Dr. Jamal Wakim

Profesor de Historia y de Relaciones Internacionales de la Universidad Libanesa.

El desacuerdo Bassil-Hariri

La disputa ocurrió dos años después del acuerdo alcanzado sin la participación del resto de los representantes de las élites libanesas; un acuerdo que llevó a la elección del general Michel Aoun como presidente de la República, a cambio de nombrar a Saad al Hariri como primer ministro durante toda su gestión.

Bassil-Hariri

Se habla mucho de una disputa que ha surgido entre el presidente del Movimiento Patriótico Libre Gebran Bassil, y el primer ministro Saad al Hariri, hecho que se hizo público en forma de mensajes indirectos entre ambas partes, cual fue transmitido por los medios de comunicación.

La disputa ocurrió dos años después del acuerdo alcanzado sin la participación del resto de los representantes de las élites libanesas; un acuerdo que llevó a la elección del general Michel Aoun como presidente de la República, a cambio de nombrar a Saad al Hariri como primer ministro durante toda su gestión.

Prioridad del papel maronita

Esta disputa entre ambas partes era inevitable a pesar de los logros obtenidos, ya que cada una de las dos personalidades partían de premisas distintas; cuando Basil acepto el acuerdo, para él esto fue parte del proyecto de rescate de la prioridad del rol político de la confesión maronita, que había perdido su papel protagónico en el marco de la entidad libanesa después de finalizada la guerra civil.

Este fue originalmente el motivo que impulsó el proyecto de Michel Aoun cuando tomó la decisión de rechazar el Acuerdo del al Taif, hecho que condujo a su derrocamiento a manos de las fuerzas sirias en octubre de 1990 con apoyo saudita y estadounidense, para luego trasladarse a Francia como exiliado y donde estuvo asilado durante quince años; esta fue también la consigna principal en la contienda entre el Movimiento Patriótico Libre encabezado por el general Aoun y las Fuerzas Libanesas lideradas por Samir Geagea, quien considera haberse sacrificado más en pro de una prioridad maronita dentro del ente libanés, ya que fue encarcelado en 1994 permaneciendo en la cárcel por once años.

Prioridad del papel sunni

Por otro lado, Saad al Hariri ha sido la continuación de Rafik al Hariri, quien elaboró el Acuerdo de al Taif a su medida; este Acuerdo fue de hecho el relanzamiento del acuerdo tripartito firmado entre los líderes de la milicias sectarias en pugna en el año 1985, que llevó a Aoun como comandante del ejército bajo la presidencia de Amin Gemayel y Samir Geagea en su condición de comandante de las fuerzas libanesas en el norte, a liderar un golpe en su contra en 1986; Rafik al Hariri era la cuarta parte en la mesa de negociaciones que había incluido al líder del movimiento chiita Amal, Nabih Berri, en representación del chiismo político, al líder druso Walid Jumblatt, y a la comandante de las Fuerzas Libanesas, Elie Hobeika, en representación de la confesión maronita.

Hariri era el representante de la comunidad sunita, pero en ese momento no tenía apariciones públicas y para hacerlo esperaba un momento oportuno; esta oportunidad se presentó en 1989 después del colapso del bloque de países socialistas y la decisión de Siria de aceptar hacer concesiones a los Estados Unidos en relación al conflicto árabe-israelí a cambio del apoyo de parte de Washington a una tregua en el Líbano, hecho que condujo al Acuerdo de al Taif, que reestructuró las cuotas de poder sectarias entre chiismo político pro sirio, sunnismo político leal a Arabia Saudita, cristianismo político pro occidental utilizado por Siria, y un drusaismo  político que desempeñaba el papel del factor de equilibrio en el sistema político libanés de post guerra civil.

Se había decidido que el Líbano posterior a al Taif iba a ser dirigido por el sunnismo político para satisfacer las exigencias de la paz con Israel; después de los Acuerdos de Camp David, los Estados Unidos habían llegado a la convicción de que la paz entre los árabes e Israel solo podía lograrse de mano de la mayoría y no a través de las minorías, como era el caso antes de Camp David; esto se reflejó en el deseo estadounidense de que fuese el sunnismo político el que suscriba la paz con Israel según el libro “Las Manos Negras”; por eso, se le otorgó al sunnismo político representado por Rafik al Hariri el papel protagonico en el Líbano; esto fue traducido en el Líbano posterior a al Taif, como el “descrédito” maronita frente a la “ascenso” sunnita. 

El fin de al Taif

Así que el premio otorgado al sunnismo político estuvo entrampado estallando su bomba en 2005 tras el fracaso del proceso de paz y el cambio de las condiciones regionales, cobrándose la vida del primer ministro al Hariri; la muerte de Hariri fue de hecho la muerte del régimen de al Taif, que había sido confeccionado a su medida y por él; renovándose posteriormente el conflicto entre el maronismo político  y el sunnismo político en su pugna por ocupar el primer puesto dentro del ente libanés; por otro lado, el chiismo político representado por Nabih Berri y respaldado por Hezbollah, se esforzó en defender su papel en momentos en el que se sentía amenazado.  

Después del año 2005, hubo un intento estadounidense-saudí para erradicar al chiismo político de la ecuación, con el propósito de deshacerse de la influencia siria e iraní en el Líbano; pero todos los esfuerzos libaneses e internacionales fracasaron en lograr este objetivo; más bien este chiismo político se benefició de la rivalidad maronita-sunita para obtener el primer lugar, logrando así ellos obtener el segundo lugar dentro del régimen; mientras tanto Walid Jumblatt mantenía su asociación con el sunnismo político, en el marco del cual desempeño el papel de contrapeso, estando consciente  de que no podía jugar ningún papel en presencia del maronismo político.   

Entre 2005 y 2016, el Líbano se dividió en dos campamentos, el del 8 de marzo y el 14 de marzo; el primero fue una alianza entre el chiismo político y la mitad del maronismo político, mientras que el otro resultó una alianza entre el sunismo político y la segunda mitad del maronismo político…

El acuerdo Hariri-Basil fue un acuerdo impulsado por la necesidad que tenía Hariri de regresar a la presidencia del gobierno a cualquier precio, aceptando a regañadientes a Aoun como presidente; pero estaba abriendo con eso el espacio a su oponente para entrar a una posición más fuerte hecho que le permitiría exigir el restablecimiento del papel que perdió el año 1990, el papel prioritario en el ente…  y este tema continuará.