Una vez más España escenifica otro ejercicio de subordinación a intereses de EE.UU.

Denuncia el Frente Antimperialista Internacionalista en una declaración difundida en su edición digital. Esta vez la embajada del Reino de España en Caracas colabora activamente con los planes imperiales para dominar completamente América Latina.

Leopoldo López se refugia en la embajada de España, en Caracas.
Leopoldo López se refugia en la embajada de España, en Caracas.

El movimiento social Frente Antimperialista Internacionalista denuncia que nuevamente España vuelve a cobrar protagonismo en la guerra que EE.UU. y sus aliados sostienen contra la Revolución Bolivariana.

De nuevo vuelve a ser la embajada del Reino de España en Caracas donde se escenifica su subordinación complaciente a los intereses de EE.UU., y colabora activamente con los planes imperiales para dominar completamente América Latina.

Si España en el 2002 fue epicentro de la conspiración para el golpe de estado contra el presidente Hugo Chávez, en enero de 2019 ha sido la sede de la presentación en sociedad del “presidente” Juan Guaidó nombrado por los EE.UU.

Pero ahora, desde el pasado 30 de abril, se convirtió en refugio del dirigente opositor Leopoldo López, preso fugado que cumple condena de 13 años, nueve meses y siete días por su participación como instigador y cabecilla de las guarimbas de 2014.

Esas acciones violentas causaron innumerables daños materiales a bienes públicos y privados, el asesinato de 43 personas con una crueldad atroz y más de 800 heridos. Entre las víctimas se encontraban numerosos agentes del orden público.

El Frente Antimperialista Internacionalista señala que López -criminal vinculado a la CIA-, forma parte de ese elenco de siniestros “agentes nativos” que a lo largo de la historia, sobre todo en América Latina, han sido autores de los más atroces crímenes.

"Recordemos a Posada Carriles, Orlando Bosch y tantos otros, condenados por la justicia de otros países que EE.UU. liberó y protegió durante toda su vida. No estamos ante un caso nuevo, es la forma habitual en la que EE.UU. actúa cuando se trata de defender sus intereses", subrayó.

Según la declaración del Frente, la necesidad de mantener en activo a Leopoldo López ha requerido de dos pasos: El primero ha sido construir una imagen que le permitiera pasar de verdugo a víctima, y el segundo, su liberación para aumentar su capacidad de movimiento y comunicación, al tiempo que se satisfacía una demanda de los grupos opositores, especialmente de extrema derecha.

Como en toda propaganda de guerra, apuntó el texto, contra la Revolución Bolivariana en esta campaña se han desplegado recursos de una magnitud desconocida hasta el momento, se han empleado todas las técnicas de manipulación de masas, desde Goebbels hasta la Agenda Setting, pasando por la Espiral del Silencio.

Para entender el gran interés en la construcción mediática de este prófugo hay que comprender la dinámica de la intervención imperialista que está presente en Venezuela y que sigue el rastro de la empleada sistemáticamente por el imperialismo.

En tal sentido se establece la "construcción del enemigo, criminalización, aislamiento y destrucción, siempre centrándose en los dirigentes; Fidel Castro en Cuba, Salvador Allende en Chile, Sadan Hussein en Irak, Muamar el Gadafi en Libia, Bashar Al Assad en Siria o Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela".

Criminalizados como enemigos del mundo y de su pueblo, movidos por intereses personales, corruptos y criminales, tiranos en suma que no hay más remedio que eliminar sin “descartar ninguna opción”. La eliminación de los dirigentes que no se someten al imperio es explícita y forma parte esencial de las campañas mediáticas.

Sin embargo, lo que se oculta de forma sistemática es el objetivo de eliminar las organizaciones sociales y políticas que los sustentan, la forma de estado que promueven así como la ideología que defienden.

La declaración sostiene que una vez construida la matriz mediática contra Maduro, criminalizado el enemigo y mientras esa campaña continúa, hay que debilitarlo, sometiéndolo a un cerco que haga sufrir a la población hasta el punto que dejen de luchar o repudien a sus dirigentes; esta estrategia ancestral es el asedio.

Pero criminalizar y asediar no está siendo suficiente en Venezuela, al menos al ritmo que el imperio demanda, de modo que hay que promover la siguiente fase: la destrucción. Es en esta fase donde Leopoldo López adquiere un papel relevante.

Fisurar el ejército les está costando más trabajo del que pensaban y cuentan con la experiencia de que en otros casos ha sido una piedra angular para el éxito o el fracaso del imperio. De modo que, para intensificar una posible grieta y para aumentar el sufrimiento de la población es necesario agrupar las fuerzas internas y disponerse a llevar a cabo acciones de envergadura que socaven más eficazmente la unidad militar.

Desde el día 30 de abril, Leopoldo López y su familia son huéspedes de la embajada española, en la que no puede pedir asilo ni reclamar protección subsidiaria, entre otras razones por tener una condena firme por delitos contra la paz y el orden público.

