Experto: Opción militar en Venezuela sería muy costosa para EE.UU. y dañaría su posición en la región

Frank Mora, Director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green y ex oficial del Pentágono durante la gestión de Barack Obama, analizó expone los presuntos escenarios ante una eventual incursión norteamericana

Con una intervención militar en Venezuela, EE.UU. se vería afectado por una campaña larga y difícil para estabilizar a Venezuela.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reitera -una y otra vez- que todas las opciones están sobre la mesa al referirse a Venezuela y no descarta una intervención militar en la nación sudamericana.

De acuerdo con un informe publicado en el sitio digital Infobae, Frank Mora, Director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green y exoficial del Pentágono durante la gestión de Barack Obama, ello por el momento es solo una opción.

Argumenta que el Gobierno de EE.UU. viene aplicando una fuerte presión sobre su similar de Venezuela por medio de sanciones económicas y de la vía diplomática.

A su juicio, esta presión externa e interna ha golpeado a Caracas, pero no lo suficientemente como para lograr el objetivo de Washington y la oposición venezolana: derrocar a Maduro.

Para el experto, la posibilidad de una incursión militar tiene, tanto en Estados Unidos como a nivel internacional, sus adherentes y sus detractores. La única certeza es que ni unos ni otros tienen claro cómo se desarrollaría una eventual intervención.

Señala la fuente que si finalmente Trump decidiera hacer uso de la fuerza para terminar con el gobierno de Maduro, existen "dos formas plausibles". Una sería a través de una serie de bombardeos de precisión; la otra, "una invasión a gran escala".

Para que los ataques aéreos den resultado, "tendrían que destruir la infraestructura militar, de seguridad y económica" venezolanos. Según Mora, el objetivo sería destruir la capacidad del gobierno de reprimir a su pueblo y, a su vez, empujar a los militares a desertar.

Aunque reconoció que este tipo de intervención suele presentarse como la alternativa más "rápida, barata, segura y efectiva", también puede ser "impredecible" y con una capacidad limitada para dar forma a los resultados políticos.

En ese sentido, puso como ejemplos las operaciones llevadas a cabo por Estados Unidos en Libia (2011) y en Yugoslavia (1999).

Respecto a Libia, los bombardeos duraron unos siete meses. El principal objetivo -la caída del régimen de Muammar Khadafi- se logró. Pero, por el otro lado, el país quedó inmerso en un gran caos. En resumen, "la intervención logró su objetivo limitado".

En Yugoslavia, Mora reconoció que la campaña fue "más exitosa". En los tres meses de operaciones, los bombardeos lograron golpear significativamente la capacidad del Ejército yugoslavo y ayudaron a establecer un marco político supervisado por la ONU.

El exoficial del Pentágono detalló cómo sería el despliegue militar de las fuerzas norteamericanas en el intento por derrocar a Nicolás Maduro. En primer lugar, "necesitaría colocar un portaaviones en la costa de Venezuela para imponer una zona de exclusión aérea y atacar objetivos militares e infraestructura militar".

Desde esa base, o desde un país aliado, deberían despegar aviones tácticos de ataque y otros no tripulados. También se utilizarían submarinos para lanzar misiles Tomahawk contra "objetivos militares, como bases aéreas, instalaciones de defensa aérea y centros de comunicaciones, comando y control", así como armas cibernéticas con el fin de "manipular, degradar y destruir las defensas de Venezuela".

De acuerdo con Mora, los primeros bombardeos provocarían una rápida deserción de los militares venezolanos y se evitaría así una gran escalada de violencia. En el "peor de los casos", los ataques aéreos se prolongarían durante meses: "El resultado sería la anarquía". Miles de civiles muertos, destrucción total de la economía y las milicias chavistas patrullarían las calles, en coordinación con grupos criminales, causando estragos.

Sin embargo, este último escenario forzaría, casi con seguridad, a Estados Unidos a enviar tropas a suelo venezolano para desalojar a las fuerzas militares y a los presuntos grupos paramilitares que responden al gobierno de Maduro.

Mora estimó que, a raíz de la dificultad de la operación y la complejidad de la geografía del país, las tropas norteamericanas podrían permanecer en Venezuela mucho tiempo más que los pocos meses que tenían previsto.

Por ese motivo, Trump podría inclinarse por impulsar desde el comienzo una invasión terrestre, acompañada de bombardeos. Para ello, se necesitarían al menos 150 mil uniformados para hacer frente a las 160 mil efectivos de las tropas regulares de Venezuela y los más de 100 mil de las tropas populares que defienden a Maduro.

Para el Director del Centro Latinoamericano y del Caribe Kimberly Green recordó las últimas intervenciones militares de Estados Unidos. En Afganistán (2001) e Irak (2003), las tropas debieron permanecer durante casi 20 años.

Mientras que en Panamá (1989) -la última que se dio en América Latina-, aunque la invasión duró apenas 42 días, las operaciones militares se prolongaron por cuatro años y medio. "Una invasión de Venezuela requeriría muchas más tropas y duraría mucho más tiempo".

Ante una eventual intervención terrestre, Mora también analizó dos hipotéticos escenarios. En el que par ellos sería el más exitoso, "el Ejército venezolano se retiraría rápidamente y Maduro y su círculo más cercano huirían sin luchar; y las fuerzas de seguridad cubanas y rusas abandonarían sus puestos. Tras el colapso, Estados Unidos mantendría sólo un número limitado de soldados para apoyar a las fuerzas venezolanas a restablecer el orden".

Pero además de ser impensable tal opción, ya que así lo ha reiterado el presidente constitucional de Venezuela, hay una grave y tendenciosa tergiversación de los hechos al tratar de vincular a unas presuntas "fuerzas de seguridad cubanas y rusas". 

Si algo dice cierto en esta parte el exoficial del Pentágono es que de ocurrir una intervención militar  "también existe la gran posibilidad de que las cosas no se desarrollen tan fácilmente".

Mora, da por sentado -sin analizar las pruebas de cohesión y patriotismo que ha dado el pueblo bolivariano, que "en el peor escenario las fuerzas norteamericanas derrotarían a las venezolanas, pero luego deberán hacer frente a los chavistas, insurgentes colombianos, grupos criminales y desertores del ejército".

Y aquí vuelve a equivocarse Mora cuando plantea que todos esos grupos serían "asistidos y apoyados por Cuba y Rusia".

En este punto, el exjefe militar sugiere que "ese panorama complicaría aún más la ya alarmante situación que atraviesa el país caribeño, por lo que los militares de Estados Unidos tendrían que permanecer durante años hasta que un nuevo gobierno pueda mantener el orden".

Para el exoficial, en cualquier escenario, Estados Unidos debería hacer frente a "una campaña larga y difícil para estabilizar a Venezuela".

Además, toda operación militar "costaría vidas, dinero a los estadounidenses y perjudicaría la posición de Estados Unidos en América Latina", expresó cuando afirmó que "no existe una acción militar sin riesgo".

La historia tiene demasiados ejemplos sobre lo que ocurre cuando Estados Unidos deja caer sus tentáculos en cualquier país del globo. Ahí están Libia e Irak por solo mencionar dos: países ingobernables y destruidos, cuando Washingon les había prometido estabilidad y prosperidad sin derrocaba a Muamar el Gadafi y a Sadam Hussein.