Libro revela que el Mosad fraguó plan para asesinar a 15 científicos iraníes

En el libro Rise and Kill First (“Levántate y mata primero”) se revelan detalles de las operaciones secretas del Mosad contra Irán.

Los asesinatos selectivos de científicos iraníes siempre fueron ejecutados por el Mosad, señala el libro.

El periodista Ronen Bergman revela en un libro publicado recientemente un plan ultrasecreto elaborado en 2003 por el servicio de inteligencia de Israel (el Mosad) para asesinar a 15 destacados científicos nucleares iraníes y así detener el desarrollo del programa nuclear del país persa.

En el Rise and Kill First (“Levántate y mata primero”), Bergman publica por primera vez detalles de las operaciones secretas del Mosad contra Irán, tras contar cómo en mayo de 2003 el entonces jefe adjunto del servicio, Tamir Pardo, presentó un plan secreto al jefe de la agencia, el hoy difunto Meir Dagan.

El proyecto tenía supuestamente por objetivo impedir que Irán se haga con la bomba atómica y planteaba para ello tres opciones a Israel:

1.- Conquistar Irán.

2.- Provocar un cambio de régimen en Irán.

3.- convencer a la opinión pública iraní de que el precio que pagarán por continuar el proyecto nuclear es superior a lo que pueden ganar deteniéndolo.

Según Bergman, como las dos primeras opciones no eran realistas, el jefe del Mosad optó por la tercera y la convirtió en una estrategia de cinco frentes:

1.- Fuerte presión diplomática al país persa en el ámbito internacional

2.- Apoyo a las minorías iraníes y grupos de oposición para ayudarlos a derrocar al régimen

3.- Sanciones económicas

4.- Interrupción de los envíos de equipos y materias primas para el programa de energía nuclear

5.- Operaciones clandestinas, incluidos el sabotaje de instalaciones y asesinatos selectivos de figuras clave en el programa

El proyecto fue apoyado por el entonces presidente de EE.UU., George W. Bush, y el primer ministro israelí Ehud Olmert, y avanzó gracias a una colaboración a cuatro bandas entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el Mosad y el organismo de inteligencia militar israelí (AMAN).

Washington y el régimen de Tel Aviv lanzaron entonces una campaña integral de medidas económicas, con duras sanciones incluidas, para frenar el proyecto nuclear iraní, e incluso causaron graves daños a las instalaciones y máquinas de enriquecimiento de uranio del proyecto con virus informáticos como Stuxnet. “Pero los iraníes eran tenaces”, señaló Bergman.

El documento agrega que el último componente del plan de Dagan —el asesinato selectivo de científicos— fue ejecutado por el Mosad por sí solo. El periodista recordó que el 14 de enero de 2007 murió asfixiado el Dr. Ardeshir Huseinpur, un científico nuclear de 44 años que trabajaba en la planta de uranio de Isfahán, “después de una fuga de gas”, pero la inteligencia iraní detectó la implicación de Israel en su muerte.

Otras figuras clave de la industria nuclear iraní eran Masud Alimohamadi, Mayid Shahriari y Dariush Rezaineyad, asesinados por agentes de Israel entre 2010 y 2011. Asimismo, en noviembre de 2010 resultaron heridos en otro atentado terrorista el doctor Fereidun Abbasi y su esposa.

Para algunos observadores parece que la historia se repite. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu viajó esta semana a Washington para tramar con el presidente Donald Trump nuevos complots contra el acuerdo nuclear alcanzado en 2015 por Irán y el Grupo 5+1.