Punto de vista: Erdoğan y su alocución sobre el caso Khashoggi

Múltiples son las interrogantes que todavía rodean la muerte del periodista de Arabia Saudita Jamal Khashoggi, asesinado a la manera del peor guión de un thriller, en el cual los “malos” dejan pistas por todos lados y aun así le quieren hacer creer al espectador que nada de lo que observa es cierto, que es pura ilusión óptica.

Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan

Khashoggi entró al consulado de su país en la ciudad turca de Estambul el pasado 2 de octubre en busca de unos documentos que permitirían poner en orden su situación civil y de la sede diplomática jamás salió.

El martes el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdoğan, habló ante el Parlamento sobre los detalles de una “muerte anunciada”, pues según la propia explicación del mandatario el crimen fue planificado.

Con anterioridad, los cuerpos de inteligencia de Erdoğan fueron los que lideraron una campaña mediática bajo el manto de las filtraciones; los medios de comunicación leales a Erdoğan dentro y fuera de Turquía y en las naciones árabes son los que encabezaron la propaganda desde el día del asesinato del periodista.

En efecto Erdoğan asestó un golpe contra sus colaboradores y agitadores provocándoles un revés fulminante, pero no aportó mucho más sobre una verdad largamente esperada más allá de repetir y desmembrar otra vez a Khashoggi ante el mundo. Es doloroso.

Erdoğan se pronunció como presidente del estado turco. Sus prioridades son los intereses personales que le permitirían recuperar su imagen a nivel internacional, y beneficiar económica y financieramente a su país, y en cuanto a lo político, los elementos en este aspecto siguen siendo incompletos.

¿Por qué sería de otra forma? Donald Trump declara abiertamente sin sonrojarse que: son los negocios y luego los negocios; el dinero, y después el dinero y finalmente, el dinero; pero la diferencia es que el jefe de la Casa Blanca es explicito, lo expresa como el empresario que es: “yo soy hombre de negocios y un presidente empresario…”

Mientras que Erdoğan no nos ha revelado que es un gobernante mercantilista. Ankara podría haber recuperado parte de su credibilidad perdida a lo largo de los últimos años, a causa de los devastadores desastres en los que había estado involucrada junto con Arabia Saudita, los aliados de Turquía en las capitales del Golfo y sus asistentes pertenecientes a movimientos subversivos conocidos.

Lo importante es que el bazar del chantaje sigue abierto; las presiones para obtener tantas ganancias como sea posible continúan; los autores materiales del asesinato pagaran algún precio después de todo; pero este es un juego de grandes y ahí se negocia al por mayor.

De momento, los medios confirmaron que Salah Khashoggi, hijo del periodista, salió de Arabia Saudita junto a su familia rumbo a Estados Unidos dos días después de reunirse con el monarca de ese país, Salman bin Abdelaziz, y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

Su salida de Riad cuando la Fiscalía saudita admitió que, según las informaciones recibidas por Turquía, “los acusados de este incidente tenían la intención premeditada” de cometer el asesinato y que se estaba interrogando a los sospechosos.

Según publicó la página en internet www.perfil.com, el coronel Brian Lees, exagregado de Defensa del Reino Unido en Arabia Saudita y Yemen, los días del príncipe heredero como gobernante de facto están contados y su padre, el rey Salman, podría estar pensando en reemplazarlo luego del desastroso manejo del caso que conmocionó al mundo.