Obesidad infantil, una alerta de salud pública

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Una alimentación balanceada y ejercicios físico podría cambiar la historia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que de mantenerse las tendencias actuales de obesidad infantil, el número de lactantes y niños pequeños con sobrepeso alcanzará los 70 millones para el año 2025.

Alimentos altos en grasas, azúcares y calorías, así como procesados, facilitan el incremento de peso, al igual que el sedentarismo.

La OMS define la obesidad como la acumulación excesiva de grasa que puede ser prejudicial a la salud.

La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, según el organismo. El problema es mundial y está afectando progresivamente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano. La prevalencia ha aumentado a un ritmo alarmante.

Se calcula que en 2016, más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo tenían sobrepeso o eran obesos. Cerca de la mitad de los niños menores de cinco años con sobrepeso u obesidad vivían en Asia y una cuarta parte vivían en África.

Una investigación publicada  en febrero pasado en la revista Pediatrics advirtió que la obesidad infantil en países como Estados Unidos sigue creciendo, particularmente en menores de dos a cinco años y en minorías como hispanos.

Además de notar un aumento de niños de dos a cinco años con obesidad severa desde el 2013, el estudio encontró un alza de jóvenes de 16 a 19 años obesas para el 2015 y 2016, comparado con años anteriores. Además, niños hispanos y afroamericanos tienen tasas de obesidad significativamente más altas que los blancos y los asiáticos, según la investigación. La tasa de obesidad en menores hispanos fue de 46.3% durante el 2015-2016, mientras que en los blancos fue de 30.2%.

Por otra parte, el estudio publicado en 'Journal of Pediatrics' muestra que el aumento de peso puede tener un impacto negativo en la salud hepática en niños de hasta ocho años.

El estudio encontró que una mayor circunferencia de la cintura a los tres años aumenta la probabilidad de que a los ocho años los niños tengan marcadores de enfermedad hepática grasa no alcohólica.

La enfermedad del hígado graso no alcohólico ocurre cuando se acumula demasiada grasa en el hígado y desencadena una inflamación que causa daño hepático.

La afección afecta a aproximadamente 80 millones de personas en Estados Unidos y es la afección hepática crónica más común en niños y adolescentes.

Si bien la enfermedad generalmente es asintomática, la progresión de la enfermedad del hígado graso no alcohólico puede provocar cirrosis (cicatrización) del hígado y, en algunos casos, cáncer de hígado.

Los estudios previos se han centrado en la enfermedad del hígado graso en adolescentes y adultos jóvenes.

Para combatir la obesidad y sus efectos la OMS recomienda el inicio inmediato de la lactancia materna  la primera hora de vida del bebé, además de la lactancia exclusiva  los primeros seis meses de vida.

La Estrategia Mundial OMS sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud en 2004 pide la adopción de medidas mundiales, regionales y locales destinadas a mejorar las dietas e incrementar la actividad física.

El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles. Por lo que la OMS recomienda dar una gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil.