La política de imponer la sed es una práctica israelí cuyo objetivo es expulsar a los palestinos de su propia tierra (+ Vídeo)

A (Israel) no sólo le basta con el bloqueo, la ocupación y el asedio para reprimir a los palestinos, sino que recurre a varios métodos bárbaros, incluida la política de imponer la sed y cortar el agua a todo un pueblo. El aumento de las temperaturas coincide con el hecho de privar a las aldeas y pueblos palestinos de agua.

A (Israel) no sólo le basta con el bloqueo, la ocupación y el asedio para reprimir a los palestinos, sino que recurre a varios métodos bárbaros, incluida la política de imponer la sed y cortar el agua a todo un pueblo.  El aumento de las temperaturas coincide con el hecho de privar a las aldeas y pueblos palestinos de agua.

“No hay agua, ni una gota de agua, no puedo fregar ni nada, no hay agua para Wudu / La Ablución/ para realizar la oración”, comenta una mujer palestina

(Israel) controla los recursos hídricos mediante el uso de la fuerza militar, además de complica el proceso de autorizaciones de los palestinos para conseguir el agua mediante procedimientos burocráticos.

En el pueblo de al-Hadidiya, al norte del valle del Jordán, los residentes no tienen acceso a la red de agua, a pesar de estar cerca de una instalación de bombeo de donde sale el agua para los asentamientos cercanos.

(Israel) tiene como objetivo obligar a los aldeanos a abandonar sus hogares y tierras a través de la política de imponer la sed. Este pueblo es un ejemplo de la violación israelí de los derechos humanos, que es el derecho al agua.

Desde la ocupación israelí de Cisjordania y Jerusalén en 1967, los recursos hídricos palestinos han estado bajo el control de las autoridades de ocupación, y se ha impedido a los palestinos desarrollar sus propias instalaciones de agua, por lo tanto, los palestinos se encuentran bajo el control ocupación para acceder a su agua.

“¿Por qué no se me permite obtener agua como el resto de los humanos, ¿qué les afectará?, pregunta un anciano.

(Israel) también impide que los palestinos lleven los conductos de agua al río Jordán. Los colonos reciben seis veces más agua que los palestinos, y mientras los ocupantes disfrutan de abundante agua para rociarlo en las carreteras o para llenar piscinas en asentamientos ilegales, los palestinos ni siquiera encuentran agua potable y se ven obligados a caminar largas distancias para obtener agua.

“El agua que excede sus necesidades y desperdician es suficiente para que el pueblo de al-Hadidiya y los pueblos vecinos beban durante un año completo”, afirma el anciano.

En Gaza, debido al asedio, los ataques repetidos, el 90 % de las fuentes de agua se han contaminado y no son potables ni aptos para su uso en la agricultura.

(Israel) destruyó deliberadamente las instalaciones de tratamiento de residuales y refinación de aguas, aumentando aún más la gravedad del problema.

Tal y como las autoridades de ocupación ignoran el derecho internacional, también ignoran los acuerdos firmados con los palestinos con respecto a la gestión conjunta del agua, es un hecho dentro de las políticas de discriminación racial para privar a los palestinos de todos los recursos de la vida.

El agua controlada por (Israel) se ha convertido en un arma de discriminación racial utilizada por el ocupante para obligar a los palestinos a elegir entre morir de sed o abandonar sus tierras.


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