La arabidad en Colombia

La presencia Árabe en Colombia, como en gran parte del mundo corresponde a un grupo humano del mundo Árabe, que se conoce como Árabe Levantino o Árabe Chami, que a partir de las 3 últimas décadas del siglo XIX, parten desde la Gran Siria o Bilad Ech cham, por razones que ya muchos historiadores y demás investigadores de los fenómenos migratorios han documentado, que una de las causas se origina en una persecución a cristianos bajo el régimen Otomano, o de una forma más histórica es la consecuencia de una guerra civil entre Drusos y Cristianos Maronitas que luego se extendió a otras comunidades, tuvo su origen inicial en una lucha de clases que luego toma un matiz de guerra sectaria donde el imperio Otomano les permite e incita a la violencia, siendo esto favorable para ellos ya que así se debilitan las comunidades sometidas.

Mapa de Siria bajo el régimen Otomano

Esta guerra que se inicia en 1858 en el monte Líbano llegó hasta la misma ciudad de Damasco, termina por la presión de estados europeos contra el imperio Otomano en 1860, se consigue una reforma territorial, para dar autonomía a los cristianos en el Monte Líbano y también generando una nueva forma de divisiones políticas, como los Vilayatos en todo su imperio como la primera instancia de división política, seguido por los Sancajatos, luego el Qadaa (Caza) y el Nahiye, así mismo se crearon ciertas jurisdicciones autónomas de menos importancia que un Vilayato, más parecidas a un Sancajato como ya hemos dicho para dar autonomía, llamadas mutasarrafiyeh, uno de ellos fue El Monte Líbano que comprendía gran parte de lo que hoy es la misma región en el Líbano actual, así mismo también Jerusalén en Palestina, tuvo su autonomía hasta el final de la primera guerra mundial.


Familia Daccarett Giha de Belén, se establecieron en la ciudad de Barranquilla

Los primeros emigrantes partían a lugares de los cuales ya tenían referencia por razones de ser puntos de acogida a la inmigración en Norteamérica como Estados Unidos y en Suramérica como Brasil, Argentina y Uruguay. En Colombia los registros migratorios de más allá de 1900 prácticamente han desaparecido, pero si hay la evidencia de inmigrantes que desde la penúltima década del siglo XIX, que llegaron a la ciudad de Cartagena y tuvieron descendencia en la década siguiente en Colombia. No hay certeza cuál fue el primer árabe en Colombia, algunos dicen que fue un señor llamado Musa Hatem nativo de Maalaqa en Zahlé, otros dicen que el primero fue un palestino de Beit Jala de apellido Mufdi. En 1905 fue publicada en Beirut una crónica de un viaje escrito por un Árabe que recorre parte de la américa Hispana y estuvo en Cartagena en el siglo XVII, durante el segundo siglo del periodo colonial Español y con el permiso de la corona, a estas tierras donde a los musulmanes ya se les había sido prohibido venir, pero en este caso era un viajero Religioso Cristiano, de la comunidad Católica Caldea de Irak, llamado Elías Al-Mausili y que redactó algunas crónicas sobre su experiencia en estas tierras.

 

Retomando el tema de la inmigración árabe, la cual generó una descendencia que fue integrándose y asimilándose rápidamente en la cultura popular del caribe Colombiano, además de los descendientes productos de matrimonios mixtos con locales de esta región y así también lo hicieron buena parte de sus descendientes. Cabe destacar que la inmigración árabe en Colombia, no fue tan numerosa como si lo fue en otros países como Argentina o Brasil, por lo general aquí a Colombia los primeros inmigrantes pensaban haber llegado a Estados Unidos o ya habían estado en algunos países de esos de una inmigración abundante que ya veían en ellos poca oportunidad por lo tanto se movían a otro país del continente. Los primeros inmigrantes en su mayoría eran hombres jóvenes, que se embarcaban en Beirut o Trípoli y hacían transbordo en puertos de Italia y de Francia.


Familia Haddad Álvarez, 1921 San Pelayo, Colombia, una primera generación colombo-árabe

