Lula seguirá en prisión, corte suprema rechaza su libertad

Lula da Silva está preso en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba desde el pasado 7 de abril. Aun en esas condiciones, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) encabeza las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales de octubre y continúa negando haber cometido los crímenes que se le imputan.

Expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva

La Segunda Sala del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil rechazó este miércoles la petición para conceder la libertad al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien cumple una condena de 12 años y mes de prisión en la ciudad Curitiba, estado de Paraná (sur).

El juicio sobre la solicitud de la defensa de Lula da Silva se realizó en el plenario virtual, es decir, con votos emitidos por medio electrónico, pese a que los ministros tienen hasta la medianoche del jueves para votar, según reseñan medios de prensa locales.

Al inscribir durante la jornada su voto, el juez Gilmar Mendes se sumó a los Luiz Edson Fachin (relator del caso) y Dias Toffoli, en el criterio de rechazar la concesión de la libertad al exmandatario, y aunque todavía otros dos jueces de la Segunda Sala deben definir su posición, la mayoría ya está formada.

En la acción, la defensa de Lula buscaba anular la decisión del juez federal de primera instancia, Sérgio Moro, quien determinó la ejecución provisional de la pena que cumple injustamente el líder político más popular de los últimos tiempos en Brasil.

Responsable por examinar la solicitud de la defensa, Fachin rechazó la solicitud por considerar que la existencia de embargos de declaración (recursos de apelación) pendientes no impiden la ejecución de la sentencia.

La fiscal general de la República, Raquel Dodge, también opinó que recursos a tribunales superiores no impiden la detención.

La condena se refiere a la acción penal por la cual el exestadista fue acusado de recibir un departamento en Guarujá, litoral de Sao Paulo, a cambio de beneficios a una empresa constructora en contratos con la petrolera estatal Petrobras.

En la demanda, la defensa de Lula sostuvo que Moro no pudo ejecutar la pena porque no se agotaron los recursos en el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF4), segunda instancia de la Justicia Federal.

Para los abogados, la decisión del Supremo que autorizó las detenciones después de la segunda instancia, en 2016, debió ser aplicada solamente después del tránsito en juzgado en el TRF4.

Los abogados solicitaban que el expresidente pudiera aguardar en libertad la conclusión de todos los recursos posibles presentados ante la justicia.

Lula da Silva está preso en la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba desde el pasado 7 de abril. Aun en esas condiciones, el fundador del Partido de los Trabajadores (PT) encabeza las encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales de octubre y continúa negando haber cometido los crímenes que se le imputan.

Lula denunció que es blanco de una persecución política promovida por sectores de la Policía Federal, del Poder Judicial, del Ministerio Público y de la prensa con el objetivo de impedir su candidatura.