaristas.

No obstante, no se espera que la Casa Blanca, a corto plazo, deje a un lado el argumento de la crisis humanitaria y apueste por lograr sus objetivos en la mesa de negociaciones. Aun hay tiempo, según denuncias, para insistir en la intervención y en la agresión armada disfrazada de “ayuda humanitaria”, en lo cual influirán dos procesos electorales en la región, el de Colombia y el de México.

En ambos países la izquierda o corrientes menos afines a Washington pueden dar un vuelco al escenario preparado por el Pentágono o el Comando Sur contra la patria de Bolívar,  e incluso,  el argumento “humanitario”  iría a parar al basurero de la historia.