El café, ¿en peligro de extinción?

El café es el segundo producto más exportado del mundo después del petróleo y se cultiva en más de 50 países. En la actualidad se producen anualmente algo más de siete millones de toneladas del grano en el mundo, un 60 por ciento de la variedad arábica y el resto de la variedad robusta.

Granos de café

El 60 por ciento de las 124 especies de café que existen en el mundo están en peligro de extinción en su hábitat natural, según Aaron Davis, un botánico del Reino Unido, que estudia el impacto del cambio climático y la deforestación sobre la planta que produce el aromático grano.

Un artículo del diario The New York Times que aborda las pesquisas de Davis señala que el calentamiento del planeta hace más difícil el cultivo del rubro en regiones donde tradicionalmente se produce la planta, entre ellas Etiopía, el lugar de origen del grano más popular del mundo: arábica.

El estudio coincide con alertas divulgadas recientemente por científicos estadounidenses sobre un calentamiento global de cerca de dos grados centígrados que alarmó a la comunidad internacional por su impacto en la producción mundial de alimentos.

La nación norteña es la principal importadora de la preciada semilla, seguida de Alemania, Italia, Japón y Francia, todos países altamente industrializados y con un alto grado de responsabilidad en la emisión de gases de efecto invernadero,

Según la investigación, que pese a su carácter oficial es desmeritada por la Casa Blanca, los agricultores enfrentarán tiempos extremadamente difíciles. La calidad y cantidad de cultivos disminuirá debido a las altas temperaturas, la sequía y las inundaciones.

En Estados Unidos, en partes del medio oeste, las granjas podrán producir solo alrededor del 75 por ciento del maíz que logran hoy, y la parte sur de la región podría perder más del 25 por ciento de su soja.

Para el año 2100, las temperaturas más altas en lugares como el condado de Yolo, California, podrían hacer que sea demasiado caliente para cultivar nueces. El cambio climático también podría limitar severamente la producción de almendras en ese estado.

Ampliando el abanico, Davis mapeó los lugares para el cultivo del café en el futuro: en esencia, tierra adentro, donde hace más frío. Ha ido en busca de variedades extrañas en zonas silvestres.

En esos arbustos podrían estar los genes que necesitan los científicos para desarrollar nuevas variedades que puedan crecer en un planeta más caliente y más seco, señala.

Davis aseguró, citado por el Times, que a final de cuentas esas matas silvestres son vitales para los millones de agricultores que viven del grano, sin mencionar a las muchas más personas que dependen de la cafeína para comenzar sus días.

Si perdemos esas plantas de café, disminuyen nuestras opciones, algo que debe servir de alerta a productores, exportadores y a los millones de personas que centran sus vidas en ese comercio, puntualizó el experto.

El café es el segundo producto más exportado del mundo después del petróleo y se cultiva en más de 50 países. En la actualidad se producen anualmente algo más de siete millones de toneladas del grano en el mundo, un 60 por ciento de la variedad arábica y el resto de la variedad robusta.

Los agricultores ya enfrentan una presión cada vez mayor por parte de las sequías, las enfermedades y los caprichos de los precios de los productos básicos. Para atacar esos riesgos, se requiere acceso a la riqueza genética de las variedades silvestres, algo de lo que Davis es un abanderado.

En el inventario de Davis se encontró que casi la mitad de todas las especies silvestres de café no se guarda en bancos de semillas y una tercera parte no crece en bosques nacionales.

En su valoración de riesgo sobre esta especie, tomando en cuenta los   parámetros que desarrolló la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, una organización internacional que evalúa los riesgos para la biodiversidad, el científico y sus colegas encontraron que la arábica silvestre, la cual crece principalmente en los bosques de Etiopía, era en especial vulnerable a los efectos del cambio climático.

Los especialistas advierten que si aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero al ritmo actual, las condiciones cambiantes del clima podrían provocar que para finales del siglo, según las categorías de la unión de conservación, la arábica silvestre pase de “casi amenazada” a “extinta”.

La alerta debe ser un llamado de atención tanto de productores, exportadores e importadores, y porque no a los millones de personas que hacen de la infusión una necesidad y un gusto al paladar diario.

Según cifras de 2015 de la International Coffee Organization, entre los principales productores mundiales se encuentran Brasil (30,16 por ciento), Vietnam (19,18), Colombia (9,42), Indonesia (7,67) y Etiopía (4,46).

Entre los principales exportadores del grano están Brasil con 1.892.98 millones de kilogramos, seguida de Vietnam con 1.300.88, Alemania 721.20, Indonesia 652.90 y Colombia con 580.19

En los datos de la International Coffee Organization destaca que siete países (Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Italia, Países Bajos, España y Polonia) que no son productores de grano se sitúan entre los 20 mayores exportadores del mundo en el año 2013.

La variedad más amenazada es la Arábica, originaria de Etiopía y que representa aproximadamente el 75 por ciento de la producción mundial.

El SOS café llega en momentos en Washington, aunque mantiene un bajo perfil en las negociaciones, amenaza con retirarse del Acuerdo de París que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Desde 2016, Donald Trump, cuando hacía campaña por la presidencia contra de esas regulaciones, no solo peleó para acabar con las restricciones que salvaguardan el medioambiente si no dice no creer en las evidencias científicas sobre el tema.