Hussein Ibrahim

Periodista libanés y redactor jefe del portal Mohallel.com

Ziad Rahbani me representa... y me da tranquilidad

El Líbano: La huelga de la Federación General de Trabajadores busca proteger intereses de fuerzas gubernamentales y robarle la iniciativa al pueblo‏

Protestas en El Líbano.

El pueblo libanés admira la música y la personalidad de Ziad Rahbani, un artista libanés de la nueva trova, famoso por su música, compositor tanto de melodías como de letras y se distingue por su estilo sarcástico y valiente al tratar los temas de la realidad libanesa o árabe en general.

Se considera parte de la izquierda, amigo de la música y el teatro árabe contemporáneo. También es actor y dramaturgo. Su madre es Nuhad Haddad, la cantante árabe de renombre mundial más conocida como Fairuz. Su música y canciones comprometidas son con las causas del pueblo.

Es un hombre que tiene un instinto que casi nunca se equivoca, y la música junto a su posición política y social forman parte de este instinto.

Actualmente Rahbani se está preparando para formar un movimiento de protestas en la calle contra el estado de cansancio al cual ha llegado el país entero. En cuanto a este movimiento en particular, declaro que Ziad Rahbani me representa.

Una vez más Rahbani ha actuado con inteligencia y eligió un momento muy apropiado para lanzar el movimiento "Colectivo", que representa una necesidad imperiosa a la luz de los problemas que sufre el Partido Comunista, con el cual se había identificado durante muchos años.

La calle está lista para moverse, y solo está esperando tener credibilidad de los símbolos de este movimiento, donde Rahbani es uno de los pocos símbolos que inspiran mucha confianza para el pueblo, sobre todo cuando no se presenta  como líder o presidente del Movimiento Colectivo ni del Movimiento de protesta en general.

El Líbano llega a este nivel de agotamiento, donde ya es necesario salir a la calle, no es solo por la mala situación que está sufriendo el país, sino principalmente debido a la mejora de las condiciones regionales, en particular la situación relativamente estable en Siria y, en cierta medida, en Irak.

¿Hubiese sido posible, por ejemplo, que un movimiento como este que exige demandas lograra tener éxito en el Líbano en 2015, cuando todavía estaba encendida la guerra en Siria y Daesh y otras organizaciones terroristas se encontraban en las puertas de Damasco, y sus células cooperando a gran escala en Beirut? claro que no.

Los movimientos que han salido en aquel tiempo, bajo lemas justos y demandas urgentes, además de la credibilidad de la mayoría de los participantes, realmente han sido penetrados. Un testigo de esta penetración es Paula Yacoubian, quien ganó las elecciones con dinero saudita y estadounidense, pero en nombre de la sociedad civil.

Ziad Rahbani me representa porque me da tranquilidad que las protestas van a estar seguras, y su presencia debilita la posibilidad de exageración en los lemas, y además que es una persona abierta a todo el mundo con muy buenas relaciones con todas partes y que él se dará cuenta inmediatamente de cualquier intento de penetración y lo denunciará.

El papel de tranquilizar la gente por parte de Rahbani, de forma intencional o no, debería haber sido responsabilidad de los partidos o sindicatos que representan al pueblo. Pero los partidos activos y los sindicatos están penetrados por las autoridades o, por diversas razones, son neutrales.

La Federación General de Trabajadores, (pro-gubernamental) que llamó a una huelga rara el viernes, se ha convertido hace mucho tiempo en una organización que trabaja bajo el mando de las autoridades y hay que saber cuál es el motivo de esa convocatoria, el cual podría tener como objetivo restaurar algo de su credibilidad,  para luego ponerse más aún al servicio del poder.

Por su parte, el Partido Comunista sigue laborando con una vieja mentalidad. Muchos de sus miembros heredaron la doctrina de sus padres, y no por conocimiento o aprendizaje propio, al igual que los hijos de las familias políticas libanesas tradicionales pudientes que heredaron el liderazgo de sus padres.

Mientras, Hizbullah tampoco puede liderar un movimiento de demandas en la calle, al menos ahora, por muchas razones, entre ellas que la Resistencia eligió la tarea de liberar y defender El Líbano, en el contexto de una gran alianza regional contra EE.UU. e (Israel) y sus aliados públicos y ocultos.

Las reglas de lucha en la región imponen al partido del Hezbollah no ir demasiado lejos en los asuntos de la gobernabilidad en El Líbano, y participar en el gobierno solo para protegerse a sí mismo y proteger sus armas, y evitar que país caiga en manos de la coalición que está contra del partido y sus aliados.

Sin embargo,  Hizbullah puede cubrir el accionar del pueblo, siendo una fuerza que patrocina la estabilidad en El Líbano, y puede también abarcar una reforma parcial del poder, basada en dicho accionar, para que los libaneses al menos tengan una parte de sus derechos.

El movimiento en la calle se enfrentará a fuertes desafíos por parte de algunos en el gobierno que no renunciarán tan fácil a sus intereses y a aquellos que tienen muchas cartas que pueden utilizar contra este movimiento popular, como por ejemplo la amenaza sectaria confesional; además, de explotar su enorme potencial financiero y su control sobre los servicios de seguridad, para reprimir las manifestaciones. En este sentido, Hizbullah también puede desempeñar un importante papel para prevenir eso.

El poder no tardó en usar sus papeles contra los movimientos y demandas del pueblo libanés, donde la huelga de la Federación General del Trabajadores ha sido una de esas cartas.

Por lo tanto, la Federación General del Trabajadores al llamar a una huelga tenía como objetivo proteger los intereses de algunas fuerzas en el poder y robarle la iniciativa al pueblo.