Por lo general los países del trópico no eran tan atrayentes para una inmigración del hemisferio norte, además que en Colombia, algunos de esos inmigrantes se encontraron un país en guerra entre los dos partidos tradicionales de Colombia, más las adversidades del clima del trópico bajo y húmedo, pero sin embargo fueron la inmigración que más aportó su componente poblacional en Colombia a pesar del rechazo y la discriminación de las autoridades y las elites sociales de aquella época que querían una inmigración Europea, no era extraño que en los diarios de las primeras décadas del siglo XX se refirieran a ellos como que transmitían enfermedades, que eran estafadores o maximizaban cualquier altercado donde estuviera un árabe involucrado, más que todo correspondía a los celos de comerciantes locales que veían que esta competencia les disminuía su clientela ante precios más bajos y el crédito. Los primeros se establecen en las ciudades más importantes del Caribe Colombiano, como Cartagena, Barranquilla, Santa Marta, así mismo otros se fueron internando a zonas no costeras del caribe Colombiano que cada pueblo tenía su árabe o hacia la zona Andina de Colombia, así fue la inmigración entre 1880-1930, la gran mayoría eran de localidades del Monte Líbano, de La Bekaa, otros de Damasco, Maalula, Homs, del área de Belén, incluso de Alejandría en Egipto de los cuales, los que llegaron descendían de Sirios radicados en Egipto previamente. La mayoría de esos inmigrantes eran cristianos de la comunidad Maronita, greco-católica, greco-ortodoxa, Ortodoxa Siriaca, incluso Católicos Latinos de algunas familias de belén. Hubo pocos musulmanes en esa primera oleada tanto Sunní como Chiitas, también hubo algunos Drusos, incluso Judíos de Alepo y Jerusalén, descendientes de sefarditas que emigraron a Siria bajo el dominio Otomano. Los Musulmanes de esa primera oleada se casaban con mujeres locales y algunos dejaban de ser practicantes del Islam, otros mantenían su creencia pero no tenían incidencia en la religiosidad de sus hijos, incluso los que eran Cristianos de confesiones orientales solo tenían la opción de practicar o congregarse en las iglesias de ritual Latino, raras veces vino a visitarlos algún sacerdote oriental.


Reunión de socios del Club Unión de Cartagena en la década de 1950

Estos inmigrantes se dedicaron a la actividad del comercio, siendo innovadores en la facilidad del crédito y el trueque, lo que también les facilitó a muchos un rápido ascenso económico ya que canjeaban mercancías, por inmuebles y semovientes, así pudieron amasar fortunas, muchos con la esperanza de regresar y lo lograron, otros después que regresaron a su tierras de origen pero que no se adaptaron ya que se habían acostumbrado a la tierra que los acogió se regresaron a Colombia, pero la mayoría se quedó definitivamente acá en Colombia, algunos enviaron a sus hijos a estudiar en universidades de Europa o Estados Unidos, aunque previamente se daban casos que eran enviados a estudiar secundaria en Beirut o en Damasco. Así como progresaron económicamente, sus inicios fueron duros en la venta ambulante sobre las acercas, otros empujando una carretilla o montado en una mula o un burro ofreciendo hilos, telas, agujas, o a bordo de una Canoa rio arriba buscando pueblos donde hubiera un potencial de compra. Ya cuando adquirían un inmueble abrían su tienda de víveres y abarrotes, ventas de telas, ingresaban en otros campos de la economía como la Ganadería o la agricultura, incluso llegando a ser latifundistas, o en la adquisición de bodegas, Edificios que incluso aún muchos descendientes viven de las rentas de alquiler de esos inmuebles, así mismo hubo quienes se hicieran industriales en la confección de ropa o en la industria alimenticia. Cuando ya estaban establecidos con cierta seguridad económica traían a sus familiares o viajaban para buscar una esposa que en muchos casos era alguien de su propia familia.

 

La mayoría de los descendientes de esa primera generación que se criaron entre padre y madre árabe, entendían y hablaban el árabe pero en la forma dialectal de sus padres, no hay casos que lo escribieran al menos que hubieran sido enviados a estudiar a Beirut o Damasco, pero con el tiempo iban perdiendo ese aprendizaje natural de la familia, que ya la segunda generación solo sabía decir saludos o insultos en árabe, ni siquiera pronunciaban bien los lugares de origen de los abuelos. Sin embargo aún entre ciertos descendientes que tienen interés en la historia, la lingüística, las artes y la política tratan de recuperar lo que se ha perdido de la memoria familiar, incluso en aquellos que solo es árabe uno de sus abuelos o Bisabuelos, incluso aprender de la cultura de los ancestros y hasta buscar la forma de encontrar parientes lejanos.

 

