Gino Straforini

Analista chileno, radica en Argentina, Coordinador del proyecto de salud social "Propuesta Tatu".

México: Andrés López Obrador

Seamos sinceros, por fin el pueblo de México, a pesar de miles de triquiñuelas, no voto por el mal peor, sino que voto por el mal menor.

México: Andrés López Obrador

Evidentemente el abuso de los acuerdos de las derechas PRI-PAN, la miseria, la corrupción, la droga, la entrega de los recursos naturales, la de tener una política que obedecía a los dictados de Estados Unidos, la pobreza abismal, la violencia generalizada, hizo que el pueblo mexicano votara en rebeldía a todo ello y, le diera una contundente victoria a Andrés Lopez Obrador.

Si hablábamos de una democracia en México, en realidad estábamos hablando de un rito a las urnas y no, de una democracia, 70 años de gobiernos de las derechas, elecciones fraudulentas y etc. etc., por que en estas elecciones no pudieron hacer lo mismo?, por que la derecha se quebró por sus propios intereses en tres partes, se denunciaron y se robaron entre ellos mismos. Un estado partitocrático, dominando por la mercantilización y la tecnificación, un proceso de años de oligarquización, prebendaria que se olvidó de los programas políticos basados en ideales, sino que funcionó en base a intereses de clase.

De lo que la gente se cansó en México, es del escándalo ente las formas de hacer política, en el desfase enorme que existe, entre lo que se dice y lo que se hace. Entre aquello a lo que se llama habitualmente democracia y oligarquización de la política. El pueblo mexicano se cansó de una democracia restringida de propietarios; los recientes gobiernos han logrado desarrollo con exclusión social, con una dinámica perversa de segregación y marginación. Esta dinámica excluyente de los modelos neoliberales han llevado a la ruptura del tejido social y, ese mismo efecto de descomposición, se registró en la élites de poder.

La victoria de MORENA en México, ha sido el repudio a lo existente y, la voluntad de cambiarlo, donde el pueblo definió actuar en conjunto.

La victoria de AMLO, es el resultado de una crisis política de la derecha pro norteamericana, del divorcio entre las instituciones y la sociedad civil; una amplia mayoría se ha negado a legitimar a quienes monopolizan y se eternizan en el poder, convirtiendo el sufragio universal en una nueva versión del sufragio censitario.

Lopez Obrador, que viene del PRD, una fuerza socialdemócrata, construyó una alianza electoral amplia, bien al estilo de Lula en Brasil, donde si bien esta la izquierda como el PT., también esta la DC., sectores del PRD, del PRI y, lo que es peor, del PAN, incluyendo la derechista Iglesia Evangélica.

El jefe de ministros de L. Obrador, será un empresario del PAN.

No hay dudas que los objetivos centrales por los cuales se ha planteado AMLO, que son batir la corrupción que, en México es enorme, batir la pobreza que, en este país supera el 60 x 100, son objetivos loables; no hay dudas que la política internacional variará enormemente y tendrá un carácter mas digno y de unidad con A. Latina; no hay dudas que México saldrá de la maldita Alianza de Lima, no hay dudas que cambiará el cuadro de este continente y la intromisión sobre todo en Venezuela.

Pero, no esperemos mucho mas, no vayamos a creer que Andrés Lopez Obrador, pueda llegar a ser Salvador Allende.

La política en nuestro continente, suele variar muy rápidamente, la victoria de Lopez Obrador es importante, mas pensando que México es la segunda economía de A. Latina; una victoria electoral de Lula en Brasil, cambiaría profundamente el contexto político y la conformación de fuerzas.

Una alternativa supone, finalmente, la voluntad y capacidad de volver a hacer de la política el ámbito de la creatividad y la imaginación constructiva; la política como ruptura con la mediocridad y con la chatura a la que nos condena el orden presente. La política como negación a la inequidad, pero también como esperanza y como confianza en la capacidad del ser humano para elevarse por encima de las mezquindades, miserias y egoísmos; la política como valor de ir contra la corriente y de recomenzar después de cada traspié; como fe en los semejante y en su capacidad para hacer la historia y echarla adelante.