Julia respira libertad

A la resistencia y la libertad, a la patria, la gloria y la dignidad, le canta a los pueblos árabes del Líbano, Palestina y Siria, a todo combatiente libre que se niega a someterse, Julia cantó y nos habló de julio el mes de la victoria, el mes que marcó el hito de un antes y después, y le contó a la gente cómo es que “julio enloqueció al mundo” y se dirigió nuevamente al enemigo con una advertencia, “nunca atentes contra mí, que mis manos alzarán la bayoneta”.

Julia respira libertad

Érase una vez, cuando Israel hacia su voluntad en nuestra tierra, agrediendo a los olivos, destruyendo higueras, y sembrando muerte y destrucción; hasta que llegó julio, y su acción libertaria, fue victorioso, y destrozó la arrogancia del ocupante, expulsándolo de aquí; en el mismo sitio estuvo Julia este mes de julio, para pintar el cielo del sur con los colores del triunfo, y para decirle al ocupante con una voz cuyo límite es el cielo: “díganles que aquí nos quedaremos”, y nos hemos quedado, hemos resistido y a pesar de nuestras heridas y no nos rendimos, así fue como lo afirmó Julia y así es como lo hizo la resistencia en julio; en estos tiempos en los que el arte y los artistas parecen no estar comprometidos con su gente, Julia ha hecho que el pueblo libanés con sus diferentes corrientes, vuelva a ocupar una silla frente al escenario; y desde Tiro su tierra natal, le cantó a julio, y a la resistencia, advirtiéndole al enemigo nuevamente: “nunca atentes contra mí, que mis manos alzaran la bayoneta”.

Muy bella estaba Julia, profundo fue su canto y firme su presencia a pesar del bamboleo del público, estuvo segura de sí misma, e inspiraba cambios en un mar de monotonía, como si tejiera con su voz una cerca protectora de una nación digna de aquellos que cantan relatos de sacrificios, resistencia, victorias y tragedias; es cierto que las guerras solo producen tragedias, como lo dijo Julia en Tiro, pero al mismo tiempo motivan a las personas inspirando sus grandes creaciones;  Julia le cantó a julio enriqueciendo su legado; compitió con los tambores de la guerra anhelando alcanzar los cielos del Líbano, y convirtió su voz en compañero de las caravanas de la victoria.


Julia Botros

Sus canciones encuentran su sitio en la conciencia popular; en el escenario, el público la acompañaba con el canto, como si el himno nacional se reescribiera de nuevo y se le recitara al público con otras palabras pero con el mismo significado; y a pesar de la habilidad de los integrantes de la orquesta, Julia se elevaba con su maestría y con su majestuoso timbre de su voz, conquistando los corazones de un público que se le aguaban los ojos, para trasladarlos a un mundo cálido al que echan de menos en un país donde se prolongan las temporadas frías.

La cantante libanesa Julia Boutros escogió el mes de julio para animar dos espectáculos en la ciudad de Tiro en el sur de Líbano, el 21 y 22 de julio del presente año; y después de veinticinco años de ausencia alejada de los anfiteatros romanos, Julia vuelve y canta en Tiro “Rehusamos morir”; nos habló de su infancia, del  compositor el hermano y compañero Ziad Boutros, de sus vestidos bordados con rosas, nos habló de julio, y lo que lo distingue, y de un antes y después, y le contó al público como fue que julio “enloqueció al mundo” e hizo que el enemigo perdiera la cordura y el prestigio; Julia reunió a un público heterogéneo difícil de congregar, y a pesar de sus diferencias estaban de acuerdo en aplaudir con entusiasmo una voz llamada Líbano.


Julia Botros

Tal vez Julia sea la única cantante que entona palabras del mensaje de al Sayyed Hassan Nasrrallah a los combatientes de la resistencia en la guerra de julio, las cuales comienzan con “mis seres queridos”; cuando Julia lo dice, se mezclan para los presentes los sentimientos y se combinan las palabras y los sonidos, haciendo que la memoria se remonte a eventos inolvidables y se presenta con la expresión de “mis seres queridos” el zumbido de las balas, las escenas de casas destruidas, las filas de aquellos que retornan a sus hogares, el canto esperanzador de las mujeres, las apariciones del Secretario General, las sorpresas, y el más allá, de lo que es más allá de Haifa.

No se conformó Julia con animar las noches de julio desde la ciudad de Tiro, sino que fue vecina de Palestina desde Tiro hasta Amman; después de su espectáculo en el Líbano, Julia visitó Jordania donde cantó “marchemos hacia la victoria”, la canción que partió desde al Mayadeen hacia el país de la perseverancia y la resistencia; después de una ausencia de catorce años de Amman, Julia pidió al público que le permitan enviar un saludo a Ahed al Tamimi, de quien dijo que “posee una sonrisa y un rostro que lograron doblegar al ocupante israelí y desafiaron a esta ocupación criminal”, obsequiándole después la canción “yo respiro libertad”; y en medio de las aclamaciones de la multitud, Julia gritó de voz en cuello “Amman me permites enviarle un saludo a al Quds (Jerusalén) la capital eterna de Palestina”? y en ese espectáculo especial y extraordinario, Julia le cantó a las ciudades de Palestina, Haifa y Jaffa, Nazaret y la asediada Gaza, y envió sus saludos a todos los prisioneros palestinos, continuando con su espectáculo al que asistieron miles de personas.


Julia Botros

Se distinguió con su arte comprometido que dirige la brújula hacia las causas e inquietudes de la gente, el arte sensato compañero del fusil y de la resistencia, desde “se ha puesto el sol de la justicia” a “yo respiro libertad” pasando por “marchemos hacia la victoria”, y quiéralo quien quiera o que lo rechace quien quiera, Julia le canta al amor, a la belleza, le canta a la justicia, la lucha y la resistencia, y no importa si las gritos de sedición se elevan un poco, porque ella apoya siempre a la resistencia, a la causa palestina, y al destino de los combatientes en todos los campos de lucha.

Los conciertos de Julia son una petición firmada por el público, exigiendo que los representantes del arte, la literatura y la historia vuelvan a las tablas de los escenarios y a la resistencia, porque los oídos y corazones de “algunas” personas se han llenado con ruidos disonantes.