Los Apellidos de muchos de esos Árabes fueron mal transliterados a caracteres latinos, como también hispanizados o traducidos al español, algunos mantienen su transliteración correcta pero mal pronunciada entre sus descendientes y aún más por los que no tienen ascendencia árabe. Al principio de esa inmigración la identificación de ciudadanía era la Turca, ya que emigraban con pasaporte de la autoridad Otomana y así queda la costumbre de llamarlos Turcos entre los locales, que aún persiste y era la furia de muchos en aquella época al ser llamados de esa forma. La identificación étnica de ellos mismos era decir Soy Sirio, incluso hay casos que se especifica el origen geográfico diciendo que era de Monte Líbano, Siria. Luego con la dominación Colonial Francesa y Británica empieza la clasificación en Sirio, Palestino y Libanés, ya que estas potencias emitían pasaportes con esas nacionalidades. Muchos a veces no decían el lugar de origen real porque nadie los había oído nombrar antes, además del difícil comprensión para la autoridad local, por lo tanto decían que eran de Damasco, Beirut, Sour, Trípoli, etc., pero podrían ser de una aldea en esas jurisdicciones, como es el caso de dos hermanos apellido Ayub nativos de Hasbaya, que decían eran de Damasco, cuando Hasbaya hacia parte de la jurisdicción del Sancajato de Damasco en la era Otomana y sus descendientes lo repetían sin enterarse posteriormente de los cambios de las divisiones políticas en la región. Sin duda la localidad que más inmigrantes aportó fue Zahlé y aldeas de su jurisdicción como Maalaqa o Mar Antonios. Con este divisionismo en la región los Franceses inculcan el sentimiento Fenicio en los que provienen del naciente Gran Líbano, que es utilizado para confrontar al Nacionalismo Sirio y el Nacionalismo Árabe, sin duda es una forma de sembrar cizaña para destruir la Arabidad Siria de este pueblo árabe levantino. El elemento Fenicio es importante en el sentido histórico y como parte del componente ancestral de la región ya que son los mismos Cananeos, pero los pueblos evolucionan y el aporte de otros pueblos enriquece para generar lo que son hoy.

 

Después de la segunda guerra mundial siguen llegando inmigrantes pero ya estos van con la seguridad que hay familiares que los van ayudar a organizar una vida como comerciantes y por lo tanto sus vidas no será de angustia y austeridad como sus parientes de una o dos generaciones anteriores; así mismo viene la creación del estado sionista de Israel, que genera refugiados de áreas del norte de Palestina como Nazaret o del litoral mediterráneo como Jaffa, pero que no constituyeron mucha cantidad en Colombia, incluso más Palestinos habían llegado durante la primera oleada, pero si hay aumento de más inmigrantes en las década de los cincuentas en Líbano, a raíz de un conflicto político que generan la llegada esta vez la mayoría musulmanes que vienen con sus familias, conservan más las tradiciones, la lengua árabe, la música, la danza, aunque la gastronomía se mantiene en los descendientes de todas las olas migratorias con ciertos aportes locales en ingredientes ante lo difícil de conseguir ingredientes originales, por ejemplo el Maamoul, acá en Colombia muchos lo rellenan de dulce de guayaba y lo siguen haciendo, aunque ya es posible conseguirlo entre algunos árabes que importan estos ingredientes de la comida Levantina, como el dátil, las especias, trigo, aceitunas. Así mismo la apertura de zonas de libres comercio como la isla de San Andrés en el mar Caribe o en la ciudad de Maicao en la frontera norte con Venezuela atrae a más inmigrantes incluso de algunas familias musulmanas que habían inmigrado antes de la segunda guerra mundial, provenientes de pueblos de La Bekaa Oeste en el Líbano como Baaloul, Qaraoun, Lela, Kamed El Lawz o cristianos Greco-ortodoxos de Jub Jannin, incluso druzos de Rachaya, Chiitas de Baalbeck, de Maroun Al-Ras y Yaroun.

 

Hacia 1967 Israel ocupa Cisjordania y muchos Palestinos ya con familia radicada en Colombia que procedían de Belén, Beit Jala, Beit Sahour, Ramallah, emigran a Colombia, algunos con pasaporte Jordano otros con un documento de viaje de la cruz roja, entre ellos hay cristianos y Musulmanes, principalmente se establecen en la ciudad de Bogotá o la ciudad de Barranquilla donde ya está establecida la comunidad Palestina más grande de Colombia.

 

Aunque la primera Oleada generó que hubieran Clubes o centros Sociales en ciudades Cartagena y Barranquilla, en localidades más pequeñas como Lorica, o incluso centros islámicos en Maicao, donde se podían reunir, congregar y compartir, también centros Culturales en la décadas posteriores a la segunda guerra mundial que contribuían en labores sociales como la creación de escuelas y centros de salud, también programas radiales, como el centro Cultural Colombo-Sirio que nació en 1968 en Cartagena que posteriormente en 1982 pasa a llamarse Centro Cultural Colombo-Árabe de Cartagena.


