Luis Beatón

Periodista cubano, ex corresponsal de PL en Estados Unidos

Trump en la cuerda floja dice que “no hizo nada malo”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se cansa de repetir que “no ha hecho nada malo”, algo así como salir delante ante acusaciones y un probable juicio político que lo obligue a abandonar la Casa Blanca por la puerta trasera.

Trump en la cuerda floja dice que “no hizo nada malo”

El panorama es bien complicado tanto para los demócratas como para los republicanos. Los primeros deben pensar bien que rédito político pudiera dejar un juicio político (impeachement) contra el mandatario.

Al respecto la flamante líder de la mayoría de la Cámara de Representante, Nancy Pelosi, insiste con sus correligionarios esperar los resultados de la investigación del fiscal especial, Robert Mueller, sobre la conocida como 'trama rusa', algo que de aportar resultados sería definitorio para presentar una acusación.

No obstante, algunas figuras demócratas insisten en trabajar para expulsar al gobernante de la Oficina Oval, incluida la representante Rashida Tlaib (demócrata por Michigan), quien plantea eso como su objetivo en la Cámara baja.

"Sólo quieren impugnarme porque saben que no pueden ganar en 2020, ¡demasiado éxito!", escribió Trump en las redes sociales, logros que muchos ponen en duda pese a que el mandatario dice que tuvo los primeros dos años más exitosos que  cualquier presidente.

Trump afirmó en repetidas ocasiones que es el presidente más exitoso de todos los tiempos, pero hay pocas evidencias que respalden sus dos años de administración, según señala el diario digital Politico.

Un posible juicio político está en el ambiente y  se plantea que el magnate  ha cometido 'obstrucción a la Justicia', con el objetivo de afectar la marcha el proceso legislativo para su destitución.

No son pocos los estrategas políticos que aconsejan a los demócratas no apurar el proceso y dejar que Mueller destape la “Caja de Pandora”, lo que previsiblemente  liberaría “demonios”  de los que Trump no podría escapar.

Mueller investiga desde mayo de 2017, de manera independiente al Gobierno, los posibles vínculos entre miembros de la campaña de Trump y el Kremlin, al que las agencias de inteligencia acusan de interferir en los comicios de 2016 a favor del candidato republicano, además de un supuesto delito de obstrucción a la justicia de Trump.

Pelosi, pese a  una inmensa presión de la base liberal para iniciar los procedimientos de juicio político y una carrera presidencial impredecible en 2020, llama a la cordura y a dejar que los propios acontecimientos lleven al presidente  al despeñadero, aunque algunos creen que un empujoncito sería saludable.

La demócrata más poderosa del país, sin embargo, apuesta que juzgar los posibles desatinos de Trump debe ser claramente un esfuerzo “claramente bipartidista”.

"Si hay motivos para destituir al presidente Trump, y no busco esos motivos, tendríamos que ser tan bipartidistas en términos de aceptación antes de que creamos que deberíamos seguir cualquier camino de impugnación", declaró recientemente.

Pero,  existen muchos  legisladores jóvenes y progresistas en el campo azul  que presionan  utilizar su nuevo poder para perseguir agresivamente al mandatario  pese a que los más experimentados piensan que una acción apresurada podría perjudicar las posibilidades del partido de derrocar a Trump en las elecciones de 2020.

A los líderes demócratas les preocupa que el inicio de los procedimientos de destitución anticipada apague a los moderados y energice la base del presidente hacia el ciclo electoral de 2020.

Algo que hay que tener en cuenta, además, es que la Casa Blanca trabaja para descarrilar la investigación de Mueller, por los que los demócratas  deben proteger ese proceso y luego esperar sus resultados.

No obstante, Pelosi tendrá que tomar una decisión sobre el juicio político, y se enfrentará especialmente a la presión para hacerlo después de que se publique el informe Mueller.

En el bando de los republicanos el barco de Trump  también comienza a hacer agua y a críticos como el ex senador Jeff Flake (Arizona) y el senador  y ex candidato presidencial, Mitt Romney, se suman otros que consideran al gobernante un peligro para el país.

Recientemente,  John LeBoutillier, un ex congresista republicano de Nueva York,  hilvanó en un comentario en el diario The Hill una serie de eventos que, según él, pudieran conmocionar el escenario político del país en el año que comienza y que encabeza el pronóstico de que la presidencia de Donald Trump no sobrevivirá en 2019.

Precisó que su comportamiento (de Trump) cada vez más errático y enojado, su aislamiento autoimpuesto, su incapacidad y su negativa a escuchar a los asesores inteligentes que contrató, lo están llevando a un precipicio.

Indicó LeBoutillier, legalmente, Trump está en peligro, no solo por la investigación del fiscal especial  Mueller, sino también por las investigaciones separadas que lleva a cabo el abogado de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York sobre las relaciones comerciales y de vida del mandatario.

Asegura que la investigación de Mueller finalizará en 2019 y sus resultados sorprenderán a todos con lo que ha descubierto, y el resultado será mucho peor para Trump de lo que nadie haya previsto.

Por otra parte, el columnista del diario The New York Times,  David Leonhardt, plantea que el presidente  y los republicanos quedaron  debilitados luego de las elecciones de mitad de mandato.

La historia final de los exámenes parciales de 2018 debería ser clara: fue una gigantesca señal de advertencia para el Partido Republicano, también conocido como el Partido de Trump.

En una columna de opinión, Leonhardt  afirmó que Trump merecía ser destituido de su cargo: que había violado tanto la ley federal como su juramento constitucional, que era manifiestamente incapaz de ser presidente y que su permanencia en el cargo es un peligro para el país.

El comentarista fue más lejos aun cuando afirmó que a medida que los republicanos comienzan a mirar con nerviosismo a 2020, su disposición a romper con Trump puede aumentar.

Para algunos de ellos, su supervivencia política puede depender de romper con él. Si eso sucede, es muy posible que su índice de aprobación comience a caer por debajo del 40 por ciento, y las malas noticias se alimentarán por sí mismas.

Esto pudiera motivar que los críticos del mandatario dejen que este caiga por el propio peso de sus errores aunque no es descartable  que sus oponentes, demócratas, independientes y republicanos procedan ante el  daño que dicen Trump  hace a Estados Unidos.