Guadi Calvo

Escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central

Sudán, el fin de la primavera

A pocos días de la matanza de Jartum, Sudán se precipita al fin de la primavera que comenzó con la caída de Omar al-Bashir el pasado abril. El Consejo Militar de Transición (CMT) con la excusa de acelerar la transición rumbo a las elecciones generales, que se “producirán” dentro de nueve meses según anunció el general Abdel Fattah al-Burhan, ha descartado los acuerdos alcanzados con el principal bloque opositor, las Fuerzas de Libertad y Cambio (FFC).

Sudán, el fin de la primavera

Dicha organización junto a la Asociación de Profesionales Sudaneses (APS), anunciaron de inmediato una huelga general indefinida, con carácter de desobediencia civil, no solo en la capital sino en todo el país, de la que quedan excluidos los médicos para garantizar el cuidado de la población. Las matanzas provocaron la suspensión de Sudán por parte de la Unión Africana.

La respuesta del CMT, fue encarcelar al Secretario General del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-Norte (SPLM-N), Ismail Jalab, y dos de sus más importantes referentes: Mubarak Ardol y Yasir Arman. El SPLM-N es un grupo político-militar que llevó a cabo una serie de rebeliones en 2011, las que fueron ferozmente reprimidas por al-Bashir.

El comité militar, considera que el SPLM-N, podría conducir al movimiento civil a nuevos hechos de violencia y ven en la figura de Yasir Arman, el líder del Movimiento, condenado a muerte in absentia en 2011, quien podría conducir las protestas a un punto sin retorno.

Los tres detenidos se habían reunido apenas un par de horas antes con Abiy Ahmed, el Primer Ministro de Etiopía, quien había intentado mediar entre las organizaciones civiles y el ejército, para retornar a los acuerdos denegados por los militares la semana pasada de conformar un gobierno mixto de militares y civiles, que conduzca al país a nuevas elecciones. Ahmed, quien se reunió por separado con ambos bandos en Jartum, el último viernes 6, regresó a Addis Abeba, sin haber logrado ningún avance para mantener la paz.

Muchos creen que tras la represión del lunes 3, cuando la sociedad civil se preparaba para la celebración del Eid al-Fitr, con que se marca el fin del sagrado mes de Ramadán, que finalmente se saldó con 108 muertos y más de 350 heridos y medio millar de detenidos, que entre las diferentes tendencias internas dentro del Ejército, se ha impuesto la de los más duros y que el derrocamiento de al-Bashir, no ha sido más que un movimiento gatopardista, o sea el "cambiar todo para que nada cambie".

La extemporánea represión contra los manifestantes que acampaban desde varias semanas atrás frente al Ministerio de Defensa en Jartum, llevada a cabo por la temible unidad paramilitar conocida como Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que se originaron en la milicia Janjaweed, responsable del genocidio de Darfur en 2003 y que la detención de los SPLM-N, es parte de la escalada de violencia, que intentará, la prolongación del poder militar en el país. El comandante de la RSF, Mohammed Hemeidti Hamadan Daglo, un antiguo comerciantes de camellos sin estudios militares, es ahora el segundo del CMT, afirmó que la represión se produjo para contener “elementos criminales” infiltrados entre los manifestantes, que se preparaban para generar disturbios. El mismo había sido filmado amenazando a los manifestantes pocas horas de inicia la represión.

A los pocos días de la represión en las orillas del Omdurman, la ciudad dividida de Jartum, por la confluencia del Nilo Azul y el Nilo Blanco, comenzaron a aparecer grandes rastros de sangre en las aguas. Finalmente se descubrió que decenas de cuerpos habían sido lanzados al río, muchos de eso cuerpos sujetos a grandes bloques de hormigón, con el fin de asegurarlos en lo hondo del río. Hasta el momento ya fueron rescatados unos cuarenta cuerpos, y no se descarta de poder encontrar más muertos en lo profundo del cauce y que otros cuerpos pudieran haber sido arrastrados por la corriente, por lo que los vecinos de Jartum y Omdurman, continúan expectantes y temerosos con la terrible posibilidad de que nuevas olas represivas, que arrastren al país a una guerra civil. Los lugares donde se aglomeraban las grandes manifestaciones que comenzaron en diciembre pasado y terminaron con la caída del dictador en abril, desde hace días se han vaciado, mientras que los paramilitares, aparentemente sin mandos, ni órdenes precisas merodean las calles.

