Opinión - #Donald Trump

El mundo puede ser peor después de los últimos movimientos en la Casa Blanca.

Donald Trump ni innova, ni actúa a la defensiva, tampoco ha renunciado a uno solo de los propósitos que se trazó desde que era candidato a ocupar el Despacho Oval de la Casa Blanca, tampoco se distancia de los objetivos estratégicos en lo que EE.UU. siempre ha considerado su “patio trasero”, como lo denominó no Rex Tillerson, sino el Secretario de Estado obamista John Kerry.

Si bien era probable, pocos tenían en sus agendas la posibilidad concreta que el presidente Trump se deshaga de manera tan expedita de unos de sus colaboradores más importante, Rex Tillerson, hasta hace unas pocas horas, Secretario de Estado, una de las carteras más sensibles en la política norteamericana y mundial.

Venezuela bolivariana ha logrado generar en las filas del internacionalismo un abrazo solidario tan especial y contundente como los que ocurrieran en los momentos más álgidos de la lucha sandinista o lo que sucedió siempre con la correntada de cariño que genera la Revolución cubana.

La decisión de armar maestros en las escuelas, propuesta por el Presidente estadounidense Donald Trump y ya aprobada por los Comités de Asignaciones de la Cámara de Representantes y el Senado del Estado de la Florida, ha sido calificada de inmediato como estúpida por millones de usuarios y foristas en redes sociales de internet y páginas web de medios de comunicación.

Sí, Donald Trump tendrá que oír fuertes alegatos contra el injerencismo redoblado en su gobierno, en la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima, en el próximo abril. Evo, Daniel, Sánchez Cerén, Nicolás Maduro – presente a pesar de todo – se harán cargo de dejar clara la indignación que el regreso a la más rancia política intervencionista provoca en América Latina.

Inicialmente pensé que pocas veces había escuchado unas palabras aplaudidas con más fervor que el despertado por el primer discurso sobre el Estado de la Unión que pronunciara el Presidente Donald Trump ante el Congreso de su país. Después recordé el de George W. Bush con posterioridad a los atentados del 11 de septiembre de 2001, o el de Barack Obama en enero de 2015, donde argumentó su nueva política hacia Cuba.

La invocación de la doctrina Monroe por el secretario de Estado Rex Tillerson, poco antes de su viaje a América Latina, no debe pasar inadvertida.

Las posiciones del presidente estadounidense Donald Trump han estado marcadas por una escalada sin precedentes en la historia de las sucesivas administraciones estadounidenses, pero son inseparables del contexto y la historia de las posiciones estadounidenses anteriores; recordamos en ese sentido setenta y tres (73) Resoluciones del Consejo de Seguridad, y setecientas (700) Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de sus diferentes organizaciones, en las cuales Estados Unidos siempre se había alineado de manera total con Israel en relación a la seguridad, el respaldo financiero y militar, además de las alianzas estratégicas y resoluciones internacionales y fue así de esta manera durante los últimos setenta años, o sea desde el comienzo de la ocupación israelí y el surgimiento de la Causa Palestina…