EE.UU. ejercerá máxima presión en su intento de cambio de régimen en Venezuela

Al desconocer el segundo mandato del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el Gobierno de Estados Unidos dice que aplicará presión máxima sobre Caracas para tratar de "restaurar la democracia" en el país suramericano, o sea, derrocar al mandatario democráticamente electo en esa nación soberana.

Departamento de Estado de Estados Unidos.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, aseguró que su país se mantendrá firme en su “apoyo al pueblo venezolano” y seguirá usando “todo el peso de su poder económico y diplomático” para obligar a “restaurar la democracia” en Venezuela que no es más que el añorado cambio de régimen que busca la Casa Blanca para sacar del poder al presidente Nicolás Maduro.

Como era de esperar, las autoridades estadounidenses reiteraron su apoyo a la Asamblea Nacional de Venezuela que está en desacato y sin embargo, la consideran como "la única rama legítima del Gobierno debidamente elegida por el pueblo venezolano".

El jefe de la diplomacia norteamericana expresó en tono injerencista que es "hora que Venezuela comience un proceso de transición que pueda restaurar el orden constitucional y democrático mediante la celebración de elecciones libres y justas que respeten la voluntad del pueblo venezolano”.

Precisó el comunicado difundido en el portal del Departamento de Estado, que Washington seguirá revocando visas e imponiendo otras restricciones a funcionarios y exfuncionarios del Gobierno venezolano, así como a sus familiares, a los que las autoridades estadounidenses consideren responsables o cómplices de “violaciones de derechos humanos, actos de corrupción pública y el erosión del gobierno democrático”.

Las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos llevan el sello en los últimos años de amenazas por parte de Washington, así como sanciones unilaterales. De hecho, la actual administración del presidente Donald Trump, ha endurecido aún más el bloqueo contra la República Bolivariana.

Maduro resultó reelecto en las elecciones presidenciales del 20 de mayo con el 67,8  por ciento de los votos, pero EE.UU., la Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA) y los países del Grupo de Lima ponen en tela de juicio la legitimidad de los comicios, que fueron vigilados también por más de 200 observadores internacionales.