Izquierda mundial debate su futuro durante seminario en México

Más de 200 delegados, reunidos por tres días en Ciudad de México, abordaron los desafíos de la izquierda en el escenario actual. Las jornadas fueron una herramienta útil para seguir avanzando en una pelea indispensable, que es pasar de la resistencia a la ofensiva frente al imperialismo.

Seminario en México

‪Bajo una pluralidad de culturas y diversos enfoques de la izquierda mundial, sesionó en Ciudad de México el XXIII Seminario Internacional “Los Partidos y una Nueva Sociedad”, organizado por el Trabajo (PT), con la participación de representantes de 38 países.

Más de un centenar de organizaciones, sociólogos, pensadores, representantes de partidos y gobiernos de izquierda; hombres y mujeres preocupados por redirigir el debate y plantar consensos sobre los cambios políticos y sociales de Latinoamérica y el mundo, debatieron el tema durante los tres días del evento 

El Coordinador Nacional del PT, Alberto Anaya, recibió un respaldo unánime a su propuesta de lanzar una campaña internacional “para luchar por la liberación inmediata (del expeesidente brasileño) Lula da Silva”.

Además, en su ponencia el dirigente señaló que "el triunfo del presidente Andrés Manuel López Obrador debe entenderse no nada más como un triunfo del pueblo mexicano, sino también tiene que ser un triunfo de todos los paises de América Latina y El Caribe”.

Respecto a los debates, los delegados trataron de dar respuestas a preguntas como ¿concluyó o no el ciclo progresista? ¿Se cometieron errores irreparables en procesos que ahora ya no están en pie, o se trató de que la presión del imperio o las oligarquías locales hicieron imposible la gobernabilidad? ¿Falló la ética original de la izquierda, con la corrupción como banderín de enganche o solo hubo deslices que fueron exagerados por el terrorismo mediático. O ambas cosas a la vez? 

Sobre el particular se escucharon diversas opiniones pero fue el exministro boliviano Hugo Moldiz quien puso los puntos sobre las íes cuando afirmó que es indispensable reconocer que los gobiernos progresistas -los que han sido derrocados por golpes palaciegos, por elecciones amañadas o incluso, los que aún están en pie- “después de ese primer momento en que se realizaron indiscutibles adelantos para los pueblos, luego fuimos tremendamente conservadores".

Frente al cuadro de situación urticante planteado por Moldiz, se produjo otra interesante alocución del excanciller ecuatoriano Eduardo Patiño, quien coincidió en varios puntos con lo dicho por su colega, manifestando además que sigue siendo necesario construir el poder popular pero que “previamente hay que destruir el poder burgués vigente”. 

Por su parte, el dirigente puertorriqueño Julio Antonio Muriente, del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, empató la apuesta cargando el ambiente de más preguntas vinculadas a los retrocesos sufridos en el continente, concluyendo que “no hay nada para celebrar” y no queda otra que seguir luchando a pie de calle.

Por supuesto, que también fue debatido con mucha pasión lo que ocurre en la Venezuela bolivariana. La mayoría de los oradores destacaron la heroica resistencia del pueblo de Bolívar y Hugo Chávez y la legitimidad indiscutible del presidente Nicolás Maduro.

No hubo en esta ocasión, por lo menos en el ámbito de las charlas públicas, la idea maniquea de algunos “intelectuales” u opositores encubiertos en un falso “chavismo original”, que afirman para complacencia del imperio, que “ni Guaidó ni Maduro” son potables para una solución al conflicto.

Saludablemente, en uno de los apartados de la reunión, los venezolanos y venezolanas presentes sintieron como necesario, en unidad, convocar a través de un manifiesto de propuesta al Seminario, a ampliar aún más la solidaridad con la Revolución y con el liderazgo consecuente de Maduro.

Cabe agregar entonces, que lo que se juega en la guerra que el imperio ha declarado al país caribeño, es necesario alejar toda duda sobre donde ubicarse. Se trata de poner sobre la superficie la consigna histórica de “Imperialismo o Nación” o “Patria o Colonia” y alinearse, como lo han hecho los militares bolivarianos cuando repiten todos los días: “Leales siempre, traidores nunca”. 

También, pudo escucharse a los luchadores y luchadoras de Bolivia, defender con ejemplos todo lo avanzado por la Revolución plurinacional y multicultural, señalando de inmediato que frente a los nuevos y estratégicos comicios de octubre, Evo (Morales) “tiene que ganar si o sí porque lo precisa nuestro pueblo", que en estos años ha podido conocer la gestión institucional más inclusiva y humanista de las últimas décadas", como expresara uno de los oradores.

La lideresa Juanita Ancieta, el ex ministro Hugo Moldiz, los excancilleres David Choquehuanca y Fernando Huanacuni, entre otros, insistieron en que no se trata solo de un tema electoral sino de una cuestión de que la vida y el amor por la Madre Tierra están por encima de todo. 

Voces autorizadas como las de Atilio Borón y Néstor Kohan, de Argentina, Manuel Zelaya, de Honduras Alfredo Jalife, de México, la nueva prefecta de Pichincha, la ecuatoriana Paola Pavón, recientemente elegida en las listas del correísmo, Katu Arponada, de la REDH, Leopoldo Valle Alvarez, del Comité Central del PC cubano, Gladys Requena, de Venezuela, Olga Modhunova, de Rusia, analizaron la realidad de Latinoamérica y el mundo, dando pautas para intentar transformarla.  

Especialmente impactante resultó escuchar en el Seminario, las voces de quienes gobiernan en la República Popular Democrática de Corea, en Vietnam o en China. No solo porque no es habitual tomar contacto cara a cara con esas experiencias sino porque mucho de lo dicho en esta ocasión alumbró verdades que chocan de frente con la tergiversación imperial mediática sobre cada uno de esos procesos.

La presencia en los debates de dos excomandantes colombianos de las FARC-EP, hoy dirigentes del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Rodrigo Granda y Carlos Lozada, la representante de la Plataforma Social de Beirut, Liliane Ghanem, entre otros, pusieron en este encuentro, la sal y la pimienta necesaria para que las deliberaciones fueran una herramienta útil para avanzar en la pelea  de pasar de la resistencia a la ofensiva frente al imperialismo.