Siria: Frente a la guerra, hay la vida (+Fotos)

La historia de los jóvenes bailarines de Siria, en medio de un escenario de Guerra, contada desde la visión del profesor, bailarín y coreógrafo, Meetaz Malatialy, quien pone todo su empeño para no dejar morir el arte, porque el arte es una expresión de vida.
Frente a la guerra, hay la vida
Frente a la guerra, hay la vida
La guerra nos dañó mucho.  La mayoría de mis alumnos viajó a Alemania, Holanda, Suecia, Turquía e incluso Líbano.  Y los que quedaron hasta ahora, esperan sólo tener su diploma para poder viajar también porque con esta situación volátil en el país, la mayoría prefiere hacer carrera en el extranjero por ser mejor pagados.”

Así ilustra la situación de Siria, el profesor, bailarín y coreógrafo, Meetaz Malatialy, quien se confiesa un admirador de la fama que han alcanzado sus alumnos, pese al escenario en el que se han desarrollado.

Al decir de Malatialy, el hecho de que sean tan solicitados en el extranjero por grandes compañías, "da una buena imagen del país, un país desconocido o mal conocido por el Occidente". Algo que los compromete como embajadores en cualquier rincón del planeta en que se encuentren.

Sobre las posibilidades reales para un joven estudiante que debuta en el mundo del espectáculo cuyo afán de trabajo y la voluntad y ambición de triunfo es incontenible el coreógrafo sirio ha expresado: “Aquí, todo lo que puedo hacer es ofrecer a mis estudiantes es uno o dos grandes espectáculos al año, lo que queda poco para un joven”.

Espectáculo “Placeres Personales”, en la Opera de Damasco
Espectáculo “Placeres Personales”, en la Opera de Damasco
Recientemente, y con motivo del Día Internacional de la Danza (29 de abril), fue organizado el espectáculo “Placeres Personales”, en la Opera de Damasco, con la duración de tres días y con un presupuesto concedido con sólo veinte días de anterioridad.

“La obra está inspirada en todos los problemas que nos rodean, -argumenta-. Como no podemos olvidarlos, ¡mejor enfrentarlos bailando! Frente a la guerra, hay la vida. Y la vida continúa con los que están todavía aquí, los que quieren todavía vivir, los que tienen hasta ahora derecho a la vida.”

Frente a la Guerra la vida, un mensaje de Meetaz Malatialy , que constituye un lema de subsistencia. El deseo de sobrevivir por encima de las calamidades, de las adversidades ha sido la premisa de este artista, quien empezara sus estudios superiores en la carrera de arquitectura en Damasco, pero en su alma tenía una fuerte pasión por la danza.

Y decidió apostarlo todo a su sentimiento más verdadero:
“En el alma, tenía desde siempre una indescriptible atracción por la danza. Este arte que nos libera de todo. Que nos hace descubrir lo más profundo de nuestro cuerpo, que nos hace viajar hasta el infinito. Entonces cuando llegué a Chequia, decidí abandonar la arquitectura y pasar a la danza.”

Fue así como Malatialy llegó a convertirse en el exitoso coreógrafo que es hoy. Sobre los duros momentos que pasó para alcanzar su formación ha comentado: “Pasé quince años en Chequia, acabé mis estudios, y empecé a trabajar con el grupo “Imaginative”, viajando de un país a otro, durante 3 años, como bailarín, coreógrafo y accesorista. En los años 90, empezaba a tener nostalgia del pasado, de mis raíces, de mi país. Y decidí volver a Siria.”

Tras su regreso a Siria fue nombrado para dirigir la tropa nacional Zenobia, antes de encabezar el Instituto Superior de Arte Dramático, inaugurado en 1997.

“Aquí, tras 4 años de trabajo continuo, el bailarín sale con un diploma de nivel internacional, y una formación completa en relación con todo tipo de danza. Para mí, la danza no reconoce las fronteras, así todos los estilos se mezclan entre sí.”, refiere.