Una selfie a cambio de la vida (+Fotos)

Las redes sociales están repletas de selfies extremos y postureos, que hacen a quien se la toma sentirse inmortal. Y las cosas -lamentablemente-, no siempre tienen un final feliz. Las cifras de muertes a causa de un selfie, son alarmantes.

El deseo compulsivo de autorretratarse con el móvil se ha vuelto en contra de los "vanidosos" ejucutores.

Las alarmas han saltado. Psicólogos y educadores alertan a los más jóvenes de las posibles consecuencias nefastas de esta práctica tan popular, cuando la impulsividad sin conciencia del riesgo imperan.

Fotos en azoteas de edificios abandonados, junto a las vías del tren, caminando sobre el techo de los vagones, realizando acciones temerarias, se están extendiendo en las redes sociales.

El deseo compulsivo de autorretratarse con el móvil en alguna escena de este tipo para luego plasmarla en las redes y obtener el mayor número de "me gusta" y comentarios y halagos sobre su "heroicidad", se ha vuelto en contra de los "vanidosos" ejucutores.

Rusia, Estados Unidos, India, Pakistán o Perú, son los países en los que ha habido que lamentar muertes.

En España, recientemente, una joven de 17 años que se hacía fotos con un amigo sobre un tren en la localidad madrileña de Coslada resultó gravemente herida al sufrir una descarga eléctrica y caerse desde uno de los vagones.

En Mayo de este año, en el estado de Odisha, en la India, un hombre que trabajaba como taxista, detuvo su vehículo al borde de una carretera para tomarse un autorretrato con un oso herido que encontró en su camino. Pero el animal se sintió amenazado por el taxista, y lo atacó hasta matarlo.

Un estudio reveló que hasta 2017, al menos 40 personas en todo el planeta han muerto al intentar tomarse selfies cada vez más extremas.


Selfies extremos que terminaron en una tragedia

El ahogamiento es la causa principal de muertes en selfies, que generalmente involucra a personas que son arrastradas por las olas en las playas o que se caen de un bote. Y los hombres son el género con mayor incidencia en estos accidentes.

La segunda causa principal aparece como "transporte": personas que murieron, por ejemplo, mientras intentaban tomar una foto rápida frente a un tren en movimiento.

En tercer lugar están las muertes por selfies que involucran incendios y caídas desde lugares altos. Mientras las muertes por intentar fotografiarse con animales peligrosos, continúan en ascenso.


Pero, ¿cómo explican los psicólogos estos comportamientos?

Hasta 2017, al menos 40 personas en todo el planeta han muerto al intentar tomarse selfies cada vez más extremas.

Según el psicólogo clínico Juan Castilla, los jóvenes que se realizan estas "fotos autobiográficas no miden realmente las consecuencias de lo que están haciendo" y no lo hacen, entre otros motivos, porque "no tienen desarrollado una parte del cerebro que se llama el lóbulo frontal, que es el que controla el tema del riesgo".

"Al no tenerlo tan desarrollado como un adulto -hasta los 20 o 25 años no se termina de desarrollar este lóbulo, que es la parte más evolucionada del cerebro-, no tienen conciencia real de los peligros", según el experto.

Pero además, cuando hacen un selfie de este tipo, su capacidad de atención se reduce porque su visión se centra en la pantalla, no en el entorno global, y omiten otros estímulos que en algunos casos les podrían salvar la vida, según argumenta el psicólogo.


La foto perfecta te puede costar la vida.

Sin embargo, algunos atribuyen a estas acciones, la presencia de algún trastorno psicológico: una persona que hace un uso abusivo del selfie hace también un uso patológico de las nuevas tecnologías.

Alguien que sube más de cuatro "selfies" al día, asegura Castilla, independientemente del tipo que sean, "tiene un trastorno", una actitud "impulsiva, compulsiva y adictiva", que ve reforzada al momento por los 'likes' que recibe y le dan la aprobación social que necesita.

Para el psicólogo clínico Sergio García, experto en intervención social, "si una persona se hace una foto haciendo el pino en un rascacielos tiene una alta impulsividad y el principio de realidad alterado".

Lo tiene porque, según García, "se mueve más por el principio de placer, de la imagen, por el querer aparentar, por estar dentro de un circuito social en el que se siente sometido".

Está más pendiente de agradar a los demás y de conseguir un impacto en ellos que de su propia seguridad y su propia vida.

Se hacen la 'fotografía perfecta' para aparentar y competir por 'me gustas' porque se ven atraídos por la fama y se quieren convertir en estrellas de las redes sociales", explica García.

La foto perfecta te puede costar la vida.


Captura de pantalla de androidpit.es

En Rusia por ejemplo, después de una serie de muertes relacionadas con autofotos en 2015, la policía publicó un folleto en el que instaba a las personas a tomar "selfies seguros".

"Una selfie genial puede costarte la vida", se lee en el folleto, que la policía entregó tanto a los estudiantes como al público en general.

De igual forma, algunas naciones ya cuentan con áreas "libres de selfies", como medida preventiva y para generar conciencia.

Inmortalizar un momento en una fotografía, no está mal, pero descuidar tu salud para conseguirlo y exponer tu vida, es un precio demasiado alto para una fotografía.


UN DATO CURIOSO: el primer selfie de la historia es de 1920

Esto foto fue tomada en diciembre de 1920 en Nueva York y pudiera ser el primer selfie de la historia. Fuente: Museo de la Ciudad de Nueva York.

Al parecer, el primer selfie de la historia se tomó en diciembre de 1920, en la terraza del estudio fotográfico Marceau, en Nueva York. La imagen muestra a cinco hombres, fotógrafos de la empresa Byron que, en ese momento, no imaginaban que estaban retratando un momento histórico.

Entre los protagonistas se encuentra el fundador de la compañía, Joseph Byron, que sostiene la cámara con su mano derecha, y Ben Falk, que la sujeta con su mano izquierda.

El selfie se conserva en el Museo de la Ciudad de Nueva York. Junto a esa imagen también se expone otra que muestra, desde un ángulo diferente, cómo los fotógrafos sujetan la cámara para inmortalizarse en los primeros selfies.


Esta imagen capta otro selfie desde un ángulo diferente. Fuente: Museo de la Ciudad de Nueva York.