Omán, segundo país árabe con mejor seguridad alimentaria

Omán se regocijó de ocupar la posición 26 entre 113 países con mejores índices de seguridad alimentaria, convirtiéndose así en el segundo más avanzado del mundo árabe en ese indicador, después de Qatar.

Más de la mitad de la población omaní es dependiente de las industrias pesquera y agrícola. Foto: Tomada de Google

Tras conocerse el informe del Índice Global de Seguridad Alimentaria 2016, el sultanato acumuló 73,6 de 100 puntos, por lo que ascendió 0,9 puntos respecto al año pasado, a pesar de que el país importa el 59,7 por ciento de los comestibles básicos.

Mustafa Al Riyami, especialista de seguimiento y coordinador en la Autoridad Pública para Almacenamiento y Reservas de Alimentos, recordó que los productos nutritivos básicos en su país son arroz, azúcar, lentejas, té, leche, aceite y cereal.

"Este es un índice relativamente bueno, tomando en cuenta la severidad del clima de Omán y la limitación de tierra fértil", argumentó Al Riyami, quien también alentó a los omaníes a pensar y comprar localmente.

Las autoridades omaníes impulsan una campaña para incentivar a los residentes, nacionales y foráneos, a añadir más cultivos y productos locales a su dieta diaria, pues sostienen que así se incrementará el nivel de la seguridad alimentaria en este sultanato árabe.

De acuerdo con la directora ejecutiva del Centro de Recursos Genéticos de Plantas y Animales de Omán, Nadiya Al Saady, más de la mitad de la población es dependiente de las industrias pesquera y agrícola, con un tercio de la población económicamente activa empleada en la agricultura.

Señaló que cuando se habla de agricultura y alimentos es importante considerar la demografía, la cual demuestra que su país es joven, lo que contrasta con tiempos milenarios en que había voluntad de pagar por comida fresca y saludable, sin importar andar largas distancias para adquirirla.

Sondeos refieren que a muchos omaníes les gusta la idea de comprar alimentos locales y eso significa nutrientes más frescos y saludables, economías más fuertes, contacto directo con productores y en algunos casos, si no en todos, una emisión más baja de carbono, recordó la funcionaria.