Frente a sanciones estadounidenses contra Irán, productores de petróleo deben calcular bien los riesgos

Las amenazas de EEUU de reforzar el régimen de sanciones contra Irán podrían provocar una crisis global. Y es que el conflicto entre ambos países golpearía el mercado de hidrocarburos y, como consecuencia, los sectores económicos de países que dependen de los suministros de recursos energéticos.

Frente a sanciones estadounidenses contra Irán, productores de petróleo deben calcular bien los riesgos (Foto de Sputnik)

Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica amenazaron con bloquear el estrecho de Ormuz en caso de que EEUU intente bloquear la venta del petróleo iraní en los mercados mundiales. Las amenazas se dan después de la salida de Washington del acuerdo nuclear y las amenazas de reforzar el bloqueo económico contra Teherán.

El estrecho de Ormuz une las aguas del golfo Pérsico con el golfo de Omán. En su parte más estrecha tiene solo 39 kilómetros de ancho compartidas por las aguas territoriales de la República Islámica y el sultanato de Omán, pero solo 10 kilómetros son aptos para el transporte marítimo. Esa delgada franja se ubica justo entre la costa sur de Irán y las islas Siri, Abu Musa y Larak en donde el país persa tiene bases militares.


El estrecho de Ormuz y las vías de transporte marítimo (Foto de Sputnik)

Todos los días alrededor de 15 buques tanqueros pasan por el estrecho de Ormuz en cada dirección. La clave aquí es que todos los navíos —incluidos los de la Armada de EEUU— tienen que cruzar las aguas territoriales iraníes. Teherán permite a los barcos extranjeros atravesar sus aguas territoriales, en conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. No obstante, Irán ha adoptado esa postura de manera voluntaria, ya que —al igual que EEUU— no ha ratificado la convención.

Washington ya amenazó con que si Teherán decide bloquear el estrecho, la Armada estadounidense se hará cargo de la libre circulación de los buques por las aguas iraníes. Sin embargo, un conflicto militar probablemente solo agravaría la situación: ni las compañías petroleras, ni los transportistas, ni las aseguradoras se arriesgarían a hacerse responsables por trasportar hidrocarburos por una zona en conflicto militar.

Es por eso que tanto los países importadores como los productores de petróleo tienen que calcular bien los riesgos.

El estrecho de Ormuz es una de las vías fluviales más importantes del mundo. A través de esa zona pasa cerca del 20% de todo el petróleo y casi el 30% del gas natural licuado (GNL) comercializado en el mercado global. Y si bien el petróleo tiene otras vías de exportación como los oleoductos de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Irak, al día de hoy el GNL no tiene alternativa factible.

En las zonas de mayor impacto se encontraría Asia, que cubre el 22% de sus necesidades energéticas con el gas proveniente del golfo, y Europa con el 33%.

Los mayores beneficiarios del cierre del estrecho de Ormuz serían los productores estadounidenses y rusos. Lo primeros aprovecharían la subida de precios para comercializar el gas obtenido mediante el 'fracking' cuyo precio de producción lo hace más costoso que el gas obtenido con métodos convencionales. La rusa Gazprom, por su parte, es uno de los pocos productores capaces de abastecer una creciente demanda de gas en un corto periodo de tiempo.