El canciller español, Josep Borrell, anticipó que "López permanecerá como invitado hasta aclarar los pasos a seguir”, una forma de ganar tiempo ya que si existiera alguna figura legal en que ampararse ya se habría recurrido a ella; las razones para dar protección a un huido de la justicia deben estar recogidas en el derecho internacional.

Sin embargo, la subordinación y el sometimiento del Reino de España a EE.UU. ha llevado a asumir su deriva imperial, apartándose del derecho internacional y en este caso, conculcándolo gravemente.

En un estado en el que reiteradamente se hacen alardes de la defensa del “imperio de la ley” o se dice con énfasis “dentro de la legalidad todo, fuera nada”, nos hemos situado fuera del Convenio de Viena en vigor desde el 24 de enero de 1968 y que es una norma que hemos firmado y estamos obligados a cumplir y específicamente en este caso los artículos:

Artículo 31.4 que dice: “La inmunidad de jurisdicción de un agente diplomático”… “no le exime de la jurisdicción del estado acreditante”.
Artículo 41.1 “También están obligados a no inmiscuirse en los asuntos internos de ese estado”.
Artículo 41.3 “Los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatible con las funciones de la misión”.
Así mismo hay que considerar que el embajador del Reino de España, Jesús Silva, ha actuado en contra del Código Penal español en lo que se refiere al encubrimiento y específicamente en sus artículos:

Artículo 408 “La autoridad o funcionario que dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia o de sus responsables, incurrirá en la pena de inhabilitación especial”.
Artículo 451.3 “Ayudando a los presuntos responsables de un delito… a sustraerse a su búsqueda o captura”.
Artículo 451.3a “Que el hecho encubierto sea constitutivo de… terrorismo, homicidios”.
Artículo 451.3b “Que el favorecedor haya obrado con abuso de sus funciones públicas”.
El gobierno español debería dar explicaciones sobre todas estas cuestiones y no limitarse a decir que tiene un “huésped” en la embajada.

De momento se está a la espera de acontecimientos, recordando que EE.UU. insiste en que “no se descarta ninguna opción” sobre Venezuela.

El 2 de mayo el Ministerio de Asuntos Exteriores español emitió un comunicado en el que se decía: “el gobierno de España… reitera su voluntad de contribuir de forma constructiva a una solución democrática y pacífica a la crisis venezolana”.

Cabe preguntarse si democrática es la decisión de negar la legitimidad del actual presidente Nicolás Maduro, elegido en unas elecciones aceptadas por parte de la oposición y seguidas por observadores internacionales, incluido el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, se ha reconocido a un autoproclamado presidente designado por los EE.UU. con el único argumento de que 53 países también lo han reconocido, pero omitiendo que otros 140 no lo han hecho, olvidando también que Naciones Unidas no lo ha reconocido, tan sólo organizaciones de menor entidad lo han hecho bajo la presión de EE.UU.

En cuanto a la contribución a la paz, es un sarcasmo defenderla al mismo tiempo que se ampara y protege a quien intentó desatar una guerra civil y utiliza el terrorismo como medio para alcanzar sus objetivos. Asimismo contribuir a la paz es incompatible con asumir las continuas amenazas de intervención armada por parte de los EE.UU.

Por si fuera poco Leopoldo López desde la embajada, territorio español, y ante numerosos medios de comunicación lanzó una soflama volviendo a reclamar un golpe militar definitivo para celebrar “elecciones libres”.

Para entender las condiciones para que se celebren estas elecciones basta mirar el programa de gobierno que presentó el autoproclamado presidente, Juan Guaidó. Quien lo lea podrá comprobar que las elecciones no tienen fecha y que se realizarán cuando se den las condiciones adecuadas.

Esas condiciones son la eliminación de todo vestigio del chavismo, incluidas las organizaciones políticas, las sociales, las populares e incluso los funcionarios que han realizado sus funciones durante los 20 años de República Bolivariana. Un amargo recordatorio de personajes tan siniestros como Franco, Pinochet, Videla y tantos otros.

Señala que la declaraciópn del Frente, que España, obediente y complacida de su subordinación a EE.UU., ha abandonado el derecho internacional y el marco de la ONU como espacios para dirimir controversias; la norma a seguir es la obediencia al imperio, las instituciones que este controla y el orden que impone.

Resulta grotesco de un estado, el español, que se dice defensor de la democracia, tiene un Jefe de Estado y de las fuerzas armadas que no es elegido y es inmune ante la ley, que encarcela preventivamente a representantes electos por convocar unas votaciones al tiempo que protege y ampara a un sangriento golpista, que dice contribuir a la paz mientras participa en guerras en medio mundo y apoya y protege a quienes realizan actos de una cruel violencia, concluye la declaración.