Luis Beatón

Periodista cubano, ex corresponsal de PL en Estados Unidos

EE.UU: educación, una puerta para los más ricos

En Estados Unidos la educación se convierte en un serio desafío para las minorías, mientras se abren las puertas a los más ricos sin que los resultados académicos avalen su ingreso a los centros más elitista de gran renombre por sus programas de enseñanza.

EE.UU: educación, una puerta para los más ricos

Una muestra es lo que ocurre en la liberal Nueva York, donde las autoridades fracasan en cómo integrar racialmente a las escuelas secundarias de élite de la ciudad donde está presente la desigualdad educativa y la discriminación.

Solo un pequeño número de estudiantes negros fueron admitidos a las escuelas secundarias públicas altamente selectivas en la ciudad, aumentando la presión sobre los funcionarios para enfrentar el desafío de hace décadas de integrar las escuelas públicas de élite.

Por ejemplo, en la Escuela Secundaria Stuyvesant, de los 895 puestos de la clase de primer año, solo se ofrecieron siete a estudiantes negros. El año 2018 apenas 10 entraron a la plantilla y 13 el año anterior, segun informes oficiales.

Otra escuela especializada altamente selectiva, la Bronx High School of Science, realizó 12 ofertas para estudiantes negros este año, menos que las 25 del año pasado.

Diversificar las escuelas secundarias especializadas, que durante mucho tiempo fueron consideradas como un boleto para estudiantes de bajos ingresos e inmigrantes para ingresar a las mejores universidades del país y embarcarse en carreras exitosas es algo complicado.

Eso ocurre en momentos que está sobre el tapete  un esquema de fraude para el entrada a las universidades de Estados Unidos, en el cual primaban  los engaños, el soborno y las mentiras.

El fraude es el más grande de su tipo jamás procesado, dijeron los fiscales federales citados por la cadena CNN, e involucra a 50 acusados en seis estados, millones de dólares en fondos canalizados ilegalmente y un puñado de las universidades más selectivas del país.

Las actrices Felicity Huffman y Lori Loughlin están involucradas en el esquema de fraude universitario en Estados Unidos, precisa la fuente al mostrar apenas la punta del iceberg.

Un total de 50 personas fueron acusadas en el caso. Los arrestados incluyen dos administradores de SAT / ACT, un supervisor de exámenes, nueve entrenadores en escuelas de élite, un administrador de la universidad y 33 padres, según investigadores.

Las políticas fraudulentas que apuntan a las llamadas universidades de elite en el sistema educativo estadounidense es abordada ahora en diferentes denuncias que evidencian que el dinero abre las puertas a ricos con bajos rendimientos mientras los pobres languidecen a sus puertas pese a contar con el aval de la excelencia de sus resultados.

Harvard, Yale, Yale, Princeton, Georgetown y Stanford, los centros elites en los cuales la admisión solo está garantizada con el signo del dólar en la frente son sacudidos ahora por denuncias, que no son nuevas.

Entrar a estas universidades implica para muchos aspirantes y familiares  años de esfuerzo y sacrificios pero las barreras existentes son difíciles de sortear, no importa que llegues con calificaciones de excelencia, pues allí priman otros parámetros.

El sobornos para que hijos de millonarios y estrellas de televisión entren a centros de élite como Yale o Stanford, sin descontar que algunos hijos de políticos millonarios lograron su ingreso gracias a apellidos y donativos, tocan a las puertas de la sociedad.

Para Richard Reeves, analista del Brookings Institute, un tanque pensante con sede en Washington, esto es parte de un problema mayor: el oscuro y complejo entramado de las admisiones a las universidades de Estados Unidos".

De acuerdo con Myroone Simpson, directora de consejería universitaria de la escuela Oak Hall de Florida, dado el alto nivel de competitividad para entrar a estos centros de élite, casi todos utilizan criterios  selectivos que van más allá de lo meramente académico.

Según cifras oficiales, Harvard rechaza a uno de cada cuatro estudiantes con puntajes perfectos en el SAT, mientras otras como la Universidad de Pennsylvania y la de Duke lo hacen con tres de cada
cinco con impecables calificaciones.

La  investigadora Natasha Warikoo asegura que los mecanismos para admitir estudiantes en las universidades de élite de Estados Unidos favorecen que sea los hijos de las personas más ricas quienes tengan más posibilidades de clasificar.

Un estudio del Proyecto de Igualdad de Oportunidades publicado en 2017 reveló uno de cada cuatro de los hijos de multimillonarios asiste a universidades de élites, mientras menos de 0,5 por ciento procedentes
de sectores más empobrecidos llegan a estas casas de altos estudio.

Esto es una prueba de que en Estados Unidos la educación no está abierta para todos por igual y se aprecia la cruel ironía de las promesas universitarias "libres", cuando un número incalculable de ricos y famosos utilizan el fraude para obtener un tratamiento especial para sus hijos.

Por otro lado, la brecha en la financiación creó de manera pasiva un desincentivo para que los miembros de las comunidades de la clase trabajadora, particularmente los de color, ingresen a la educación superior.