Opinión - #Venezuela

Un torbellino de acontecimientos en nuestra región y en el mundo, demuestran la ferocidad imperialista en esta etapa; mientras más se agudiza la crisis del capital, es mayor el ensañamiento en contra de la democracia, la soberanía, la independencia de los pueblos.

Un referendo consultivo encaminado a aprobar una nueva Constitución permitirá al pueblo de Venezuela decidir su futuro para los próximos años, estiman analistas y especialistas en la materia.

En Venezuela hay una gran expectativa sobre lo que ocurrirá en los próximos meses, en especial los resultados de la ofensiva para enfrentar los retos económicos y los peligros que se vislumbran desde Colombia.

El Presidente Daniel Ortega y su gobierno fueron sorprendidos por una violencia generalizada que, con clara factura de la CIA yanqui, impulsó la extrema derecha nicaragüense a la usanza de los grupos terroristas que en Venezuela impulsaron las criminales guarimbas en el año 2017 con miras a derrocar al Presidente Nicolás Maduro.

El pueblo venezolano y sus autoridades están obligadas a otras acciones para poner coto al abuso especulativo que se enseñorea sin razón ni justificación y solo se escucha el grito del bolsillo de los consumidores

Factores imperialistas e intervencionistas hacen llamados a decretar una supuesta crisis humanitaria en Venezuela, denunció el 22 de mayo la viceministra de Redes de Atención Ambulatoria de Salud de Venezuela, Indhriana Parada, en Ginebra, Suiza, durante la plenaria de la 71º Asamblea Mundial de la Salud (AMS).

La oposición de derecha en Venezuela marcha de fracaso en fracaso como quedó demostrado en las elecciones presidenciales del 20 de mayo.

Nicolás Maduro y la revolución bolivariana han vivido bajo un fuego en toda la línea de los medios de comunicación de su país e internacionales, y bajo las más disímiles presiones políticas, internas y externas.

Lo más importante que ocurrió el domingo 20 de mayo es que venciendo amenazas de todo tipo, el pueblo venezolano otra vez salió a votar e impuso democráticamente y a la vista de cientos de observadores electorales la esperada reelección de Nicolás Maduro. Ese detalle precisamente, el de la renovada práctica de defender la soberanía popular con una urna como arma es la que desde aquel no muy lejano diciembre de 1998 viene poniendo a los sucesivos gobiernos estadounidenses al borde de la histeria.