La junta militar ha establecido un severo control de la información que sale hacia el exterior, habiendo bloqueado el acceso a Internet, según la organización británica Netblocks, que monitorea este tipo de interrupciones. Se han bloqueado también las líneas telefónicas fijas y móviles, hacia el exterior, mientras que las fuerzas de seguridad están impidiendo a los periodistas investigar sobre más muertos y más represión.


Los buenos amigos

Sudán, el fin de la primavera

Apenas se produjo la caída de Omar al-Bashir, la nueva junta de gobierno de Sudán recibió el apoyo económico y político de tres pesos pesados del mundo árabe: Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita.

Los EUA y el reino saudita donaron a Sudán, 500 millones de dólares el primer envío de un aporte global de 3 mil millones, con el fin de marcar su presencia en el país.

El general al-Burhan, tras reunirse con el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi y el príncipe heredero de Abu Dhabi, el Cheikh Mohammed bin Zayed al-Nahyan, fue que decidió lanzar la represión y cortar las conversaciones con la oposición. Por lo que se cree que los acontecimientos del lunes 3, no solo fueron consensuados, sino alentados por El Cairo, Abu Dhabi y Riad.

Además una vez declarada la huelga general, Mohammed "Hemeidti" Hamadan Daglo, participó personalmente para que el personal de aeropuerto de la capital, dispusiese las condiciones para que tres aviones saudíes cargados de blindados, armas y munición pudieran aterrizar.

Hemeidti Daglo, ha sido un aliado muy próximo de los EAU y Arabia Saudita, y ha instancia suya, en su momento, Sudán se sumó a la coalición encabezada por Arabia Saudita contra Yemen y que algunos batallones de las Fuerzas de Apoyo Rápido, combatieron contra la milicia Houthi, en 2015, donde han sufrido importantes bajas.


Sudán, el fin de la primavera

La presencia de efectivos sudaneses en la guerra contra Yemen, en tiempos de Omar al-Bashir también fue alentada por el general al-Burhan. Lo que provocó un importante giro en las relaciones exteriores de Sudán, que por décadas mantuvo importantes vínculos con Irán.

Quienes se han acercado rápidamente a la junta militar han sido los grupos fundamentalistas sudaneses, que temieron en un primer momento, que el poder tras la caída de al-Bashir, cayese en manos de los civiles izquierdistas y pueda quitarse la sharia, la ley islámica, como ley fundamental del estado, por lo que miles de islamistas se han manifestado en la capital advirtiendo que rechazarían cualquier acuerdo que excluya a la sharia de la hoja de ruta política del país.

Predicadores ultraconservadores como Abdel Hay Yousef, líder del movimiento Nusrat Al-Sharia, que atrae multitudes a su mezquita del distrito de Jabra, sur de la capital, Azuza a sus feligreses para defender la ley islámica e impedir la llegada de un gobierno secular.

El país prácticamente está paralizado...

Durante el domingo 9, se reportaron otras 4 muertes más a manos de las RSF, elevando el número de muertos a 118 desde que se inició el conflicto hace 10 días. Estos cuatro son los primeros que se producen tras haber sido declarada la huelga general y la desobediencia civil.

El país prácticamente está paralizado, con los negocios cerrados y en muchos casos sin trasporte público. De seguir profundizándose la crisis, muchos expertos creen que las divisiones entre los bandos militares podrían eclosionar y provocar enfrentamientos entre las mismas fuerzas arrastrando al país a una guerra civil.