Opinión - #Bashar Al Assad

Quizás nunca sepamos los puntos del acuerdo a los que había llegado el ex presidente Alí Abdullah Saleh, con el reino saudita, para lo que el último viernes hizo pública la traición a sus aliados del movimiento Ansar Allah, más conocidos como Hutíes, aunque ahora si conocemos sus secuelas: Saleh está muerto y la guerra en Yemen se vuelve más profunda.

Lo que más justifica la preocupación turca de Afrín, son comunicados publicados el año 2016; retrocedamos un poco con la memoria y recordemos los comunicados que aparecieron el año 2016, durante el avance turco hacia Jarablous; Turquía intentó ingresar a Tal Refaat, cuando los medios de comunicación de guerra transmitieron comunicados suscritos por la resistencia siria en el norte que piden enfrentar la ocupación turca.

Sin abandonar su estado de perenne beligerancia y tensiones, la región de Medio Oriente se asoma hoy a un escenario de nuevas guerras de alcances impredecibles, dada la añeja malquerencia de sus hipotéticos protagonistas.

No hay receso en las consultas sirio-iraníes al más alto nivel. La última reunión de Alí Shamkhani, con el presidente sirio, Bashar al Assad, no dio tiempo para enfriar el frente de los contactos con Damasco, hasta que llegó el secretario general del Consejo de la Seguridad Nacional iraní, en compañía de Alaeddín Boruyerdí, jefe de la Comisión Nacional de Seguridad del Consejo de la Shura, apenas unas horas después de haber partido de la capital siria y después de tres días de las intensas conversaciones que también incluyeron al presidente Bashar al Assad y al general de división Alí Mamlouk, director del despacho de Seguridad Nacional.

Ante las frustraciones de más de una docena de planes contra Siria, Estados Unidos y sus aliados recurren ahora a las amenazas directas, que incluyen ataques aéreos, intensas maniobras diplomáticas y la salvación de los grupos terroristas.