Georges Baladi, nacido en Damasco, fundador del centro Cultural Colombo-Sirio y Centro Cultural Colombo-Árabe de Cartagena

Con el inicio de la guerra civil en El Líbano en 1975, empieza una ola migratoria de Libaneses, muchos ya tenían familiares previamente establecidos en Colombia, aunque la mayoría eran musulmanes también hubo cristianos y druzos en esa pequeña ola migratoria, que no se desconectan de sus raíces e invierten también en su país de origen lo que han ganado, siempre con el propósito de regresar. Estas dos últimas oleadas con los descendientes de la primera oleada tienen muy poco acercamiento entre sí, por lo general son algunos descendientes de la primera oleada los que buscan relacionarse a estas dos para aprender, saber un poco más de la tierra de los ancestros y hasta para lograr aprender algo de árabe, incluso saber sobre la política de la región y el conflicto con el sionismo, hay casos simpáticos donde un descendiente de la primera oleada no aprendió árabe con su padre nacido en Palestina, ya que su madre era Colombiana, sino que aprende entre amigos árabes jugando Tawle (Tric Trac), pero alguna vez hablando con un Palestino que vino como turista, le dijo pero usted no habla como si fuera descendiente de Palestino, usted habla como Libanés, a lo que respondió es que aprendí entre amigos Libaneses.


Congreso FEARAB en Cartagena de Indias - Colombia 1985

En 1985 FEARAB realiza un Congreso Árabe-Panamericano en la ciudad de Cartagena, donde el Centro Cultural Colombo- Árabe, fue el anfitrión, ya quién representaba a FEARAB en Colombia era Georges Baladi, quién tuvo la fortuna de conocer al líder del Partido Nacional Social Sirio  Antoun Saadeh, antes de emigrar a Colombia, ya que fue miembro destacado de ese partido en Damasco. Ese congreso tuvo la presencia de delegaciones de organizaciones árabes de Brasil, Argentina, Chile, Cuba, EEUU, Canadá, México, Panamá, Venezuela, de funcionarios diplomáticos árabes en América Latina y también de la OLP, fueron 4 días, de conferencias y muestras culturales, que impulsa a que el Centro Cultural Colombo-Árabe haga tres congresos nacionales de integración de los Colombo-Árabes en esa misma década de los ochentas, fomentando, el arte, la literatura, conferencias históricas y políticas. Hacia el año 2006 ocurrió un evento indignante contra El Líbano que generó que varios descendientes que nunca habían pertenecido al Centro Cultural Colombo-Árabe, propusieran una nueva Asociación que se denominó Asociación Cultural Colombo- Árabe de Cartagena(ASOARABE) y manifestaran su rechazo público contra Israel y que coincide con la realización en Cartagena del segundo encuentro Cultural Colombo-Árabe, organizado por la Fundación Encuentro Cultural Colombo-Árabe de la ciudad de Barranquilla, en el cual Asoárabe se vincula en la parte de la organización del tal evento que ha tenido tres versiones más.


Pieza en nácar, una réplica del Haram Al Charif, Taller Palestina de Barranquilla de Enrique Yidi

Asoárabe se ha mantenido, celebrando fechas como la del Día del Inmigrante Libanés que hemos extendido al Inmigrante Árabe, generando eventos Académicos sobre la Nakba, la Agresión a Siria, independencia de El Líbano, eventos gastronómicos, exposiciones de Arte Palestino del nácar que en Barranquilla cuenta con el taller Palestina de Enrique Yidi, que conserva este arte al estilo Palestino y que ya en Palestina a causa de la ocupación sionista ha hecho que haya disminuido la calidad, la cantidad y solo sean pocos los que lo trabajen. Así mismo se hacen conversatorios sobre la mujer árabe, los Afro-Palestinos, como también destacando la importancia de la Navidad en ese mundo árabe levantino el cual el mundo occidental ignora, exposiciones de arte islámico de un artista plástico local que incluso demuestra la presencia temprana en Cartagena en los inicios de la Colonia y que han querido borrar de la historia.


Asoárabe tiene una proyección con aliados estratégicos como el Museo Histórico de Cartagena o la Universidad de Cartagena con los que cuenta para seguir llevando a cabo eventos con mucha más importancia y que involucren a la comunidades árabes alrededor del mundo, incluso la promoción para fomentar la visita a los países de origen de la inmigración árabe en Colombia, a pesar que Siria y Palestina estén padeciendo la agresión, la ocupación e intentos de invasión del sionismo en sus diferentes caras.

 

La inmigración árabe en Colombia, ya puede tener más de 130 años, se ha integrado, se ha asimilado por una parte pero que conserva la tradición oral y que renace el interés por conmemorar a los ancestros, ya que cada vez que el sionismo agrede; hiere en la fibra generando rabia, frustración, indignación, tristeza, ante un mundo cuya apatía omisiva lo hace cómplice, pero al mismo tiempo valor y sabiduría para contrarrestar la injusticia con argumentos e invitar al oponente al debate y no le rehúya ante un público que cada vez es más analítico. Por otro lado hay una comunidad que sigue conservado la lengua, la cultura, que se integra pero no se asimila, que es más fuerte en su convicción de Arabismo, danzan y tocan música árabe y al mismo tiempo es de dos mundos, además un detalle importante y es que el temperamento del árabe levantino se siente compenetrado en el ámbito del Caribe Colombiano.


Ariel Barrera-Haddad