Graciela Ramírez Cruz

Luchadora argentina, Coordinadora del Comité Internacional Paz, Justicia y Dignidad a los Pueblos y miembro de la Red de Intelectuales, Artistas y Luchadores Sociales en Defensa de la Humanidad.

El pueblo cubano dijo Sí a la nueva Constitución

El pueblo cubano votó masivamente por su nueva Constitución. Con la modestia que caracteriza la grandeza de la Revolución cubana, este pueblo dio el domingo otra lección al mundo de verdadera democracia.

Cubanos refrendan su Constitución

El pueblo cubano votó masivamente por su nueva Constitución. Con la modestia que caracteriza la grandeza de la Revolución cubana, este pueblo dio el domingo otra lección al mundo de verdadera democracia.

“Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, decía José Martí, sin saber que los jóvenes liderados por Fidel Castro en 1959 harían suya la profundidad de la frase  y educarían a todo un pueblo en esa ética. 

Hemos sido testigos del singular proceso, único en el mundo por su nivel de participación ciudadana, desde el comienzo de la propuesta de la nueva Carta Magna hasta su aprobación por abrumadora mayoría en este 24 de febrero.

Decenas de miles de Asambleas realizadas en fábricas, campos, centros de trabajo, universidades y barrios a lo largo de toda la geografía cubana, desde la sierra al llano, en las que cada elector expresó las consideraciones, objeciones, modificaciones y adiciones, que dieron cuerpo final al texto que se llevó a votación.  

Más de tres millones de ejemplares impresos en este país donde el papel y la tinta no abundan por la perversidad del bloqueo, fueron puestos a disposición de los más de 11 millones de cubanos, sobre el conjunto de Leyes que regirán los destinos de la nación y deberán velar a partir de su puesta en vigencia por su cumplimiento.

Hemos visto cómo se llevaban escritas las propuestas y marcados los tabloides en cada asamblea, realizando un ejercicio democrático que para los cubanos es “natural”, pero  que resulta absolutamente inédito en un mundo amenazado por la potencia más grande del planeta, la que en nombre de la “democracia” asesta golpes de estado, persigue y encarcela a líderes populares, impone gobiernos a su gusto y cuando no puede consumar el golpe decreta bloqueos, intervenciones, guerra económica y brutal injerencia a países hermanos como Venezuela, sin descartar nunca la opción militar. Debería hacer avergonzar a los que se llenan la boca de “democracia”  y la violan a diario comenzando por los medios que escriben para ellos. 

En este marco de tensa situación regional se dio la elección de la nueva Constitución cubana.

Como siempre, el gobierno de Estados Unidos apostó con todo su andamiaje de mentiras, calumnias, ríos de tinta, fake news, y para esta ocasión invirtieron grandes cantidades de dinero en mensajes de texto a celulares cubanos enviados con falsa bandera desde Europa, proponiendo sin reparos votar por el NO.

Hay que preguntarse por qué tanto interés en el NO, cuando es un ejercicio interno que solo les concierne a los cubanos.  Volvieron a estrellarse contra la dignidad, la conciencia y la sabiduría del pueblo.

La nueva Constitución mira al futuro desde la realidad transformadora que vive la sociedad en la esfera económica y laboral, en la que se reafirma el carácter Socialista de la Revolución, haciéndola más inclusiva al tener en cuenta la protección de los derechos de todas y todos en su diversidad, y en la que prima la dignidad humana y el respeto a los derechos inalienables de todos los que componen la nación.

Ayer recorrimos con nuestras compañeras nueve Colegios electorales, en barrios como La Lisa, Marianao, Habana Vieja, Centro Habana, Cerro y Nuevo Vedado, en todos vimos lo que decimos al principio, cuánta modestia y sencillez para llevar a cabo un acto tan grande, donde la pequeña salita del médico, o el garaje de la casa se convirtió en centro de votación.

El clima de paz y tranquilidad absolutamente envidiable para los que hemos vivido elecciones en nuestros países, el control estricto para hacer valer el derecho de cada elector a votar, la participación mayoritaria de la mujer en todos los Colegios electorales, la preocupación por los ancianos o enfermos que no podrían desplazarse por sus propios medios y un pionero junto al presidente de la mesa le llevaba la boleta a su casa.

El abuelo de 103 años que esperaba ansioso votar, o el ciego al que una pionerita guió con su mano donde firmar y al oído le dijo donde marcar con una cruz por el SI que dio este pueblo, o los hombres y mujeres que hicieron un alto en las tareas de reconstrucción de sus barrios y viviendas azotados por un feroz tornado hace solo 23 días, o los que vimos por la TV llegar a caballo a votar en las zonas intrincadas de la sierra.

Este 24 de febrero quedará marcado en la historia como el día en que 154 años después del comienzo de la Guerra Necesaria de José Martí, todo un pueblo reafirmó su vocación independiente, libre, socialista y soberana.