Entre celebración de tradiciones y auditoría inicia noviembre en Bolivia

Según la tradición, las almas de los difuntos llegan a los hogares al medio día del 1 de noviembre y se despiden del mundo terrenal a las 12h00 del 2 de noviembre. Ni paros, ni huelgas, ni tranques de vías, ni aprestos golpistas de sectores de la derecha pudieron evitar que los bolivianos cumplieran esta tradición centenaria.

Ni paros, ni huelgas, ni tranques de vías, ni aprestos golpistas de sectores de la derecha pudieron evitar que los bolivianos cumplieran esta tradición centenaria. Foto: Getty Images
Ni paros, ni huelgas, ni tranques de vías, ni aprestos golpistas de sectores de la derecha pudieron evitar que los bolivianos cumplieran esta tradición centenaria. Foto: Getty Images

Entre la celebración de la festividad de "Todos Santos", 1 y 2 de noviembre, una tradición que no muere y trasciende de generación en generación aquí y en muchas naciones latinoamericanas, y la marcha de una auditoría internacional de las elecciones del 20 de octubre que dieron como vencedor al candidato Evo Morales y al Movimiento Al Socialismo (MAS), transcurrió en Bolivia la jornada.

En este día de fiesta, bendecido por un cálido sol veraniego, la población llama a los ajayus (almas en aymara) de las personas que en vida acompañaron a las familias.

Este viernes al mediodía a las "almas" de padres, bisabuela, bisabuelo y tatarabuela, estuvieron representadas por sus fotos que encabezan un altar acompañado de las bebidas y alimentos preferidos de estos seres queridos.

Una ciudadana boliviana, citada por la Agencia de Noticias de Bolivia (ABI), manifestó que durante su celebración va a “poner la mesa, refresco, coca, cigarro, dulces, suspiros, pan, galletas, pasankalla, flores y masas elaboradas en forma de escalera que -según me dijo mi abuela- es por ahí por donde bajan las almas y tantawawas con caretas y flores".

Según la tradición, las almas de los difuntos llegan a los hogares al medio día del 1 de noviembre y se despiden del mundo terrenal a las 12h00 del 2 de noviembre.

De acuerdo con la costumbre, precisa ABI, el 2 de noviembre la población se traslada a los distintos cementerios y en lugar de la tumba de sus familiares y arman "mesas" para despachar a las almas en medio de rezos y música a cambio de pan, frutas, comida y bebida.

Ante la llegada de esta festividad, desde mediados de octubre las familias se preparan para hornear panes en forma humana a los que les ponen caretas de hombres, mujeres y niños para colocarlos en la "mesa" junto con escaleras, biscochos, galletas, entre otras masas.

Ni paros, ni huelgas, ni tranques de vías, ni aprestos golpistas de sectores de la derecha pudieron evitar que los bolivianos cumplieran esta tradición centenaria que ocupará los hogares y comercios, a la espera de los resultados de la auditoría internacional .

El secretario general de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), Teodoro Mamani, exhortó “a esperar, la auditoría dirá la última palabra, deben hacer un alto en sus movilizaciones".

El voto dio como vencedor al candidato MAS, Evo Morales, con 47,08 por ciento del sufragio, sin embargo, su contendiente el opositor de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, declaró fraude, aunque sin pruebas, y pidió una segunda vuelta.

En ese sentido, Morales este viernes llamó a sus adversarios a presentar pruebas a los auditores internacionales. “Ahora que presenten pruebas de fraude, eso queremos ver ahora y si no presentan pruebas ¿entonces qué es?", preguntó el actual mandatario.

Lamento que “cambien de posición constantemente” en alusión al “saltimbanqui”, Carlos Mesa, el candidato derrotado en los comicios, quien pretende desconocer a los más de 640 mil votos que dieron la victoria al MAS.

Mesa, perdedor de las elecciones, primero se atribuyó el derecho a disputar una segunda vuelta contra el MAS sin esperar el cómputo oficial de votos; luego demandó una auditoría internacional por sospechas de fraude y, ahora, pide desconocer los resultados de las elecciones generales.

En los próximos días se sabrá si las bravatas y desordenes de los opositores, siempre con apoyo de grupos que promueven el racismo y la violencia, saldrán adelante contra la voluntad de una mayoría de la población beneficiaria de la política de cambios impulsada por el primer presidente indígena de Bolivia.