Emigrar a los Estados Unidos cambia el microbioma de las personas

Investigadores de Estados Unidos han comprobado que la microbiota intestinal de los inmigrantes que llegan a ese país se reduce y "occidentaliza" rápidamente.

A mayor occidentalización del microbioma, mayor obesidad.

El estudio, realizado con comunidades asiáticas, ofrece nuevos datos sobre algunos de sus problemas metabólicos, como la obesidad y la diabetes.

Estados Unidos es el país que alberga el mayor número de inmigrantes, que constituyen cerca del 13,5% de la población.

Cuando llegan al país norteamericano experimentan muchos cambios en su vida, incluidos los que afectan a su flora intestinal.

Investigadores de la Universidad de Minnesota, en colaboración con la asociación Somali, Latino and Hmong para la Salud y el Bienestar (SoLaHmo) han demostrado que el conjunto de microbios que viven en el intestino de algunos inmigrantes del Sudeste Asiático cambia al poco tiempo de establecerse en el país norteamericano, a causa, principalmente, de los cambios en la alimentación y del nuevo estilo de vida.

Las personas que viven en países en desarrollo tienen mayor diversidad de bacterias en el intestino que los ciudadanos americanos.

“Hemos descubierto que los inmigrantes empiezan a perder sus microbios originales inmediatamente después de llegar a EE UU. Luego, adquieren otros microbios más comunes en la población americana o europea”, explica el biólogo de la Universidad de Minnesota, Dan Knights. “No obstante, los nuevos microbios no son suficientes para compensar la pérdida de los nativos de sus países de origen, por lo que observamos una pérdida total de diversidad”.

En el estudio participaron 516 personas de las minorías étnicas Hmong y Karen (originarias de China y Birmania y actualmente también en Tailandia), que representan la comunidad de refugiados del Sudeste Asiático más grande de Minnesota.

En concreto, se comparó el microbioma de los ciudadanos que viven en Tailandia con los que han migrado a EE.UU., incluyendo en la muestra a la primera y segunda generación de inmigrantes.

Los investigadores también hicieron el seguimiento de 19 personas durante sus primeros seis meses en el nuevo hogar y analizaron los microbios intestinales de 36 estadounidenses nacidos en Europa.

Según el estudio, los cambios en la composición eran aún más pronunciados en los hijos. “No sabemos con certeza por qué ocurre esto. Podría tener relación con el hecho de que nacen en EE UU o de que crecen en el contexto de la dieta estadounidense. Lo que está claro es que la pérdida de diversidad es un componente que se mantiene a través de las generaciones. Es algo que se había visto antes en modelos animales, pero no en humanos”, precisa Knights.

Según los autores, los resultados obtenidos podrían aportar luz sobre algunos problemas de salud relacionados con el metabolismo, como la obesidad o la diabetes, que afecta a los inmigrantes en el país.

Así, aunque el estudio no establece una relación causa-efecto entre los cambios en el microbioma de los inmigrantes y la epidemia de obesidad que afecta a estas comunidades, sí muestra una correlación: a mayor occidentalización del microbioma, mayor obesidad.

"Esta asociación podría ser una interesante línea de investigación para futuros tratamientos contra la obesidad, tanto para los inmigrantes como para la población en general”, adelanta el investigador.