Fuerzas iraquíes entran en Siria para participar en la batalla de Albu Kamal

Las fuerzas iraquíes de la Movilización Popular entraron en Siria desde la provincia de Anbar, para bloquear a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por milicianos kurdos y apoyadas por Estados Unidos, el paso hacia la ciudad de Albu Kamal a donde se dirige el Ejército sirio.

Fuerzas de la Movilización Popular en las inmediaciones de la frontera con Siria. Foto: Tomada de Google
Las también conocidas como Al Hashad al Shaabi han estado coordinando acciones con el Ejército sirio y otras fuerzas aliados en las batallas de la frontera con el fin de derrotar a Daesh.

El pasado viernes, las Fuerzas Armadas iraquíes liberaron la ciudad fronteriza de Al Qaim, poniendo fin así al largo reinado del Daesh sobre los puntos fronterizos que unen la provincia iraquí de Al Anbar y a Deir Ezzor en Siria.

Uno de los grupos que componen la Movilización Popular es el hizbulah iraquí, que ya anunció la intención de participar en la liberación de la ciudad fronteriza de Albu Kamal de las garras del Daesh.

El portavoz de Hizbulah iraquí, Jafaar al Husseini. Foto: Al Mayadeen.net
El portavoz de ese movimiento, Jafaar al Husseini, dijo a Al Mayadeen que existe un vínculo entre la batalla de los dos lados de la frontera, entre Siria e Irak. Señaló que “no puede aislarse desde el punto de vista militar lo que ocurre en Al Qaim y Albu Kamal. Ambos forman parte de un solo frente”.

Explicó que Albu Kamal, el último bastión terrorista en Siria, está al alcance de los misiles de la Movilización Popular estacionados en Al Qaim, que ha sido recientemente liberada del control de los terroristas.

Husseini indicó que las fuerzas de la resistencia, al controlar Al Qaim, han hecho fracasar el plan norteamericano de aislar a los países del eje de la resistencia unos de otros.

Añadió que la liberación de dicha ciudad permite a los iraquíes comunicarse con Siria y coordinarse con el Ejército sirio para acabar con Daesh.


Asimismo, acusó a Washington de ejercer presiones sobre el gobierno de Bagdad para demorar la liberación de Al Qaim.