Fiestas navideñas en Mosul

Las fiestas navideñas volvieron a la ciudad iraquí de Mosul, después de tres años en que ocupada por el grupo terrorista Daesh, ser cristiano significaba la muerte, la extorsión o el exilio.
Cristianos iraquíes celebran la misa de Navidad en la iglesia de San Pablo, en Mosul. Foto: EFE
Cristianos iraquíes celebran la misa de Navidad en la iglesia de San Pablo, en Mosul. Foto: EFE
Las campanas de la iglesia doblaron otra vez en la Iglesia de San Pablo en ese centro urbano del norte iraquí, liberado hace cinco meses por el Ejército y las Unidades de Movilización Popular.

Tanto cristianos como musulmanes asistieron a un servicio especial en el recinto religioso como parte de las ceremonias para celebrar el nacimiento del profeta Jesús.

La iglesia aun muestra los destrozos que ocasionaron los terroristas, aunque hay ofrecimientos voluntarios de la comunidad cristiana para reconstruirla lo más rápido posible.

Cuando Daesh tomó Mosul, la población católica sufrió persecuciones, muerte y exilio obligado.

Desde julio pasado en que las fuerzas iraquíes recuperaron la ciudad, su antigua población cristiana comenzó a regresar, pero aun se perciben en sus rostros el temor de lo vivido.

Entre la muchedumbre, Hosam Abud, de 48 años y en silla de ruedas, está contento de oír misa por primera vez desde que regresó a Mosul a principios de mes. Cuando Daesh se apoderó de la ciudad en junio de 2014 él se refugió en el vecino Kurdistán iraquí.


Esta misa, la primera en la ciudad desde mayo de 2014, "firma el regreso de la vida a Mosul".
Esta misa, la primera en la ciudad desde mayo de 2014, "firma el regreso de la vida a Mosul".
"Con esta misa, enviamos un mensaje de paz y de amor porque Cristo es el mensajero de la paz y sin paz no hay vida", explica el patriarca de la iglesia católica caldea, monseñor Louis Sako, que celebraba el oficio.

Farqad Malko también volvió hace un mes del Kurdistán. Para ella es un mensaje dirigido a Daesh: "Con esta celebración les decimos que todos los habitantes de Mosul son hermanos, sea cual sea su religión, su etnia y a pesar de todos los daños y los sufrimientos que les infligieron".

Estar aquí es "una alegría inmensa", dice en medio de villancicos, los primeros desde diciembre de 2013.

Durante los últimos días, unos voluntarios repararon los destrozos en la iglesia de San Pablo, la única abierta en la ciudad, e instalaron cortinas blancas y rojas para ocultar las huellas de la guerra.

En medio de velas, abetos y sábanas blancas para tapar los agujeros en las vidrieras dañadas por los combates y las explosiones, los habitantes musulmanes acompañaron en este día a los fieles cristianos. También acudieron las autoridades locales y mandos de las instituciones militares.

Niños disfrutan la Navidad en Mosul.
Niños disfrutan la Navidad en Mosul.
A Teleskof, otra ciudad norteña iraquí, también regresó la Navidad y sus feligreses acudieron a la renovada Iglesia de San Jorge.

La directora de escuela Hayat Chamoun Daoud llevó a sus niños disfrazados de Santa Claus y en el camino entonaban la canción "Jingle Bells", en idioma arameo, refiere una información de la prensa local.

Es la primera Navidad en tres años, desde la invasión de Daesh que obligó al exilio a unas 12 mil personas de la comunidad cristiana caldea.

"Es muy especial estar de vuelta en mi iglesia, en la iglesia donde me casé, en la iglesia donde crié a mis hijos", indicó Daoud, quien eligió huir ante la opción de convertirse al Islam, pagar un impuesto o morir, según las disposiciones de los terroristas.

Pese a la alegría de celebrar la Navidad, los festejos de los feligreses tuvieron un sabor agridulce como en la mayoría de los residentes en las llanuras de la septentrional provincia iraquí de Nínive, donde Daesh enseñó todo el terror que guardan sus falsos preceptos musulmanes.