Las telenovelas de Ramadán

Un montón de temas para un público muy heterogéneo, pero el más relevante queda: Ibn Arabí.

"Etapas de adoración de Dios", el tope de las telenovelas

Durante el mes de Ramadán, la tele árabe y siria en particular, produce muchas telenovelas, muy diversas, para dar a conocer el nivel artístico al que ha llegado a lo largo del año .

Algunas de esas producciones son cómicas para divertir a la gente, otras más serias para fortalecer los conocimientos históricos y socio-culturales del público. Dentro de esas 20, 30 aún 40 realizaciones audiovisuales, se puede mencionar algunas como "A las cinco y media" en la cual el espectador puede identificarse con la doctora Bayan, que se vuelve diputada para defender a los pobres y enfermos en una sociedad que pierde toda moralidad y donde la corrupción y el mal son reyes.

O "Un minuto de silencio", donde Jibran encarna el izquierdista y Sundos, la joven emancipada, dos figuras llenas de voluntad de cambiar la mente de una gente que vive en un barrio, pobre, muy popular y muy cerrado al mundo exterior en este Damasco de los años 90. Se ve como los vecinos, a pesar de vivir todos juntos, con una relación muy estrecha, tienen cada uno su secreto, su ambición y su ilusión.


"Etapas de adoración de Dios", el tope de las telenovelas

De todas estas programaciones, la novela que se destaca de manera relevante desde los primeros episodios, es "Etapas de adoración", que relata la vida y el recorrido del gran místico sufí Ibn Arabí y su adoración por Dios.

A través de esta novela, el espectador árabe admira la época de sus antepasados cuando el corriente pacifista, moderado, filosófico de Ibn Arabí nació, en el siglo X, en Al Ándalus, en un mundo que reconocía el papel dominante de la mujer. Un mundo que tenía una gran apertura de espíritu.

En un mundo de una extraordinaria prosperidad y de un fecundo intercambio de pensamiento mediterráneo, a través del cual se transmitieron las obras científicas y filosóficas de la antigüedad y de esos siglos al norte de Europa.

También, en este mismo lugar, surgió otra corriente religiosa, completamente opuesta, representada por Cheikh Hamed. Este enemigo a Ibn Arabí, que pasó su vida buscando todos los medios posibles para matarle por considerarle completamente libertino, presentando el islam a su manera, actuando e influyendo a los seguidores hasta inculcar la radicalización y la intolerancia.


El sufismo de Ibn Arabí este filósofo, poeta, viajero y sabio musulmán andalusí

Recorriendo las calles antiguas de Damasco del barrio de Salhiye, al pie de la montaña Qasioun, el visitante encuentra la tumba de Cheikh Muhiddyn Ibn Arabí con su madrassa, edificada durante el imperio otomano.

Un espacio que se convirtió con los años en lugar de peregrinación y de refugio para los buenos, los pobres, los ricos, los sultanes, o los necesitados, siempre abierto para todos.

Como lo afirma Hamed El Safi, empleado de la mezquita: "el pie de Qassioun, es un lugar secreto, mágico, que vio pasar a los buenos, los justos y los profetas. El ansia de saber condujo a Cheikh Muhiddyn Ibn Arabí a una vida viajera, y en los últimos años de su vida, fue acogido en Damasco por la famosa familia Al Zikieh, murió en su casa y fue enterrado en el cementerio de la familia. Él transformó la concepción religiosa del islam. Lo explicó a través de la filosofía. Y sus libros eran tan complejos que necesitaban otros libros para explicarlos y traducir su pensamiento. Por ser un gran visionario, la gente no le entendía y no veía lo que él veía".

El contenido metafísico de su obra abarca desde la interpretación gnóstico-sapiencial de la Sharia (la ley islámica) hasta una cosmología basada en la revelación divina y de su unicidad (wahdat al-wujud).

Sus dos obras más importantes son Al Futuhat al Makkiyya, Las iluminaciones de la Meca, un compendio de metafísica islámica de tres mil páginas que une y distingue tres dominios: tradición, razón y percepción mística, y el Fusus al-Hikam, Los engarces de la sabiduría, una síntesis del significado interior de la sabiduría de los profetas de tradición abrahámica.

Firmemente arraigada en el Corán, su obra es universal, proponiendo que cada persona tiene un camino único hacia la verdad, que une todos los caminos. Su sabiduría tiene mucho que ofrecer al mundo moderno, particularmente con respecto a la comprensión de lo que significa ser humano.

"Si el creyente entendiera el significado del dicho 'el agua adopta el color de su recipiente', admitiría la validez de todas las creencias y reconocería a Dios en toda forma y en cada objeto de fe", Ibn Arabi, Fusûs al-hikam.